Salud y enfermedad: unidad indivisible y compleja

Verificado Redactado por Juan Antonio Barrera Méndez. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 15 septiembre 2021.

Mantener una buena salud debería ser el objetivo principal de todos nosotros. Sangram Singh

Una vida sin salud es como un río sin agua. Maxime Lagacé

Breve historia de la salud mente-cuerpo

En una mente desordenada, una buena salud es imposible. Marcus Tullius

Tu cuerpo escucha todo lo que tu mente dice. Naomi Judd

Los conceptos de salud y enfermedad han sido mal entendidos desde el principio de los tiempos. El hombre prehistórico practicaba una especie de curación holística (mente y cuerpo) con aire, para restablecer el comportamiento de sus congéneres, realizando trepanaciones. Muy seguramente después de llevar a cabo un evento de esta naturaleza, no solo se fracturaba el cráneo de los pacientes, sino también al mismo tiempo se extraía o dañaba una parte del cerebro del enfermo, creando otras complicaciones motoras, de personalidad o cognitivas en las personas seguramente. La terapia, entendida como un acto de rehabilitación o servicio, era abrirle la cabeza para que entrara buen aire y saliera el malo.

«Durante gran parte de la historia, las enfermedades mentales no existieron, eran simplemente locura. Se temía a los enfermos y se les perseguía. Y el tratamiento, no se diferenciaban de la tortura y el asesinato. A lo largo de la historia los enfermos mentales siempre fueron muy temidos. Durante siglos se creyó que aquellos que se comportaban de manera extraña, estaban poseídos por espíritus malignos o por el diablo, por eso había temor de ellos. Aún hoy, el común de la gente teme a aquellos con un desorden psiquiátrico, a los que se comportan de manera extraña, porque no comprendemos ¿qué es una enfermedad mental?” (Montesinos, 2017). El cerebro como cualquier órgano del ser humano puede enfermar y ello generará un impacto en todos sus sistemas.

A medida que seguía transcurriendo el tiempo, se presentaron algunas posturas filosóficas para explicar la dualidad mente-cuerpo, y por ende, la dualidad salud-enfermedad.

Salud Mental

En el análisis pre científico o filosófico del cuerpo y la mente, se tenían al menos cuatro posturas filosóficas al respecto:

  1. Monismo materialista; el cuerpo dominaba en la mente,
  2. Monismo espiritualista; la mente dominaba al cuerpo,
  3. Paralelismo psicofísico: no hay interacción cuerpo mente, pero al mismo tiempo están relacionados, y
  4. Interaccionismo, existe una interacción entre el cuerpo y la mente, pero ninguno de los dos, domina al otro (Caparrós, 1990, págs. 14-15).

Posteriormente existía una mezcla confusa para explicar el dualismo salud-enfermedad, en donde se mezclaba la etiología y el tratamiento para la mente y el cuerpo. Enfermar de la mente era cosa de demonios y estos se combatían en la hoguera con fuego. En la época de Jesucristo cualquier tipo de enfermedad (física o mental), se curaba con la implantación de manos, realizada por el hijo de Dios.

Por otro lado, tanto los griegos como los romanos suponían que el cuerpo y la personalidad enfermaban por un desequilibrio relacionado con los humores (colérico, melancólico, sanguíneo y flemático), los médicos de la época aplicaban una dieta o calor para equilibrar los humores de los pacientes.

Otro tipo de estrategias que se llegaron a practicar, fueron las curaciones del cuerpo, haciendo sangrar a los pacientes (sangrías), se consideraba desde la más antigua historia como un método para curar al paciente, cuando se ubicaba la sangre como la causa de las enfermedades. En el tratamiento de las enfermedades mentales, a los pacientes se les encadenaba o encarcelaba.

Una más como ejemplo para comprender la enfermedad del cuerpo, es qué se olía a los pacientes y sí presentaba mal olor, entonces de acuerdo a la teoría miasmática, estos se estaban descomponiendo y por lo tanto estaban enfermos. “La teoría miasmática, entonces, sostenía que los olores desagradables eran la causa de las enfermedades. Esta hipótesis se veía respaldada por el hecho de que los pobres, los malos olores y las enfermedades se concentraban en los mismos lugares” (Urquía, 2019, pág. 21).

En este breve recorrido, una explicación más avanzada de la mente y el cuerpo, es que el paciente presenta un desequilibrio en sus sistemas, la enfermedad es genética o es producto de un virus o una bacteria y se necesita medicamento para curarlo. En la actualidad y en el extremo de los tratamientos, hoy la salud es un tema más económico y se consideran problemas de salud normales como patológicos analizados a través del concepto de medicalización o patologización. Para Viniegra-Velázquez (2017), señala “entre algunas de las acepciones del término medicalización de la vida, es el principal dispositivo de control y sostén de la industria de la salud”.

Como se puede observar, la dualidad conceptual salud-enfermedad; está supeditada al contexto histórico, a las herramientas disponibles para restablecer la salud de los pacientes, a la capacidad de observar, objetivar y teorizar sobre dicho concepto.

Destacan también varios elementos: las dualidades y unidades de análisis; salud-enfermedad y cuerpo-mente, son binomios polisémicos (la salud es: ausencia de enfermedad, bienestar, equilibrio, capacidad para funcionar, una forma de vida y un factor de desarrollo humano), borrosos y complejos. A veces se les separa para poder analizarlos, a veces se les junta, en otras ocasiones se intuye un cierto paralelismo o se presenta una cierta interacción, dominancia e influencia de un elemento de la diada sobre el otro.

La salud y enfermedad, desde el punto de vista de la ciencia positivista

Cuando alguien está enfermo su bondad también lo está. Friedrich Nietzsche

 Ciudadanos sanos son el mayor regalo que cualquier país puede tener. Winston Churchill

Desde el punto de vista de la ciencia positivista actual, la realidad es absoluta y medible. Obedece a una serie de principios o leyes generales, busca patrones predecibles, se basa en datos, es válida y confiable y resulta necesario mediante hechos objetivos definirla o conceptualizarla.

En el análisis que nos confiere, se retoman las principales definiciones conceptuales relacionadas con la noción de salud en su evolución durante el siglo XX. Entiendo por concepto, la aprehensión mental o representación de un objeto, en este caso: La salud…

  1. Concepción tradicional. La salud es la ausencia de enfermedades
  2. Salud bienestar. El estado de completo bienestar, físico, mental y social.
  3. Salud adaptación, equilibrio, capacidad de funcionar. La salud es el estado de adaptación al medio y la capacidad de funcionar en las mejores condiciones …
  4. Salud como forma de vida. La salud es una forma de vivir que es satisfactoria, autónoma, sólida y feliz y
  5. Salud positiva, potencial personal y factor de desarrollo humano. La es la capacidad de desarrollar el propio potencial personal y responder de forma positiva a los problemas del ambiente” (Grande et al., 2014, p. 73).

Todas ellas presentan obstáculos en el conocimiento o epistemológicos, a saber:

  • Todas son diferentes y al mismo tiempo hablan de lo mismo:
    1. la salud como ausencia de enfermedad,
    2. la salud como bienestar biopsicosocial,
    3. la salud como un proceso de adaptación y equilibrio, resultando un enfoque funcionalista,
    4. la salud como un estilo de vida y
    5. la salud como un proceso de vida y desarrollo humano con estabilidades y cambios.
  • No se mencionan como unidades de análisis los conceptos indisolubles en las diadas: salud-enfermedad y mente-cuerpo, se debe intuir que involucra a todas ellas, pero no se precisan. “es la vida como el silencio del cuerpo”, “no solo es la ausencia de enfermedades (no se precisa si son enfermedades físicas o mentales)”, “estado de adaptación al medio (del cuerpo y la mente)”, “una forma de vivir” y “capacidad de desarrollar el propio potencial personal … y responder a los problemas del ambiente”
  • Las diadas son dicotómicas, opuestas, en ocasiones ambiguas y/o borrosas (“ausencia de enfermedades”, “no solo la ausencia de enfermedades”, “estado de adaptación”, “forma de vivir” y “desarrollo del propio potencial”).
  • Cada vez que se plantea una definición en su proceso de ser válido y confiable surgen nuevos ángulos de observación (salud igual a: ausencia de enfermedad, bienestar biopsicosocial, adaptación y equilibrio, estilo de vida, y desarrollo humano) y cada diada es parte de un todo y al mismo tiempo no lo es. Y cada una tiene ramificaciones o partes. Al menos en la última definición se involucran elementos de la toxicidad medioambiental como podrían ser: la polución, el ruido y niveles de estrés excesivos. En cada fase evolutiva del concepto de salud es un todo sin totalizar. Es un claro ejemplo de pensamiento hologramático: “Es un todo que no totaliza” (Gómez & Jiménez, 2013, p. 2).
  • Si hablamos de salud, directa o indirectamente también se hace referencia a la enfermedad. Si se habla de salud o de enfermedad en esa unidad, cada parte de ellas nos lleva a la diada salud-enfermedad como un todo, por lo tanto, es una especie de caminos distintos que indefectiblemente nos regresa al mismo camino o a la misma diada indisoluble.
  • Es una unidad compleja que implica orden y/o desorden (salud y enfermedad respectivamente). Incluso el análisis de esa dualidad polisémica (salud-enfermedad), nos lleva a una unidualidad. Bajo la perspectiva del pensamiento complejo corresponde al principio de dialogización: que “une dos lógicas antagónicas. Une dos principios que se excluyen mutuamente, pero que son inseparables dentro de una misma realidad o fenómeno. Sus asociaciones y conexiones de conceptos se contradicen uno al otro, pero son lo mismo” (Gómez & Jiménez, 2013, p. 1).
Hombre Feliz
  • El concepto de salud-enfermedad, en un todo no acabado y en cada parte está el todo, pero al mismo tiempo no lo es. Otro elemento más, es que sus elementos son productos y productores, es decir, la salud está en la enfermedad y la enfermedad en la salud, es el principio de recursión del pensamiento complejo conocido como la criticalidad autoorganizada, en donde cualquiera de los caminos que tomemos, nos lleva al otro. Esto es, estudiando la salud, nos lleva a la enfermedad y estudiando la enfermedad nos lleva a la salud. Y, estudiando cualquiera de sus etiologías múltiples,
  • Se puede observar como en las definiciones conceptuales de la evolución del concepto de salud, emergen cualidades nuevas en tanto: ausencia de enfermedad, bienestar, adaptación, estilo de vida y desarrollo humano. Es un vaivén entre el todo salud o salud-enfermedad y sus partes. Ello corresponde al principio de emergencia del pensamiento complejo.
  • Cuando se identifica la unidualidad de salud-enfermedad, no solo deben tomarse en cuenta sus partes de manera interna. Esto es, ¿qué se entiende por salud y por enfermedad?, sino también, han de considerarse la lógica externa incluyendo otras dualidades como: cuerpo-mente, vida-muerte, individuo-sociedad, riqueza-pobreza, inequidad-equidad, estilo de vida saludable-estilo de vida no saludable, armonía-desarmonía, medicina oficialista hegemónica-medicina alternativa subordinada, ciencia objetiva-ciencia subjetiva, datos medibles-datos no medibles, tratamiento del cuerpo-tratamiento de la mente, equilibrio-desequilibrio, cosmos-caos, signos y síntomas positivos-signos y síntomas negativos, especialistas médicos científicos-especialistas no científicos (curanderos, brujos, sanadores, chamanes, homeópatas y psicólogos), la ciencia que analiza la totalidad-la ciencia que analiza la especificidad. En la lógica del pensamiento complejo, todo ello corresponde al análisis de la lógica de los sistemas internos y externos y se conoce con el nombre de auto-eco-organización.
  • En la dicotomía y unidualidad del concepto salud-enfermedad, ¿hasta donde se trata de conceptos dicotómicos, ambiguos u opuestos? El análisis de esta parte corresponde al principio de borrosidad en el pensamiento complejo.

El universo de la salud-enfermedad está mediado también por diferentes tipos de enfermedades, estilos de vida saludables, contextos históricos, políticas de los sistemas de salud, sus modelos y por supuesto por los enfoques disciplinares, interdisciplinares y transdisciplinares que abordan esta problemática (Política, Psicología Social, Antropología -Cultura-, Economía, Biología, Genética, Epigenética, Química, Epidemiología y más). Tiene múltiples etiologías, múltiples dimensiones, múltiples factores, múltiples variables y el resultado es una singularidad dentro de la complejidad del pensamiento complejo, que se refleja en la salud o enfermedad de las personas.

Los paradigmas dominantes de cada contexto histórico dictan la forma en cómo se realiza la investigación “científica” de cada momento. La forma como conceptualizamos o nos preguntamos por la realidad, nos dará como resultado algo erróneo, sino sabemos cómo acotar, definir o estudiar eventos como la salud-enfermedad. Se espera, que entendiendo la complejidad de este concepto, se puedan crear métodos de investigación más creativos y novedosos para encontrar mejores soluciones que nos ayuden a entender esta realidad.

En resumen

Un alma triste puede matarte más rápido que un germen. John Steinbeck

Un cuerpo sano es una habitación de invitados para el alma; un cuerpo enfermo, una prisión. Sr Francis Bacon

El concepto de salud, es indisoluble del concepto de enfermedad. Ambos son una realidad compleja, dicotómica (orden-desorden; salud-enfermedad), polisémica (Ausencia de enfermedad, bienestar biopsicosocial, proceso de adaptación y equilibrio funcionalista, un estilo de vida y un proceso de vida y desarrollo humano), indisoluble (no se puede hablar de salud sin tener en cuenta la enfermedad y viceversa) y forman una unidualidad. Esto último se puede asociar al principio de dialogización en el pensamiento complejo.

Sin embargo, el concepto indisoluble de salud-enfermedad, también está íntimamente imbricado con otra dualidad compleja, dicotómica y polisémica relacionada con la unidad de análisis presente en la historia de la humanidad: mente-cuerpo. Ambas unidualidades son un todo sin totalizar (principio hologramático).

La evolución del concepto de salud, es un todo sin acabar y al mismo tiempo corresponde a la salud-enfermedad, el todo está en una representación parcial de cada elemento. La salud puede ser enfermedad y la enfermedad puede estar en la salud. En el primer caso tenemos a las personas obsesionadas con su estado de salud y en el segundo caso podemos ubicar las conocidas crisis curativas en dónde el paciente se pone más grave y después se cura.

En conclusión, la diada salud-enfermedad puede ser analizada como propuesta de investigación epistemológica por todos y cada uno de los principios del pensamiento complejo, como se ha visto en el desarrollo del presente ensayo: dialogización, recursión, hologramático, de emergencia, de auto-eco-organización y de borrosidad.

A manera de colofón, el concepto de salud-enfermedad:

  • Es una unidad indisociable, es una diada compleja, está en constante cambio e influencia mutua, contempla el desequilibrio en el cuerpo y la mente. Cuando el cuerpo enferma, puede desequilibrar diferentes sistemas produciendo más caos y produciendo comorbilidad y cuando la mente enferma, también puede producir diasquisis, es decir, “cierto daño en el cerebro puede producir problemas en otra parte” (Manes & Niro, 2014, p. 47). Estar saludable depende también de una buena convalecencia, la preocupación y el cuidado de la salud. Es un todo no acabado y es las partes al mismo tiempo. Es polisemia, es dualidad, es un mundo complementario y a la vez el mundo de los opuestos. A lo largo de la historia se le ha dado más importancia al cuerpo enfermo que a la mente enferma y ambos también son unidualidades.

Referencias

  • Caparrós, A. (1990) Historia de la Psicología, Editorial CEAC, Barcelona.
  • Gómez., M. R. & Jiménez J. (2013). De los principios del pensamiento complejo, 1-5. Recuperado de: https://revistas.unjfsc.edu.pe/index.php/BIGBANG/article/view/295/289
  • Grande, M., Linares, M., y Palomino, P. (2014). La salud y sus determinantes sociales: Desigualdades y exclusión en la sociedad del siglo XXI. Revista Internacional de Sociología (RIS), 72 (1), 71-91.
  • Manes, F. & Niro, M. (2014). Usar el cerebro (Conocer nuestra mente para vivir mejor), Editorial Paidós, México.
  • Montesinos, J. (2017) Historia de la Psiquiatría, Discovery Heath, consultado el 29 de junio del 2021, en red: https://www.youtube.com/watch?v=7AlkOuby_kM
  • Urquía, M. L. (2019) Teorías dominantes y alternativas en epidemiología, Editorial Universidad Nacional de Lanús, Argentina.
  • Viniegra, L. (2017). El orden cultural, la enfermedad y el cuidado de la salud. Hospital infantil de México, 74(6), 397-406.

Psicólogo terapeuta individual y de pareja. Ha sido, durante más de 16 años, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (México D. F.) en el área de Psicología. Participa como conferenciante en su país y el extranjero, también destaca como especialista en televisión, radio y otros medios. Es escritor de varios libros.

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