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La adolescencia es una etapa en la que existen muchos cambios físicos y emocionales. Todos estos cambios pueden convertir la transición hacia la adultez en algo difícil para muchos jóvenes y sus familias, debido, no solo a estos cambios, sino también a las mayores exigencias sociales, académicas y comportamentales que encuentran a su alrededor y a las que, en algunos casos, no son capaces de adaptarse.

Por otra parte, las influencias de internet, celebrities y medios de comunicación orientados a adolescentes pueden influir en sus comportamientos pudiendo llegar a mitificar conductas que no son muy saludables e incluso pueden contradecir aquellas exigencias familiares y académicas.

Este marco puede convertirse en una fuente de desconexión emocional en los jóvenes, que cada vez se muestran más desconectados de las personas que se encuentran a su alrededor. En casos más extremos, cuando el joven ha vivido situaciones complicadas en la infancia puede hablarse el síndrome de la desconexión emocional como forma de defenderse previamente a una decepción sentimental. Un síndrome en el que la persona se aísla de los demás impidiendo mostrar ningún tipo de emoción o apego a otras personas.

¿Cómo se sienten los padres de jóvenes emocionalmente desconectados?

Normalmente los padres se preocupan mucho por esta desconexión. Las relaciones de confianza y amor que sus hijos transmitían en la infancia se tornan en algo parecido a la frialdad y el desapego y los progenitores suelen sentirse confundidos y frustrados ante estos comportamientos.

La reacción más normal es la preocupación excesiva de estos padres que notan como sus intentos por adentrarse en el mundo interior del adolescente para seguir formando parte de su vida, pueden ser fallidos, lo que genera una frustración aún mayor.

¿Qué podemos hacer en estos casos?

El joven está creciendo y por ello necesita experimentar sus propias experiencias desvinculándose un poco de los adultos. Cuando crecemos, necesitamos sentirnos independientes, especiales y adultos, a pesar de que seguimos siendo, en parte, aún niños. Esto puede desembocar en un comportamiento egocéntrico que no contempla los sentimientos y problemas de los demás y que hace común ver a los adolescentes completamente centrados en sus problemas sociales o personales sin prestar atención a otras cosas.

Excepto en casos extremos en los que el adolescente muestra una falta total de empatía o emociones y en los que será necesario contemplar la posibilidad de buscar ayuda externa, lo más importante es mostrar apoyo emocional a nuestros hijos, dándoles a la vez la libertad para descubrirse a sí mismos y madurar a través de sus propias experiencias y errores. Esto parece fácil, pero sentir que nuestros hijos nos miran como extraños tras haber sido niños empáticos y cariñosos puede ser incomprensible para muchos padres. Lo importante es saber que ellos deben vivir esta etapa por su cuenta sabiendo que sus tutores estarán siempre ahí para apoyarlos.

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Tips para apoyar a nuestros hijos cuando están desconectados

Existen diferentes formas de acercarnos a nuestros hijos para que, a pesar de que busquen sentirse adultos e independientes, sientan que pueden contar con nosotros.

  • Hablar. Parece algo muy tópico e incluso fácil, pero es algo que a menudo olvidamos en el devenir del día a día. Hasta ahora puede que estemos más acostumbrados a tener conversaciones livianas sobre el día a día o incluso a discutir. Sin embargo, ante la distancia emocional es interesante poder hablar, encontrar un momento de encuentro y de charla sincera, preguntándoles sobre sus sentimientos, emociones y aspiraciones.
  • Escuchar. Parece que escuchar es algo inherente en el primer punto, pero muchas veces se nos olvida hacerlo ya que solo pretendemos que nos escuchen. Escuchar con gran apertura mental, sin ridiculizar al joven o no tomar en cuenta sus opiniones es crucial para que sientan que pueden contar con nosotros. Para un adolescente, sentirse escuchado es igual a sentirse importante y tenido en cuenta. Esto crea una relación de confianza y apego que puede romper las barreras que se están creando.
  • Apoyar. A veces los jóvenes se sienten perdidos y frustrados sin saber cómo y dónde encajar en el mundo que les rodea. Ayudarles a encontrar sus pasiones y aquello que les mueve y apoyarlos en sus caminos puede ser crucial para aumentar su confianza.
  • Actuar como modelos. Aunque los jóvenes no parezcan sentir empatía o preocupación por el mundo que tienen alrededor, a largo plazo aprenden a hacerlo a través del comportamiento de sus modelos a seguir. Si sus padres o tutores se preocupan por el mundo y las personas que les rodean, los hijos acabarán haciéndolo con el tiempo.

No podemos cambiar el mundo en el que los jóvenes están creciendo. La información que consumen y los modelos que encuentran en los medios pueden seguir reforzando este comportamiento egocéntrico y falto de empatía que puede mermar las relaciones con los adultos. Pero sí podemos cambiar la forma en la que asumimos que los jóvenes están cambiando y actuar con paciencia y comprensión. En caso de que el comportamiento del adolescente sea extremadamente falto de empatía y emociones y veamos que sus comportamientos se alejen de lo saludable, no duden en consultar a un profesional de la psicología.

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Desconexión emocional en los adolescentes
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