Cada etapa de la vida comporta cambios y adaptaciones, pero la adolescencia es sin lugar a dudas la más notable. Algunos podremos recordar las grandes oscilaciones anímicas, las frecuentes discusiones con los padres, los ideales que pronto podían transformarse en grandes decepciones…

El desafío de la adolescencia

Cuando los hijos comienzan a transitar este periodo se evocan sentimientos, que nos afectarán de un modo particular, coincidiendo con la mitad de la vida (crisis de la mediana edad). Un adolescente en casa es un gran desafío que requiere de paciencia, acompañamiento, adaptación y flexibilidad. Exigirá coherencia entre el actuar y el decir, rechazando discursos y reclamando libertades que deberemos administrar con claridad y firmeza, manteniendo un vínculo estrecho en la comunicación. En búsqueda de su autonomía, defenderán con uñas y dientes su espacio y al mismo tiempo podrán invadir el de otros.

Este viaje a lo desconocido que significa la adolescencia no pasará inadvertido para nadie pues las tensiones y peleas se sucederán… Discriminar cuales son producto de las emociones y rabias dirigidas hacia sí mismos, ayudará a no perpetuar discusiones improductivas, descartando los aspectos netamente emocionales y pasajeros.

Una forma por la que el niño irá definiendo su rol es diferenciarse de las ideas, de sus padres… Necesitará contradecir, y reafirmarse en la búsqueda de una identidad adulta aún incipiente.

La alternancia de periodos de retraimiento y apatía con momentos de euforia y de “comerse el mundo” son propias de esta etapa, que se superpone con actitudes aún infantiles.

Pensamientos mágicos suelen derrumbarse ante la realidad cuando comprueba que no sucedió lo que imaginaba a pesar de no haber hecho nada por alcanzarlo. Evaluar, cuestionar y sopesar derribando todo lo construido son actitudes habituales que permanecerán a lo largo de este periodo. Tras una conducta externa aparentemente fría y hostil, que utiliza como defensa, interiormente se siente vulnerable e inseguro. Necesita experimentar por sí mismo, se harta y rechaza los consejos…

Sus relaciones tienen un carácter intenso que al mismo tiempo puede ser pasajero debido a su inestabilidad y crisis pasionales. En el intento de lograr un equilibrio pasa de un extremo al otro.

La revolución corporal en la adolescencia

En este ámbito los cambios son violentos afectando a todo el organismo y sobre todo a las funciones sexuales. Las sensaciones de extrañamiento, la falta de coordinación muscular son característicos debido al brusco crecimiento óseo-muscular. Cuando el cuerpo que el niño dominaba comienza a eclosionar, suelen invadir sentimientos de descontrol e insatisfacción que se manifiestan en continuos cambios de ropa e imagen, adopción de diversas y transitorias identidades.

Libertad y autonomía en la adolescencia

Para los padres también resulta complejo tolerar el distanciamiento que propone el adolescente, pues es natural que se generen temores a que sus hijos se independicen y perder el rol protagonista e idealizado que hasta ese momento tenían. Sin embargo el exceso de permiso puede vivirse como abandono ya que a pesar de la libertad que reclaman necesitan aún esa dependencia. El punto de equilibrio entre el desprendimiento y el permanecer ligado requiere de una constante búsqueda de estrategias entre ambas partes. Una autonomía vigilada será un terreno donde poder ensayar sintiéndose respaldado.

Responsabilidad y límites en la adolescencia

Las pautas y lineamientos son parte del cuidado que requiere un adolescente.Es importante trasmitir límites claros y reglas básicas que deben ser respetadas y no se negocian. Debe saber que no respetarlas implicará consecuencias: salidas denegadas, horarios acotados. Las restricciones deberán ser razonables…

La tendencia grupal del adolescente

En el grupo encuentra un reforzamiento de autoestima y seguridad. Transfiere la dependencia que antes tenía con sus padres como una transición hacia su individuación. Se inclina a los dictados del grupo en cuanto a moda preferencias y la actuación del mismo representa la oposición a las figuras parentales, que le permiten ir separándose.

Cómo hacer para que la casa no se convierta en una pensión?

  • Generar un espacio de intercambio y comunicación y tiempos mínimos de encuentro familiares donde confrontar y oír, pedir ayuda y sentir la presencia de sus padres puede resultar útil para resolver las tensiones propias de estos momentos.

¿Cómo orientar a un adolescente?

  • Brindar un tiempo individual a cada hijo
  • Propiciar que inviten amigos a compartir actividades familiares.
  • Dosificar las entradas en Internet con límites u horas.
  • Evitar frases que comiencen con “cuando yo tenía tu edad”
  • Poder escuchar lo que dicen y no lo que quisiéramos.
  • Proponer escapadas de fin de semana, en familia que favorezcan espacios compartidos.
  • Motivarlos en actividades que ellos escojan aceptando que luego no deseen continuarlas. Recordemos que la búsqueda e insatisfacción son partes implicadas y es necesario que puedan equivocarse sin ser juzgados.

A pesar de lo compleja que pueda ser esta “empresa”, está plagada de descubrimientos, creatividad y valentía. El idealismo y el compromiso son también las partes gratas que es importante no perder de vista, para compartir con ellos este viaje a territorio desconocido.

SILVINA GIMPELEWICZ

1 Comentario

  1. me identifica mucho con los adolecentes de hoy,,,pero como hacerles entender que ellos tienen un potencial enorme, y que se valoren tal cual son y no buequen imagenes,, querindo vestrse de determidadas formas

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