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Bebé de alta demanda

Muchos padres creen que todos los niños son iguales y que básicamente siguen unos patrones de comportamiento parecidos, pero esto no es así, al contrario. Los niños pueden presentar unas características y una personalidad muy distintas los unos de los otros.

Hay casos en que los pequeños pueden llegar a resultar completamente agotadores para sus padres, y es aquí donde nace el famoso término de “Bebés de Alta Demanda”.

Actualmente se ha puesto muy de moda este término para denominar a aquellos niños que lloran a menudo y precisan constantemente ser atendidos por sus cuidadores. Son lo que nuestros padres y abuelos llamaban en su época “bebés llorones”.

Los Bebés de Alta Demanda son, en definitiva, niños muy activos, que buscan constantemente estímulos para satisfacer su curiosidad

…su necesidad de aprender, que viven la vida con intensidad y pasión, y parece que no quieren perderse ni un segundo de lo que pasa a su alrededor.

Son bebés que fácilmente desbordan a sus padres, los cuales tienen la sensación de no poder hacer otra cosa aparte atender a su hijo o hija en todo momento.

¿Cuándo se empezó a hablar sobre Bebés de Alta Demanda?

Las primeras referencias de estos niños se las debemos al pediatra Dr. Sears, que creía que algunos padres reaccionaban de forma exagerada frente a sus bebés, de quienes aseguraban que eran demasiado exigentes. Pero tras el nacimiento de su cuarta hija, la cual era tremendamente llorona, irritable y de carácter difícil, pero sobretodo, muy distinta de sus otros tres hermanos, se replanteó su forma de pensar. Y es que la pequeña se mostraba muy exigente, al igual que aquellos padres iban suplicando ayuda a su consulta.

Este hecho motivó al Dr. Sears a buscar un término que pudiera servir para identificar a su hija y en general a los niños que pudieran ser como ella, y así surgió el término “Bebés de Alta Demanda”.

¿Cómo reconocer a un Bebé de Alta Demanda?

En primer lugar, debemos partir de la premisa de que a esta edad todos son “difíciles” a su manera,  pues es la etapa de la frustración y las primeras pataletas. Así que vamos a describirlos brevemente las principales características de un Bebé de Alta Demanda:

  • Intensidad: estos bebés ponen gran energía en todo lo que hacen: lloran muy alto, casi parece que griten, comen vorazmente, sonríen con gusto y protestan con más fuerza si sus necesidades no son cubiertas según su criterio.
  • Hiperactividad: esta característica se relaciona con la intensidad. Presentan una hipertonía muscular, parecen estar tensos constantemente. Por este motivo les va muy bien el contacto físico, pues les relaja.
  • Absorbentes: parece que sus demandas y lloros nunca tienen fin, los padres suelen sentir como si les “chuparan” la energía.
  • Maman o piden biberón frecuentemente: no es extraño que las madres se sientan como un verdadero chupete humano, estos niños pueden pedir mamar (o biberón) cada hora, o cada 20 minutos, o cada… parece que la regularidad no fue creada para ellos.
  • Demandantes: es como si nunca llegáramos lo suficientemente rápido junto a nuestro bebé, sus demandas tienen un carácter de “urgencia” exagerada y cuando termina el día todavía no nos hemos podido ni duchar por atenderle.
  • Despertares frecuentes: es un bebé que necesita más de todo, menos de dormir, desgraciadamente; se despierta cada dos por tres, no se duerme… Si creías que los bebés necesitan dormir mucho, olvídate, serán los bebés de los demás, no éste. Por la noche puede ser verdaderamente desesperante. Y como se te ocurra toser o estornudar, allí estará con sus ojitos abiertos a punto de llorar de nuevo.
  • Insatisfechos: parece que lo hayamos probado todo y nada funciona. Nos asaltan pensamientos de incompetencia, de ser malos padres, pero tranquilos, estos bebés son así, tendremos que jugar a prueba y error constantemente, y no siempre daremos con la solución, no te angusties.
  • Impredecibles: lo que hoy funciona, mañana no sirve. Puedes volver a leer el punto anterior y verás que todo está relacionado, no es cosa tuya.
  • Hipersensibles: se excitan con cualquier cosa. Están siempre en estado de alerta, los ruidos normales les sobresaltan. Son extremadamente empáticos.
  • Necesidad de contacto: no les basta con que la mamá esté cerca, quieren tocarla, que les abracen todo el rato… Extraen del entorno el máximo contacto físico posible.
  • No se calman solos: no solo necesitan ayuda para dormirse, como cualquier bebé, también la necesitan para seguir dormidos.
  • Sensibles a la separación: para finalizar, la angustia de separación que sienten la mayoría de bebés, para ellos es interminable, parece que no se acabe nunca y sea peor que la de los demás.

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Consejos para facilitar la convivencia con un Bebé de Alta Demanda

Si tienes un bebé o un niño de Alta Demanda, estos consejos te pueden ayudar:

  1. Ten en cuenta tus necesidades. Como es normal, tú también tienes tus necesidades. Y es que una madre “consumida” no será de utilidad al bebé, así que no te olvides de ti. Haz una lista con tus necesidades y otra con las de tu bebé. Encuentra la manera de satisfacer cosas de ambas listas. Por ejemplo, pasear con bandolera te permite satisfacer tu necesidad de salir fuera de casa, y la del bebé de estar en contacto contigo.
  2. Permite al bebe alguna frustración. Estar disponible constantemente forma parte del contrato bebe-madre, pero una madre resentida o mártir verá mermada su competencia y no ayudará al bebé en su desarrollo. Una vez que conozcas tus límites, estarás motivada para encontrar el modo de atender a tu bebé y él captará pronto el mensaje: la vida es más agradable cuando mamá es feliz.
  3. Haz del dormir una prioridad. Duerme cuando tu bebé duerma y resiste la tentación de ponerte a arreglar la casa.
  4. Practica la escritura terapéutica. Este sistema se utiliza en otros tratamientos psicológicos. Escribir te ofrece la oportunidad de revisar cuáles son tus sentimientos acerca de ti misma, tu bebe y tu maternidad. Puedes hacer una revisión de tus procedimientos y evaluar qué funciona y qué no.
  5. Busca las cualidades de tu bebe. Todas estas características tan “negativas” que ves ahora, son semillas que bien regadas se pueden convertir en cualidades positivas. Tu bebé sabe lo que necesita y sabe pedirlo. Disfruta de que quiera estar tanto tiempo contigo. Una vez que has empezado a ver las cualidades de tu bebe, la maternidad se hace mucho más fácil y llevadera.
  6. Sé paciente. Una flor no se hace y se abre en un día. Y aunque no puedas hacer nada más de momento, a tu bebé ya le sirve el hecho de que estés ahí con él.
  7. Céntrate en lo importante. Déjate llevar por la corriente de los acontecimientos, céntrate en lo importante y no pierdas energía con pequeñeces. Uno de los puntos más difíciles de manejar en estos casos son las críticas constantes de familiares y amigos que no saben nada de este tipo de niños y consideran que son “malos” o que vosotros no lo estáis haciendo bien. No te dejes influenciar por los comentarios ajenos, aunque parezcan bienintencionados.
  8. Date cuenta de que tu bebe es único. Olvídate de esquemas preconcebidos y mira cómo es verdaderamente tu bebé. Intentar que se adapte a esos esquemas te hará perder el tiempo. Céntrate en encontrar las estrategias que funcionan con tu bebé.
  9. No lo compares con otros bebés. Es fácil concluir que lo estás haciendo mal cuando tu bebé no duerme tanto como los otros, o no se está quietecito como los demás. Tu bebé tienes unas características, nada más, que no son ni buenas ni malas. Pasa de etiquetas.
  10. Sal de casa. Para un bebé el hogar es donde esté mamá. El espacio abierto del parque permite al bebé desfogarse y a la mamá relajarse.
  11. Si te resientes, haz cambios. ¿Empiezas a estar resentida con tu bebé, tu maternidad…? Introduce algún cambio en tu estilo de maternidad que te permita salir de ahí. Continuar con un estilo que funciona para tu bebé pero no para ti, al final no funcionara para ninguno de los dos.
  12. Pide ayuda. Este punto es verdaderamente importante. Averigua con quienes puedes contar y para qué, para poder contar con ellos en un momento de desesperación o simplemente para desconectar y recargar las pilas.
  13. Rodéate de gente que te comprenda. Encuentra padres que estén pasando por lo mismo. Podréis intercambiar trucos, ideas… Y recibir apoyo sin ser juzgados.
  14. Comparte las tareas. No intentes hacerlo todo tú sola como si fueras una “supermujer”, el padre también puede (y debe) colaborar. Entre dos la carga siempre es más llevadera.
  15. Piensa a largo plazo. Naturalmente, esto no va a durar para siempre, y si no te obsesionas, verás como sí hay progresos.
  16. Mira con los ojos de tu bebé. Tu hijo se derrama el zumo sobre la camiseta justo cuando vais a salir. “Qué oportuno, qué desastre…” esas son las consideraciones desde el punto de vista de un adulto. En lugar de esto, ponte en el lugar de tu hijo y considera los efectos de la situación sobre él. Un cambio de camiseta desde una postura relajada te hará perder menos tiempo que si le gritas, se pone a llorar, le cambias la camiseta de malos modos y terminas consolándole. Y tu hijo agradecerá tu comprensión.
  17. Cambios grandes, gradualmente. Estos bebés son lentos para adaptarse a los cambios, como podría ser una mudanza. Prepárale para el cambio enfatizando lo positivo: nuevo cuarto, nuevos amigos, nueva escuela, un bonito parque cerca de casa… Déjale ayudarte a preparar los paquetes de la mudanza. Empaqueta sus cosas las últimas y desempaquétalas las primeras. Espérate alteraciones en su comportamiento por el estrés de la mudanza. Cuanto más rápido vuelva todo a la normalidad, antes volverá su comportamiento a ser el antes.
  18. Tú eres también una madre con altas necesidades. Visto lo visto, es claro que necesitas: más comprensión, más coraje, más ayuda y menos críticas. En realidad “Alta Necesidad” no se refiere solo al bebé, sino que describe las relaciones bebé-padres. “Familia de Alta Necesidad” lo describe mejor.
  19. No es culpa de nadie. Tener un bebé de alta necesidad no es un problema, ni un “defecto”. Tu bebé tiene su personalidad y tú tienes la tuya. La clave está en acoplarlas para no andar chocando continuamente.
  20. Estudia a tu bebe. Toda madre o padre sabe un montón acerca de la paternidad… pero respecto de sus propios hijos, lo cual no significa que te sirva a ti. Un profesional sabe mucho gracias a la interacción con muchos padres e hijos. Entre todos te darán muchos consejos, y unos los encontrarás más útiles que otros. El consejo principal aquí es: observa a tu bebe, anticipa sus necesidades en la medida de lo posible, usa tu intuición hasta que tu empatía te sincronice con la de tu bebé, y a confía en ti misma.

¿Qué son los Bebés de Alta Demanda?
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