Los hijos: el camino de la ilusión a la obligación

Verificado Redactado por Juan Antonio Barrera Méndez. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 24 abril 2020.

Nada dice más del alma de una sociedad que la forma en que trata a sus hijos. Nelson Mandela

Los niños son educados por lo que el adulto es y no por su charla. Carl Jung

Antecedentes

Pedro y María, experimentaron una adolescencia sin límites en el sexo y muy temprana edad se estrenaron como padres.

Sofía y Enrique, concluyeron una carrera universitaria, hasta completar su doctorado, tuvieron problemas para engendrar y con el apoyo de médico pudieron por fin concretar el sueño de ser padres.

Verónica y Alfredo, quedaron embarazados durante el viaje de luna de miel y tuvieron gemelitos.

Roberto y Maricela, decidieron aplazar su paternidad hasta darse al menos tres años de convivencia en pareja, después de la boda.

¿Qué tienen en común todos estos personajes? Hoy siguen siendo parejas y conviven con sus hijos. La calidad de la forma en cómo se estableció el vínculo afectivo en las relaciones se debe a múltiples factores. Sin embargo, está influida por lo que se llama “compulsión a la repetición” (reproducimos comportamientos de generaciones anteriores sin ser conscientes de ello) y la “impronta familiar” (inconscientemente reproducimos los comportamientos buenos o malos que hacen nuestros padres en la crianza y quedan grabados en nuestra memoria sensorial).

Como seres humanos, tenemos la necesidad de amar y de ser amados. Si no, tuviéramos hijos, muy seguramente nos habríamos extinguido como especie.

Planeados o no planeados la forma de experimentar la paternidad es una experiencia única, similar en algunas cosas, pero muy diferente en otras, a ello le llamamos singularidad. No hay dos experiencias de crianza iguales, aun cuando en una familia dos gemelos tuvieran hijos con las gemelas de otra familia distinta, la crianza sería diferente.

La aventura de ser padres

El presente artículo, pretende hacer un breve recorrido sobre las vicisitudes en la forma en cómo los hijos se convierten en una ilusión y posteriormente en una obligación. Está dedicado a las personas que tienen una pareja o quieren tener una y tienen o quieren tener hijos.

Además de la supervivencia como especie en el área biológica, las personas tienen múltiples motivos para desear tener una pareja, entre ellos se destacan:

  • En el área social: pertenecer a un grupo, en este caso a una familia, de evitar la soledad, de convivir en la interacción social y que nos relacionen con alguien a nuestro lado, además de envejecer juntos, de tener metas de vida algunas compartidas otras diferentes para así construir un proyecto para vivir juntos.
  • En el área afectiva: tenemos la necesidad de amar y ser amados, de dar y recibir afecto, de sentirnos emocionalmente cercanos, solidarios, altruistas y sentirnos socialmente apoyados.
  • En el área sexual: sentir y compartir experiencias sexuales, como un deseo erótico y placentero, además de la supervivencia de nuestra especie.

Una pareja sana irá en la búsqueda del bienestar y la estabilidad como pareja, como familia y con los hijos también.

Poner atención a la familia desde una perspectiva de la salud física y emocional constituye el cimiento de la medicina familiar y de la salud mental. “Los grupos familiares que viven en armonía relativa son el entorno adecuado para la salud mental de sus miembros y también para la estabilidad social” (Murtagh, pág. 8, 2008).

Familia Tumbada Hierbada

Las etapas de la pareja

A manera de un mapa de vida, imaginemos un círculo en donde vamos a encontrar una guía que corresponde a las diferentes etapas de vida en pareja. No se presentan interrupciones (como la separación o el divorcio) con el fin de mostrar el ejemplo en términos pedagógicos. Sin embargo, aquí lo presento como un listado:

  • La vida de nuestros padres: es un patrón completamente inconsciente, pero aprendemos a ser pareja, en la forma como observamos el comportamiento de nuestros padres. Si hay conflictos o no, si se aman o no, si se apoyan, si se respetan, en síntesis, sí van hacia un mismo objetivo.
  • El noviazgo: esta etapa la podemos vivir, ya desde las primeras experiencias de vida, para algunos será el jardín de infantes para otros será hasta la edad adulta, vamos teniendo experiencias que sin hacerlas conscientes ponemos a prueba lo aprendido o no en la etapa anterior. Existen personas que se enamoraron desde la secundaria del amor de su vida y otras más pasaron o pasarán por más parejas. “La doctora en matemáticas de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Australia, Clío Cresswell, dice que a lo largo de nuestra vida en promedio; vamos a tener alrededor de 12 parejas” (Barría, 2018). Existen personas que tendrán solo una pareja y otras muchas más de las 12 en promedio.
  • Vivir en pareja: hay quien decide casarse, hay quien no. La experiencia de conocer a la pareja fuera del contexto del noviazgo, está llena de ilusiones y expectativas. Cuando se idealiza esta etapa, se piensa que es el momento y el medio para tener libertad, para ser felices y vivir en permanente armonía, paz, amor, sexo y tranquilidad. El corolario sería “Y vivieron felices para siempre”. Aunque esta es una perspectiva idealizada y vamos a tener conflictos o diferencias, estos se podrían considerar como un punto en donde resolverlos y llegar a acuerdos podría ser una bendición para aprender de ellos y tener la consciencia de que la relación de pareja es un ser vivo, que va cambiando, que puede tener: avances, retrocesos o estancamientos los cuales dan cuenta de la calidad de vida hacia el futuro.
  • La llegada de los hijos: como las piezas de una torre de cartas si una de las etapas anteriores no ha sido consciente es probable que la relación de pareja y la crianza se vuelva débil y pueda seguir creciendo o se colapse. La llegada de los hijos cuando existe un cierto compromiso en la pareja llena de ilusión a los padres. Saldrán algunas diferencias en la crianza producto de las influencias externas (familia de origen, familia política, documentarse al respecto, la opinión en la crianza por expertos, los mitos y realidades de la ideología de cada región o país y más) e incluso de los propios rasgos de personalidad. Con la llegada de los hijos se distinguen varios periodos a saber: cuando son bebés, el paso a ser niños, la preadolescencia, la adolescencia y el llegar a ser adultos jóvenes. Cada una de ellas se vuelve compleja, no solo por la etapa de desarrollo de los hijos, sino por la cantidad de hijos que se tiene y si la crianza es sola, compartida con la pareja, con otros familiares o dentro de una familia reconstituida.
  • La adolescencia de los hijos: posiblemente una de las etapas más complejas en la crianza es la referida a la adolescencia pues es un periodo también singular, en donde cada caso es único en la crianza. Las cosas se ponen complicadas cuando además los padres, no alcanzan a comprenderla, pero además tienen dificultades entre ellos.
  • El nido vacío: es el periodo en donde los hijos se van de la casa (otros nunca se van), termina aparentemente la crianza de los hijos y la pareja puede dedicarse tiempo para sí mismos. Si la familia proviene de una cultura colectivista, los hijos se quedarán y serán emocionalmente dependientes, aun cuando vivan fuera de la casa. Si la familia pertenece a una cultura individualista, los hijos serán emocionalmente independientes y se irán de la casa” (Franzoi, pág. 18, 2017).
  • Vejez, soledad o muerte de la pareja: Es el final de la relación cuando alguno de los dos miembros de la pareja deja de existir.

Si bien los hijos garantizan la supervivencia de nuestra especie, muchos son los motivos para engendrarlos, entre ellos se destacan: no quedarse solo en la vida, tener alguien que nos cuide en la vejez, trascender a través de ellos (encontrar un sentido a la propia vida), que puedan ser o hacer lo que nosotros hemos logrado o incluso que ellos hagan lo que nosotros no pudimos, que disfruten la riqueza generada, y más.

¿De dónde aprenden los hijos lo que hacen?

Aunque todo el tiempo estamos aprendiendo de las personas cercanas y del medio ambiente, voy a referirme aquí única y exclusivamente a lo que nosotros como padres les enseñamos.

Una de las propuestas teóricas para explicar cómo aprendemos las conductas de otros, buenas o malas, lo encontramos con Albert Bandura y su teoría del Aprendizaje Social.

En ella se investiga como se forma y se modifica la conducta en un contexto social. En resumen, Bandura plantea que aprendemos por observar modelos que realizan una conducta, en este caso los padres. Y, vamos a distinguir dos conceptos importantes:

  • El aprendizaje por observación es la adquisición de nuevas respuestas por medio de la observación de la conducta de otros.
  • Reforzamiento vicario, es el aprendizaje o fortalecimiento de una conducta por medio de la observación de la conducta de otros y de las consecuencias que produce, en lugar de experimentarlas directamente (Schultz & Schultz, pág. 400, 2010).

En palabras sencillas, esto quiere decir que aprendemos observando las conductas que realizan los modelos de papá y mamá, simplemente por ver las cosas que hacen y terminamos tarde o temprano imitándolos. Esto es, “si nuestros padres son amorosos, nosotros seremos amorosos”, pero “si nuestros padres son violentos, nosotros seremos violentos”. Aunque existen muchas probabilidades de que esto así sucede, no necesariamente pasa.

Existen personas que en la infancia estuvieron expuestos a la violencia y terminan siendo violentos. Y otras personas que “tuvieron padres amorosos y ellos son amorosos”. La fórmula así resulta demasiado simple, pero no es exactamente de esta forma. El aprendizaje se puede dar también porque al observar a los modelos, no estamos de acuerdo con las consecuencias. Y entonces tenemos hijos que crecieron en ambientes negativos y son personas de bien y, por el contrario, persona que se desarrollaron en ambientes positivos y son personas que hacen el mal. Entonces se pueden invertir los aprendizajes, digamos que los resultados después de observar las conductas de los padres no les convencieron, les molestaron (ser tan propios o ser tan impropios) y les traumaron. A esto se le llama aprendizaje vicario por trauma, esto es nos traumo lo que vimos en nuestros padres y terminamos haciendo lo contrario. Hay que recordar que solo me estoy refiriendo al aprendizaje mostrado por los padres, sin ninguna variable más para mostrar el efecto que podemos tener como padres en las conductas que ven nuestros hijos en nosotros como modelos.

Esto con el afán de mostrar que los hijos pueden aprender de sus padres en su relación de pareja como un aprendizaje completamente inconsciente dos extremos: la convivencia de padres a hijos puede causar grandes satisfacciones en lo positivo o grandes frustraciones en lo negativo.

¿Qué nos enseñan los padres?

Voy a dividir en dos grandes rubos distintos tipos de aprendizajes, unos orientados al equilibrio y bienestar y otros que no lo son, se enlistan únicamente sus características como conceptos o valores:

Lo que enseñan los padres mediante acciones o actos positivos

Lo que enseñan los padres mediante acciones o actos negativos

Comunicación sana (permiten expresar emociones y sentimientos, no son ofensivos y cuando corrigen se refieren a las conductas que no les agradan describiendo las circunstancias, por ejemplo: “no me gusta que digas groserías), Autonomía personal (incluye el poder compartido de los padres y no solo de uno de ellos), Flexibilidad (permiten adaptarse a nuevas circunstancias y las reglas cambian en función de la edad de los hijos y del contexto social), Apreciación (se identifican los aspectos positivos y negativos de los hijos y se alientan más las conductas deseables para los padres), Redes de apoyo (se les provee de apoyo en el logro de sus metas, dentro y fuera de la familia, orientados a la obtención de logros, y se les impulsa a ayudar también a otros miembros de la familia), Tiempo y participación en la familia (Se realizan cosas juntos, ya sea únicamente en pareja, con los hijos por separado y todos juntos), Vínculo conyugal (en principio el lazo más fuerte que hay es el de la pareja y ese se transmite a los hijos), Crecimiento (se fomenta el crecimiento en las áreas de interés de cada miembro de la familia), La educación está orientada a Valores (son de diferentes tipos: honestidad, colaboración, ética, empatía, compromiso, gratitud, optimismo, amistad, fe, voluntad, felicidad, salud física y emocional, y paciencia) Responsabilidad (existe un reparto de responsabilidades equitativa), Asertividad (centrarse en soluciones y no en conflictos), Inteligencia emocional (identificar las emociones propias y las de los otros para poder aquietarlas y después resolver las diferencias), Combatir la domesticidad (referida exclusivamente a la pareja contra restarla con inteligencia erótica).     (Murtagh, pág. 8, 20108; El mundo, 2020; Perel, 2007).Los errores más comunes en la educación de los hijos

Infantilizar: tratar a los hijos como si fueran bebés, incluso en la edad adulta.

Poner a los hijos primero antes que a la pareja: no dedicarse un tiempo como pareja.

Someter a los hijos a actividades excesivas: tratar de hacerlos unos super niños para poder presumirlos con otros padres.

Querer ser el mejor amigo de los hijos: cuando nos convertimos en sus amigos, les dejamos huérfanos y no somos más sus padres.

No ofrecerles una estructura externa: son los horarios y obligaciones de un día normal. Un tiempo para hacer la tarea, para ver la tv, para bañarse, etc.

Esperar que tu hijo haga realidad tus sueños: Lo que yo hice espero que lo iguale o lo supero y lo que no pude ser, espero que ahora ellos lo sean.

Que los hijos sean el centro de atención olvidándose de la pareja: es el niño tirano o con Síndrome del emperador.

Convertirse en hiperpadre: querer tener hijos perfectos y resolverles todo en la vida, evitan que sus hijos se frustren, se esfuerzan por tener super hijos, se enuncian las siguientes categorías de padres descritas por Eva Millet:

  • Padres guardaespaldas
  • Padres Manager
  • Padres bocadillo
  • Padres Tigre / León
  • Padres Chofer
  • Padres expertos en educación (Barrera, 2015; O´Gam, 2016).

 

Reflexiones para el cambio

  • Cada combinación de pareja es singular, por lo tanto, el resultado en lo que les enseñamos a los hijos refleja este mismo concepto.
  • La educación que les damos a nuestros hijos simplemente tiene consecuencias, estemos conscientes de ello o no.
  • Sí somos conscientes de las consecuencias de la educación de nuestros hijos, reflejadas en nuestros actos es el primer paso para cambiar.
  • Después de crear consciencia el siguiente paso es la acción orientada a fomentar una determinada conducta que puede traer como consecuencia el equilibrio mental o físico de nuestros hijos.
  • El cierre de conflictos o ciclos emocionales con la pareja, traerá una crianza más coherente en la educación de los hijos.
  • Si bien el camino de la ilusión de tener hijos con una pareja, tiene también la obligación de la crianza, esta puede culminar con nuestra graduación como padres. Si hemos hecho nuestro trabajo positivamente, ya será responsabilidad de nuestros hijos continuar una vida orientada a hacer el bien. Si fallamos en algunos aspectos, nuestros hijos no podrán culparnos eternamente de sus frustraciones, pues ellos también son responsables de sí mismos cuando crecen.

Bibliografía

  • Barrera J. A. (2015) Los errores más comunes en la educación de los hijos, consultado el 23 de abril del 2020, en red: https://www.psicoactiva.com/blog/los-errores-mas-comunes-en-la-educacion-de-los-hijos/?fbclid=IwAR2Fi6LCJwvw4Nfc5g0EgUAykpVSLjJcqo3xWcR0EtUNZo5Mu0xiHJP3j_I
  • Barría F. (2018) Experta detalla cuántas parejas debes tener antes de encontrar a la persona ideal, consultado el 23 de abril del 2020, en red: https://www.biobiochile.cl/noticias/mujer/pareja/2018/01/16/experta-detalla-cuantas-parejas-debes-tener-antes-de-encontrar-a-la-persona-ideal.shtml
  • El mundo (2020) Claves para mantener tu relación de pareja después de tener hijos, consultado el 23 de abril del 2020, en red: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/10-claves-para-mantener-tu-relacion-de-pareja-despues-de-tener-hijos/
  • Franzoi S. (2017) Psicología Social, Editorial McGraw Hill, México.
  • Murtagh J. (2008) Práctica General de Medicina, Tomo I, Editorial Mc Graw Hill, México.
  • O´Gam O. (2016) Hiperpaternidad: la obsesión por criar niños perfectos, consultado el 23 de abril del 2020, en red: https://www.nuevamujer.com/wellness/2016/04/14/hiperpaternidad-obsesion-criar-ninos-perfectos.html
  • Perel E. (2007) Inteligencia erótica, Editorial Diana, México.
  • Schultz D. & Schultz S. E. (2010) Teorías de la Personalidad, Editorial CENAGE Learning, México.

Psicólogo terapeuta individual y de pareja. Ha sido, durante más de 16 años, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (México D. F.) en el área de Psicología. Participa como conferenciante en su país y el extranjero, también destaca como especialista en televisión, radio y otros medios. Es escritor de varios libros.

Deja un comentario