El trastorno de conversión, previamente conocido como «histeria», ha experimentado una significativa evolución conceptual a lo largo de los años. La palabra histeria deriva del griego hyaterá, que significa matriz, ya que los antiguos asociaron esta enfermedad con el útero de la mujer y, por tanto, con el sexo femenino. Este término estaba imbuido de connotaciones peyorativas y sexistas, reflejando las limitadas comprensiones médicas y socioculturales de la época. En tiempos antiguos, la «histeria» se consideraba un diagnóstico amplio, asociado predominantemente a mujeres, y se creía que englobaba una diversidad de síntomas tanto psicológicos como físicos, vinculados a comportamientos emocionales considerados exagerados y a manifestaciones somáticas sin una causa médica aparente.
Con el avance de la medicina, la psicología y la psiquiatría, el término «histeria» ha sido desechado en favor de diagnósticos más precisos y desprovistos de estigmatizaciones de género, como el trastorno de conversión. Este último se refiere a la presencia de síntomas neurológicos que no pueden ser explicados por condiciones médicas o neurológicas identificables, proporcionando un marco diagnóstico más específico y basado en evidencia para abordar dichas manifestaciones clínicas. En el presente artículo, exploraremos en detalle la naturaleza, el diagnóstico y el tratamiento del trastorno de conversión, así como su evolución desde las antiguas conceptualizaciones de la histeria.
El qué consiste el Trastorno de Conversión
El trastorno de conversión, también conocido como trastorno de síntomas neurológicos funcionales, es un tipo de trastorno somatomorfo en el que los pacientes experimentan síntomas neurológicos, como debilidad, movimiento anormal o pérdida de los sentidos, que no pueden ser explicados por una condición médica o neurológica subyacente. Los síntomas son reales y pueden causar angustia significativa o deterioro en el funcionamiento diario del individuo.
En todos estos casos de aparente enfermedad orgánica, se supone que la causa es un conflicto psicológico que se convierte en un síntoma orgánico que lo simboliza, por eso también se denomina neurosis de conversión o alteraciones somatomórficas.
Existe una forma de este trastorno en que el problema psicológico no se simboliza a través de la imitación de una enfermedad corporal, sino de una enfermedad psíquica, en estos casos se habla de trastornos disociativos, pues la identidad está disociada, por ejemplo, una amnesia con la que el sujeto olvida quién es, y en algunos casos altera su propia identidad con la de nuevos personajes que va creando o que acepta, son los casos de múltiple personalidad.
Síntomas comunes en el Trastorno de Conversión
Los síntomas del trastorno de conversión son un intento de defensa en una situación que el sujeto no se sabe cómo resolver. Se caracteriza por la aparición de síntomas neurológicos que no tienen una causa médica identificable. Estos síntomas son reales y no están bajo el control consciente del individuo. A continuación, se describen algunos de los síntomas más comunes asociados con el trastorno de conversión:
- Debilidad o parálisis: La persona puede experimentar debilidad en una extremidad o en todo el cuerpo, o incluso puede presentar parálisis completa de una parte del cuerpo.
- Movimientos anormales: Estos pueden incluir temblores, tics, contracciones musculares o movimientos espasmódicos que no son causados por una enfermedad neurológica.
- Trastornos del habla: Algunas personas pueden presentar dificultades para hablar, como afonía (pérdida de la voz) o disartria (habla arrastrada o lenta).
- Trastornos de la deglución: Esto implica dificultades para tragar, lo que puede llevar a evitar comer o beber.
- Pérdida de sensación: Un individuo puede perder la sensibilidad o experimentar sensaciones anormales, como entumecimiento o hormigueo, en una parte del cuerpo.
- Pérdida de la visión o visión borrosa: Aunque los ojos están físicamente bien, una persona puede experimentar ceguera o tener problemas de visión.
- Pérdida de audición: Similar a la pérdida de visión, una persona puede no ser capaz de escuchar a pesar de que no haya problemas físicos detectables en los oídos.
- Convulsiones o episodios tipo crisis: Estos pueden parecerse a las convulsiones epilépticas, pero no son causados por la actividad eléctrica anormal en el cerebro que caracteriza a la epilepsia.
- Síntomas de disociación: Estos pueden incluir episodios en los que una persona parece desconectarse de su entorno, lo que puede parecerse a un desmayo o a un estado de trance.
Concepto de ganancia en el Trastorno de Conversión
El concepto que estos enfermos tienen de ganancia por la enfermedad es fundamental. Estos pacientes obtienen dos tipos de ganancias:
- Para resolver un conflicto o frustración
- Simbólicamente apoya la represión de dicho conflicto al subconsciente.
Los síntomas del trastorno no sólo existen por algo, sino también para algo. El enfermo tiene un claro desinterés por sus síntomas y su posible curación. Si los síntomas desaparecen el paciente queda privado de su defensa psicógena y a merced de los sentimientos de culpa. Por eso la ganancia de la enfermedad en el presente es tan importante para el enfermo y se acaba convirtiendo en un obstáculo para su curación.
Tratamiento
El tratamiento del trastorno de conversión se enfoca principalmente en abordar los síntomas específicos y suele ser más efectivo cuando es multidisciplinario, integrando intervenciones médicas, psicológicas y fisioterapéuticas.
La Terapia Cognitivo-Conductual y otras formas de psicoterapia son fundamentales, ya que pueden ayudar a los pacientes a cambiar pensamientos y comportamientos negativos y a desarrollar estrategias de afrontamiento, además de abordar problemas subyacentes como el estrés o el trauma que pueden estar contribuyendo a los síntomas.
La fisioterapia y la rehabilitación también son componentes clave del tratamiento, especialmente cuando los síntomas incluyen debilidad o parálisis, ya que pueden mejorar la función y la movilidad.
La educación sobre el trastorno y el apoyo continuo son cruciales para ayudar a los pacientes a entender y manejar sus síntomas, y las técnicas de manejo del estrés, como la relajación y la meditación, pueden ser útiles para reducir los síntomas.
Aunque no hay medicamentos específicos para el trastorno de conversión, pueden ser útiles para tratar síntomas asociados, como la ansiedad o la depresión. Además, es importante tratar cualquier otro trastorno de salud mental coexistente que pueda estar contribuyendo al trastorno de conversión.
El seguimiento regular con profesionales de la salud mental y otros proveedores de atención médica es crucial para monitorear el progreso y ajustar el tratamiento según sea necesario.
El pronóstico puede variar, pero algunas personas experimentan una mejora significativa con el tratamiento adecuado, mientras que otras pueden tener síntomas persistentes. Un tratamiento temprano y un enfoque multidisciplinario pueden mejorar el pronóstico a largo plazo.
Finalmente, es esencial que el tratamiento sea personalizado y se realice en un entorno de apoyo y comprensión, donde el paciente se sienta validado y escuchado, y la colaboración entre diferentes especialidades médicas y de salud mental puede ser crucial para abordar de manera integral los diversos aspectos del trastorno.
- Van der Kolk, B. (2015). El cuerpo lleva la cuenta. Cerebro, mente y cuerpo en la superación del trauma. Editorial Eleftheria.
- Webster, J. (2018). Trastorno de conversión: Escuchar al cuerpo en psicoanálisis. Editorial Siglo XXI.

