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Imaginemos que viajamos en avión en un vuelo de nueve horas. Un pasajero con aspecto pálido no deja de toser. Su apariencia es la de estar enfermo. Al poco de de empezar el viaje se propaga el rumor por todo el avión de que el pasajero posee una enfermedad altamente contagiosa. El famoso pasajero no para de toser y también comienza a sentir nauseas. La gente en el avión comienza a sentir malestar. Sudores, ansiedad, sienten que el pasajero enfermo les ha contagiado. Solo se trata de un simple resfriado, pero un gran número de viajantes comienzan a sentirse enfermos. ¿Qué está pasando? Se trata de la enfermedad psicógena masiva o de masas.

La enfermedad psicógena de masas, también conocida como histeria epidémica, es un tema inquietante a la par que interesante. Tan solo es suficiente un rumor para desencadenar un malestar físico y psicológico general. Pero, ¿por qué ocurre este fenómeno? A lo largo del artículo profundizaremos en las razones de este hecho y detallaremos algunos elementos que pueden dar la clave a estos sucesos. ¡Comencemos!


Enfermedad psicógena masiva (EPM)

Como describe Alfredo Darío (2018) en su artículo «Enfermedad psicógena masiva. Reporte de tres episodios no recientes», la EPM «se caracteriza por la aparición de síntomas y signos polimorfos en un grupo cohesionado de personas sometidas a determinado estrés, que se propagan rápidamente a sus miembros, los cuales comienzan a sentirse enfermos al mismo tiempo, aunque no existe una razón física o ambiental para que ello ocurra«. Se entienden como síntomas y signos polimorfos diferentes tipos de síntomas y signos como pueden ser: dolor de cabeza, desmayo, sudores, taquicardia, debilidad, sensación de asfixia…

Como menciona Darío, no es necesario que exista una razón física o ambiental. En el caso del avión, el sujeto enfermo podría servir de estímulo desencadenante, pero también bastaría un rumor sin evidencia física. Imaginemos que vivimos en un barrio y comienza a extenderse un rumor de la propagación de un virus gastrointestinal. Es posible, que en pocos días, varios vecinos acudan al centro de salud aludiendo que se sienten mal. Sin embargo, en la revisión médica, todo aparecería normal, sin signos ni síntomas de ningún virus.

Pero si no tengo nada, ¿por qué me encuentro mal?

La enfermedad psicógena masiva representa un elemento estresante. El sociólogo Robert Bartholomew destaca que es el propio sujeto el que desencadena mentalmente los síntomas. Es frecuente que el miedo y la ansiedad que pueden llegar a sentir los individuos vayan acompañados de signos y síntomas fisiológicos. Del mismo modo que muchas personas cuando se exponen a una fobia pueden llegar a padecer mareos, temblores, sudores y demás síntomas, si la persona cree que se expone a una enfermedad, su mente, ante este hecho que interpreta como estresante, desencadena síntomas parecidos.

La enfermedad que creen padecer no es real, pero los síntomas sí. Es decir, a pesar de no haberse contagiado de ningún virus, los mareos, sudores o palpitaciones que pueden presentar sí son reales. El estrés que ha desencadenado la situación temida ha producido la reacción fisiológica en los sujetos, creyendo, de este modo, que han sido afectados por una enfermedad real.

¿Cómo se realiza el diagnóstico si «no hay nada»?

En el diagnóstico de la enfermedad psicógena masiva hay que tener varios puntos en cuenta. Por un lado, observar el número de enfermos que se presentan de golpe. Por ejemplo, no es lo mismo atender a dos pacientes que acusen de estar afectados, que a treinta en un día. También será importante que los resultados médicos sean normales. Esto es, no se encuentra causa aparente de los síntomas.

De acuerdo a Darío (2018), los síntomas dependen en gran medida de la enfermedad que crea la persona que tiene. Afirma que las características de los brotes incluyen:

  • Síntomas sin base orgánica plausible.
  • Síntomas benignos y transitorios.
  • Ocurre en un grupo segregado.
  • Presencia de una elevada ansiedad.
  • Síntomas de inicio y recuperación rápidos.
  • Existencia de una mayor afectación en edades más jóvenes.
  • Síntomas que se propagan a través del sonido, la comunicación oral o la vista.

Conclusión

La prevención de este fenómeno es complicado. Lo mejor es un buen diagnóstico médico y calmar al paciente. Si las pruebas no evidencian ningún tipo de patología lo ideal es hacerle ver al individuo que ha sido un cuadro de ansiedad y estrés. La literatura científica sobre la enfermedad psicógena masiva es escasa, por ello, no existe mucha información al respecto.

Sin duda, se trata de un tema tan curioso como peculiar, y que, aunque pueda parecer que posee tintes cómicos, en ocasiones se torna más serio de lo que parece. Es por ello, que animamos a que se siga investigando sobre estos acontecimientos.

Bibliografía

Darío, A. (2018). Enfermedad psicógena masiva. Reporte de tres episodios no recientes. Medisur, 16 (6), 980-987

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