Clark L. Hull (1884-1952) fue un importante psicólogo americano que fue también presidente de la American Psychological Association (APA) a mediados del siglo XX, autor que pasó a la historia principalmente por su teoría de la pulsión, también conocida como teoría de la reducción del impulso, aunque no fue su única aportación a nuestra disciplina (Fernández y Tamaro, 2004). En este artículo nos centraremos en ver detalladamente la teoría de la pulsión de Hull.
Cabe destacar que esta teoría llegó a ser la más importante en los años 50, de forma que, en los años 50 y 60, en el 50% de los artículos de Psicología se citaba su obra de 1943.
Teoría de la pulsión de Hull
Hull planteó que el aprendizaje es un modo de adaptación a los retos del medio que favorece la supervivencia de los seres vivos (Fernández y Tamaro, 2004). Lo define como un proceso activo de formación de hábitos que nos permiten reducir los impulsos, como el hambre, la diversión, la relajación o la sexualidad. Estos pueden ser básicos o adquiridos por condicionamiento. Hasta la llegada de Hull ningún psicólogo había traducido los conceptos del aprendizaje (en particular el refuerzo y la motivación) utilizando las matemáticas. Esto contribuyó a la cuantificación de la psicología y, en consecuencia, a su acercamiento a otras ciencias naturales.
Para Hull (1943), una pulsión es una reserva de energía compuesta de todas las alteraciones fisiológicas (en el cuerpo) presentes en ese momento (necesidades de alimento, agua, sexo, sueño, etc.); era una función incremental de la necesidad fisiológica total. Esta pulsión se dedica a activar la conducta, aunque no determina la dirección u orientación que tomará. Según este autor, si una respuesta es rápidamente seguida de la reducción de una pulsión, se produce aprendizaje, y se refuerza el hábito. Las respuestas que no reducen la pulsión (acicalar, estornudar, trepar) no producen refuerzo, y no se aprenden.
Esta teoría se basa en la fórmula «sEr = sHr x D x K», significando cada variable (Hull, 1943):
- sEr: fuerza de conducta, potencial excitatorio (por ejemplo: amplitud, velocidad, número de respuestas en una rata de laboratorio).
- SHr: fuerza del hábito; probabilidad de que una R se de ante un E concreto (por ejemplo: fuerza de la conexión, número de ensayos en una rata de laboratorio).
- D: drive, pulsión; elemento motivacional interno (por ejemplo: deprivación de alimento en una rata de laboratorio).
- K: motivación de incentivo, elemento motivacional externo (por ejemplo: magnitud del reforzamiento o cantidad de comida en una rata de laboratorio).
Si no hay pulsión o hábito, no habrá potencia excitatoria (Hull, 1943). El Drive y K (motivación de incentivo) son términos motivacionales internos – externos. Para Hull, habría una serie de pasos según los cuales se activaría o no la pulsión:
- Privaciones (déficit fisiológico). Empiezan a acumularse desequilibrios o deficiencias fisiológicas.
- Necesidad corporal no satisfecha. Si persisten estas deficiencias surgen necesidades.
- “Pulsión” psicológica (tensión derivada del déficit biológico). La necesidad fisiológica se intensifica lo suficiente para producir tensión, que es la pulsión psicológica.
- Condición motivacional que energiza a actuar para satisfacer déficit: reducción de la pulsión. Se motiva la pulsión y la persona inicia una acción dirigida a la meta, dirigida a reducir la pulsión, la tensión.
- Concepto de homeostasis: tendencia del cuerpo a mantener un estado constante para mantener un nivel óptimo de funcionamiento físico. Si la variable es temperatura y está por debajo de 36,5º, la persona tendrá temblor, por lo que se destruyen grasas y la persona empieza a tener calor. Si por el contrario, la temperatura es por encima de 36.5º, la persona empieza a sudar y se produce refrigeración.
- Retroalimentación negativa: sistema de detección fisiológica que pone fin a la pulsión. Por ejemplo, comer hasta la saciedad. El cuerpo señala saciedad antes de que quede satisfecha la necesidad fisiológica. Al beber, por ejemplo, el cuerpo controla el volumen de líquido ingerido y lo utiliza para calcular la cantidad de agua en sangre y células del cuerpo. Los sistemas de retroalimentación negativa señalan la saciedad mucho antes de que la necesidad fisiológica esté del todo satisfecha. A medida que la gente come y bebe el cuerpo estima la cantidad de líquido y comida necesaria para satisfacer esa necesidad.
- Hay múltiples antecedentes que activan la pulsión. Además, ésta tiene múltiples salidas o respuestas conductuales para que resulte satisfecha. Pulsión es un constructo teórico o variable interviniente que establece relación entre variable dependiente-variable independiente, que de otro modo estarían desvinculadas.
- Variable independiente:
- Golpear mano con martillo
- Tocar plancha caliente
- Golpearse la cabeza con una esquina
- Variable interviniente: “dolor” (pulsión)
- Variable dependiente:
- Agitar mano con fuerza
- Echar agua fría en dedo
- Agacharse rápidamente
- Variable independiente:
- Mecanismos intraorganísmicos: Sistemas que actúan para iniciar, mantener y finalizar la pulsión. Localizados en:
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- Sistema nervioso: hambre (hipotálamo).
- Sistema endocrino: hambre (glucosa-insulina).
- Órganos del cuerpo: hambre (estómago-hígado).
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9. Mecanismos extraorganísmicos: Mecanismos no biológicos que regulan conductas orientadas hacia una meta, que se manifiestan en conductas como comer, beber, tener relaciones sexuales o evitar dolor. Estas influencias pueden ser:
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- Cognitivas (creencias control peso/calorías).
- Ambientales (olor comida/hora).
- Sociales (presencia otros/presión por comer).
- Culturales (rol sexual/ideal belleza).
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Entonces, los principios genéricos de la teoría de la pulsión de Hull serían:
- La pulsión se produce por la perturbación de las necesidades biológicas.
- Tiene efecto energizante sobre la conducta.
- La reducción de la pulsión tiene efectos reforzantes y produce aprendizaje.
Sin embargo, los postulados empezaron a caer como consecuencia de algunos descubrimientos y críticas (Gondra, 2002):
- Los motivos se pueden dar con o sin necesidad biológica.
- Se reconoce la importancia de las fuentes externas de motivación.
- El aprendizaje podía producirse sin la reducción de la pulsión.
La teoría de Hull de la pulsión no estaba equivocada: sus tres postulados centrales son ciertos hasta cierto punto. Simplemente estaba muy centrada en estudios de laboratorio con animales y demasiado limitada en sus aplicaciones. Las teorías motivacionales de la voluntad, instinto y pulsión eran demasiado simplistas; el término motivación no basta para explicar por qué está energizada y dirigida la conducta.
- Gondra, J. M. (2002). Clark L. Hull y el psicoanálisis. Revista de Historia de la Psicología, 23(3-4), 371-379. https://journals.copmadrid.org/historia/archivos/fichero_salida20220923111052571000.pdf
- Hull, C. L. (1943). Principies of Behavior. Appleton Century-Crofts.
