cerebro

Freud estudió el fenómeno de las pulsiones, o aquellas fuerzas motivadoras que hacen que el individuo tienda hacia determinados objetos o hacia fines determinados. Además, se convirtieron en elementos muy importantes dentro de su teoría.

El objeto de la pulsión puede ser muy diverso: una persona o cosa. El objetivo es liberar las tensiones que originan impulsos insatisfechos. Algunas características de las pulsiones indican que son estímulos internos procedentes del organismo. Son permanentes y generan un estado de tensión psíquica.


Clasificación de las pulsiones

Estas pulsiones se clasifican en dos grupos:

  • Eros o el sexo (cuya energía psíquica se denomino Libido)
  • Thanatos o la agresividad y muerte (no se definió un nombre para su energía psíquica)

Ambas se originan del Ello pero se encuentran bajo el control del Yo.

Los instintos de vida y de muerte, dos pulsiones enfrentadas

El Eros, o también conocida como la pulsión de vida, se caracteriza por los deseos de satisfacción de las necesidades tales como lo son comer, dormir, beber, expulsar desechos, reproducción, abrigo o protección

Es decir, busca satisfacer los instintos que conllevan a la preservación y supervivencia de los organismos.

Por contra, Thanatos o pulsión de muerte se caracteriza por la agresividad. El individuo se deshace de lo que no le agrada o de lo que no le beneficia. De igual modo, destruye lo que representa una amenaza para él.

El objetivo o meta de la pulsión sexual es el placer, pero no solamente a la satisfacción genital, ya que Freud dice que el cuerpo es libido casi en su totalidad, especialmente áreas como el ano y la boca, que son llamadas zonas erógenas.

Las pulsiones y el placer sexual

Estas zonas tienen una capacidad especial de producir placer sexual. Toda actividad que produzca placer al individuo, es atribuida a la pulsión sexual. El sexo puede adoptar diversas formas como pueden ser el narcisismo, el amor, el sadismo y el masoquismo.

Un ejemplo claro de esta pulsión son los niños, que irradian egocentrismo y su libido se traslada a su propio yo.

  • Este estado es completamente normal en el desarrollo y se conoce como narcisismo primario que va desapareciendo a medida que se va creciendo y se empieza a tener más interés por los demás que se encuentran alrededor.
  • La libido se reorienta hacia el yo una vez más en la etapa de la adolescencia. Los adolescentes se preocupan mucho más por su apariencia física y demás lo que se conoce como un narcisismo secundario que no es considerado universal.

En cuanto al amor, surge cunado los individuos direccionan su libido a un objeto o persona que no son ellos mismos. Por ejemplo, durante la niñez, el primer objeto que causa un interés sexual es la persona que los cuida, que en la mayoría de los casos, suele ser la madre. A este se lo conoce como amor sexual

Por el contrario, el amor y sentimientos de afecto que se tienen por los hermanos y demás miembros de la familia, se lo considera amor inhibido. Como se puede observar, el narcisismo y el amor están estrechamente relacionados por el hecho de que ambos implican amor, ya sea a uno mismo o a otra persona.

El Sadismo y el masoquismo

El sadismo se refiere a la necesidad de satisfacción sexual ocasionando daño o humillación a otra persona que, si se llegase a llevar al extremo, se consideraría una perversión sexual. En cierta medida, el sadismo es algo común en las relaciones sexuales.

El masoquismo, también se considera como una necesidad común, pero puede convertirse en perversión cuando se pasa del Eros al Thanatos y se convierte en una pulsión destructiva.

La meta de la pulsión destructiva o de agresividad es devolver al organismo a un estado inanimado, que sería la muerte. Puede mostrarse como el deseo de burla, sarcasmo, humillación y el disfrute del sufrimiento propio por parte de los demás.

En el transcurso de la vida, las pulsiones de Eros y Thanatos mantienen un enfrentamiento constante por el control, pero ambas deben resignarse al principio de la realidad basado en un equilibrio racional que interpone el yo.

Referencias

  • Freud, S. (1981). Las pulsiones y sus destinos. Obras completas4, 2039-2052.
  • Freud, S. (2015). Tres ensayos para una teoría sexual. FV Éditions.
  • Green, A. (2014). Lo intrapsíquico y lo intersubjetiva. Pulsiones y/o relaciones de objeto. Revista de psicoanálisis, (71), 23-57.
  • Maldavsky, D. (2000). Lenguaje, pulsiones, defensas: redes de signos, secuencias narrativas y procesos retóricos en la clínica psicoanalítica. Nueva visión.


Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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