los niños de padres divorciados encaran retos especiales y soportan cargas adicionales a las inherentes al desarrollo emocional. En un estudio longitudinal de 60 parejas divorciadas cuyos hijos estaban entre 3 y 18 años de edad al momento de la separación, surgieron 6 tareas especiales como vitales para el ajuste de los niños.

  1. Reconocer la realidad de la ruptura matrimonial. A menudo los niños pequeños no entienden lo que sucede y muchos de más de edad al comienzo niegan la separación. Otros se sienten abrumados por el temor al abandono total o se  refugian en fantasías de reconciliación. La mayoría de los niños encaran los hechos hacia  el final del primer año de separación.
  2. Separar el conflicto de los padres y la tensión y recuperar objetivos habituales. Al comienzo los niños pueden sentirse tan preocupados que no pueden jugar, no hacen tarea  o no participan de actividades que les eran comunes. Necesitan poner una distancia entre ellos y sus padres para seguir viviendo su propia vida. La mayoría de los niños lo hace  un año y medio después de la separación.
  3. Resolver la perdida. Absorber todas  las pérdidas que causa un divorcio puede ser el trabajo más difícil de realizar. Los niños necesitan ajustarse a la perdida del padre que ya no vive con ellos, la perdida de la seguridad de sentirse cuidados y amados por ambos padres , la perdida de las  rutinas familiares diarias y de las tradiciones de La familia: la perdida de  toda una forma de vida. Algunos niños necesitan años para enfrentar estas perdidas y algunos nunca las logran, llevando un sentimiento de rechazo menosprecio y desamor hasta la edad adulta.
  4. Resolver la ira y el sentimiento de culpa. Los niños comprenden que el divorcio, a diferencia de la muerte, es voluntario y con mucha frecuencia se  sienten furiosos durante años contra el padre(o los padres) por haberles hecho algo tan terrible. Buscan la causa del divorcio en algo que hicieron o dejaron de hacer. Cuando perdonan a sus padres y así mismos, si llegan hacerlo, se sienten  con más poder y más control de sus  vidas.
  5. Aceptar la permanencia del divorcio. Algunos niños conservan durante años  la fantasía de que sus padres volverán a unirse, incluso después de haberse casado de nuevo algunos aceptan la permanencia de al situación solamente después de que se alcanzan la separación psicologiaza de sus padres en la adolescencia o la edad adulta temprana.
  6. Alcanzar una esperanza realista con respecto a las relaciones.  Algunos niños que se han ajustado bien en otros aspectos del divorcio sienten miedo ante la oportunidad de establecer relaciones íntimas por el temor de que ellos mismos puedan fallar como lo hicieron sus padres. Pueden volverse cínicos depresivos o simplemente dudar siempre de la posibilidad de encontrar el amor duradero.

Muchos niños superan con éxito todas estas situaciones y pasan por el divorcio con su ego intacto. La capacidad para hacerlo parece estar relacionada, parcialmente con la propia adaptabilidad del niño y en parte, con la manera como los padres manejan los temas relacionados con la separación y el reto de criar a sus hijos solos.

En general los hijos del divorcio tienen más problemas sociales, académicos y de comportamiento que los niños de hogares unidos. Esto es particularmente cierto en el caso de los muchachos sin embargo, varios factores influyen en la manera como los niños que se adaptan a esta situación.

Efectos del divorcio en los niños a largo plazo

Hoy en día uno de cada dos matrimonios termina en divorcio y muchas de las parejas divorciadas tienen niños. Los padres que se están divorciando a menudo se preocupan acerca del efecto que el divorcio tendrá en sus hijos. Durante este período difícil, los padres se preocupan principalmente por sus propios problemas, pero a la vez están conscientes de que son ellos las personas más importantes en la vida de sus hijos

Mientras los padres bien pueden sentirse o desconsolados o contentos por su divorcio, invariablemente los niños se sienten asustados y confundidos por la amenaza a su seguridad personal. Algunos padres se sienten tan heridos o abrumados por el divorcio que buscan la ayuda y el consuelo de sus hijos. El divorcio puede ser malinterpretado por los niños a no ser que los padres les digan lo que les está pasando, cómo les afecta a ellos y cuál será su suerte.

Los niños con frecuencia creen que son la causa del conflicto entre su padre y su madre. Muchos niños asumen la responsabilidad de reconciliar a sus padres y algunas veces se sacrifican a sí mismos en el proceso. En la pérdida traumática de uno o de ambos padres debido al divorcio, los niños pueden volverse vulnerables tanto a enfermedades físicas como mentales.

Con mucho cuidado y atención, sin embargo, una familia puede hacer uso de su fortaleza o de sus factores positivos durante el divorcio, ayudando así a los niños a tratar de manera constructiva con la solución al conflicto de sus padres.

Los padres deben percatarse de las señales de estrés persistentes en su hijo o en sus hijos. Los niños pequeños pueden reaccionar al divorcio poniéndose más agresivos, rehusándose a cooperar o retrayéndose en sí mismos. Los niños mayores pueden sentir mucha tristeza o experimentar un sentimiento de pérdida. Los problemas de comportamiento son muy comunes entre estos niños y su trabajo en la escuela puede afectarse negativamente. Ya sea como adolescentes o como adultos, los hijos de parejas divorciadas a menudo tienen problemas en sus relaciones y con su autoestima.

Trastornos asociados al divorcio en el niño

El divorcio es un factor traumático tanto para los cónyuges como para los hijos, pero no por ello debe ser disfuncional. La disolución de una relación significativa puede producir trastorno emocional, angustia y sufrimiento en la persona que lo vivencia. Incluso llegar a ocasionar depresión, intentos de suicidio, enfermedades psicosomáticas.

Actualmente el divorcio es aceptado socialmente gracias a factores tales como la pérdida de la influencia de la religión o del resto de la familia, la agilidad de las leyes de divorcio, etc.

La mayor parte de las personas que se divorcian sufren sentimientos depresivos, ambivalencia, o cambios de humor; y la recuperación suele durar aproximadamente dos años, durante los cuales una psicoterapia sería necesaria en muchos casos, para poder hacer frente a estos síntomas y a la recuperación favorable de la persona y su entorno, que puede ser de fundamental apoyo en la terapia.

Alternativas de solución

Los niños tendrán menos problemas si saben que su mamá y su papá continuarán actuando como padres y que ellos los seguirán ayudando aún cuando el matrimonio se termine y el padre y la madre no vivan juntos. Las disputas prolongadas acerca de la custodia de los hijos o la coerción a los niños para que se pongan de parte del papá o de la mamá les pueden hacer mucho daño a los hijos y pueden acrecentar el daño que les hace el divorcio. Las investigaciones demuestran que los niños se desarrollan mejor cuando los padres tienen la capacidad de cooperar para su bienestar.

La obligación continuada de los padres por lograr el bienestar de los hijos es vital. Si el niño muestra indicios de estrés, los padres deben consultar con su médico de familia o con el pediatra para que los refiera a un psiquiatra de niños y adolescentes para hacerle una evaluación y darle tratamiento. Además, el psiquiatra de niños y adolescentes puede reunirse con los padres para ayudar a la familia para que aprenda a minimizar el estrés. La psicoterapia para los niños de una pareja divorciada y para los padres divorciados puede ser de gran beneficio.

Los efectos del divorcio en los niños
Vota este artículo!