La querulancia, también llamada pleitomanía, delirio querulante, querulomanía, entre otros, es una afección derivada de la paranoia. Se le suele denominar querolus paranoia, catalogado dentro de la clase persecutoria del trastorno delirante.
La persona querulante se siente ofendida de forma continua, por lo que se suele comportar presentando muchas querellas, quejas o contenciosos legales escritos, como denuncias, reclamos, peticiones de indemnización o cartas a directivos.
La persona que padece querulancia posee un sistema de razonamientos falaces que le hacen sentir que vive atropellado en cuanto a sus derechos, así que suele acudir a la justicia frecuentemente para que se le reivindique. Si sus denuncias no son atendidas, refuerza la creencia de que sus derechos son vulnerados.
Se dice que la medicina crea hipocondriacos y la ley crea querulantes. Quien padece querulancia no se percata de que se transforma en una víctima, pero no de los demás, sino de sí mismo y de los costosos procesos legales que emprende obsesivamente. Además, estas personas también suelen causar agobia y retraso en la administración pública.
La querulancia, ¿qué es?
De acuerdo con Pablo Mullen, en su texto sobre la paranoia quejumbrosa y el comportamiento quejumbroso, la paranoia quejumbrosa en algún momento fue de interés clínico y académico, sobre todo en la psiquiatría, pero, en las últimas cuatro décadas, ya no fue considerada como al inicio, en parte debido a la proliferación de organizaciones de denuncia que atraía a más personas a hacer valer sus derechos individuales por medio de la presentación de reclamos.
Por ello, Mullen señala que, lejos de disminuir, el comportamiento quejumbroso va en aumento, lo cual acarrea consecuencias como el desbaratamiento de las organizaciones a través de las cuales las personas buscan su visión de justicia.
La querulancia es un comportamiento que presenta una persona cuando experimenta la sensación habitual de que han cometido una injusticia en su contra.
Según el psiquiatra y psicoanalista francés, Henri Ey, la querulancia forma parte de los delirios crónicos sistematizados por la escuela francesa y que en la actualidad correspondería a lo que se considera una paranoia o trastorno delirante.
De acuerdo con Ey, existen tres tipos de delirio de reivindicación. En primer lugar, se encuentran los querellantes que persiguen la defensa de sus derechos, su honor o sus propiedades. En segundo lugar, se encuentran los inventores, que reivindican un mérito y se quejan de haber sido desposeídos de sus derechos o patente y, en tercer lugar, los apasionados idealistas, que reivindican sistemas filosóficos, políticos, de filantropía u otros.
Por otro lado, la génesis de tal comportamieto pudiese ser cultural, al menos así lo sugiere AH. Pang, en su estudio sobre la paranoia quejumbrosa en pacientes chinos en el que señala que en la población asiática no ha habido ningún caso reportado de paranoia quejumbrosa, enfatizando la importancia de las tradiciones socioculturales. Sin embargo, queda mucho por investigar sobre este tema.
Manifestaciones de una persona querulante
Las personas que son querulantes presentan las siguientes manifestaciones:
- Desconfianza ante los demás, interpretando los motivos ajenos como dañinos;
- inicia por lo general en la etapa adulta;
- suele tener una larga duración;
- actitud de sospecha sin suficientes fundamentos;
- preocupaciones sobre la lealtad o confianza de los demás;
- rabia;
- deterioro en las relaciones sociales.
Una persona querulante siente constante desconfianza hacia las emociones, acciones y pensamientos de los demás. Ante lo que esta persona considera que es un daño que le han ocasionado otros, busca ejecutar acciones que reivindiquen sus derechos “vulnerados”, por ello la considerable cantidad de denuncias y otros recursos interpuestos ante las autoridades, pues, sienten que son víctimas frecuentes de injusticia.
En situaciones cotidianas, las personas querulantes pueden sentir un poco de grandeza, sobre todo por las acciones legales que buscan ejecutar, es decir, se sienten omnipotentes.
Quienes padecen esta condición también pueden experimentar dificultades en su entorno laboral, ya que no pueden desarrollar sus actividades con armonía, sino que siempre, debido a la distorsión de la realidad que les caracteriza, sienten que son atacados por los demás, bien sea que se trate de sus compañeros o superiores.
¿Puede una persona querulante cambiar?
La persona que demuestra querulancia se caracteriza por tener ideas rígidas sobre la realidad. Sin embargo, con apoyo de un terapeuta podría modificar algunas de sus creencias.
En algunos casos, podría ser necesario el uso de fármacos para disminuir la intensidad de los síntomas que presenta.
- Mullen, P. E., & Lester, G. (2006). Vexatious litigants and unusually persistent complainants and petitioners: from querulous paranoia to querulous behaviour. Behavioral sciences & the law, 24(3), 333–349. https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/bsl.671
- Pang, A. H., Ungvari, G. S., Lum, F., Lai, K., & Leung, C. M. (1996). Querulous paranoia in Chinese patients: a cultural paradox. The Australian and New Zealand journal of psychiatry, 30(4), 463–466. https://journals.sagepub.com/doi/10.3109/00048679609065018
- Stålström O. W. (1980). Querulous paranoia: diagnosis and dissent. The Australian and New Zealand journal of psychiatry, 14(2), 145–150. https://journals.sagepub.com/doi/10.3109/00048678009159370

