anorexia-lactante


La comida, no sólo cumple el papel de nutrirnos, también guarda un profundo significado socio-afectivo”.

La alimentación y el tipo de rituales en torno a ella, son fundamentales para el desarrollo del niño, así como para la construcción del vínculo de apego afectivo con los padres u otras figuras cercanas durante la primera infancia, como sus cuidadores, sobre todo se establece vínculo con la madre.



Qué es la Anorexia del Lactante

La anorexia del lactante es un trastorno de la conducta alimentaria temprano, se caracteriza por reducción o limitación en la ingesta alimentaria, asociada con rechazo por el alimento y alteraciones en el apetito. Es un padecimiento de etiología y duración variable, ocurre con mayor frecuencia entre los siete y once meses de edad, se instala al final del primer trimestre, especialmente en el segundo trimestre de vida, resulta evidente debido falta o a retraso en el crecimiento. A causa de esa restricción alimentaria tan severa, crecimiento y desarrollo se ven afectados, generando graves problemas de salud.

Frecuentemente, estos pequeños, manifiestan irritabilidad, estados de malestar, inquietud y ansiedad prolongados, suelen mantener actitudes y conductas de rechazo hacia el alimento y la madre o cuidadores, especialmente a la hora de comer. Las consecuencias de una malnutrición por una anorexia temprana de forma evolutiva crónica en una etapa tan crucial como la lactancia pueden ser letales.

El intercambio de afectos promueven la comunicación de las necesidades, los deseos y el placer, así como la estabilización de los ritmos biológicos”. Stern, 2010 & Murray, 2014

Tipos de rechazo alimentario

En los niños, el apetito constituye un marcador de salud, su ausencia, puede ser asociada con alguna enfermedad, clínicamente se pueden distinguir dos tipos de rechazo alimentario:

  1. Rechazo activo. Se presenta cuando el lactante llora y desvía su boca al tratar de dar el biberón, el pecho o la cuchara, el pequeño suele escupir la comida, entre llanto; cuando los padres obligan al niño a tragar la comida, finalmente vomita o regurgita.
  2. Rechazo pasivo. Generalmente, corresponde a un trastorno reactivo más marcado, los niños permanecen en “aparente quietud” mientras comen, permiten que se les de la comida en la boca, cuando ésta se colma en su capacidad, entreabren sus labios y dejan caer los alimentos.

Se debe tomar en cuenta que alrededor de un cinco por ciento de los lactantes a término aumenta o desciende un percentil desde el nacimiento hasta la sexta semana de vida, mientras que veinte por ciento de los niños sanos pueden presentar periodos de falta de crecimiento de hasta 3 meses, en el desarrollo del lactante, el apetito va cambiando conforme el niño va creciendo y conociendo su mundo.

Cuando durante el segundo semestre del primer año de vida, no se le va habituando al crío a ingerir alimentos triturados, además de papillas, puede que se rehúse después a ingerir comida sólida, a pesar de que posea una dentición adecuada, ocurre también con los lactantes con neofobia alimentaria.

El niño puede estar inapetente y rechazar el alimento por diversas causas, debe ser un motivo de observación para los cuidadores, especialmente cuando el rechazo del alimento se repite con insistencia, y más aún, cuando hay un estancamiento en su peso. La inapetencia en el lactante durante enfermedades febriles en toda su evolución, en muchos casos, es uno de los primeros signos que advierten el inicio de una infección, la falta de apetito comienza días antes que se  presenten otros síntomas de enfermedad.

Fortalece tu vínculo familiar

La lactancia es una etapa crucial, donde los niños, a pesar de ser muy pequeños, requieren calidad en las estrategias de cuidado y calidez por parte de los padres o encargados, los pequeños que tienen un problema alimentario, necesitan una dosis extra de comprensión. La calidad de la coordinación interactiva entre los miembros de la familia, representa un medio para que el pequeño desarrolle comprensión de ciertos estados internos, habilidades de comunicación y para que aprenda a regular sus emociones. La calidez familiar, una actitud paciente y empática pueden tener efectos positivos sobre la enseñanza de hábitos alimentarios en los hijos.

En familias que tienen un hijo diagnosticado con algún tipo de rechazo alimentario no orgánico, se ha observado que las interacciones con los padres requieren de mayor calidad especialmente durante el juego y la hora de la comida. (Atzba-Poria y cols., 2010).

El respeto es muy importante en la crianza y un valor que se debe desarrollar desde el hogar, es conveniente que haya un equilibrio entre la autonomía emergente del niño y el apego al cuidador, de acuerdo a la etapa y la edad de desarrollo del pequeño.

Los modelos de apego, especialmente los maternos patológicos, representan un factor de riesgo en la malnutrición: “la psicopatología materna tiene impacto en las dificultades emocionales y conductuales del lactante”.

“Papi: te necesito porque te amo. Atentamente: tu hijo”

¡Papá también es importante en la crianza! Investigaciones sobre trastornos de alimentación infantil involucraron el impacto de la parentalidad y su papel en los sistemas de cuidado materno-infantil, el apoyo de papá es significativo, debe ir encaminado a favorecer el sistema de cuidado madre-hijo, especialmente durante el proceso de diferenciación afectiva y regulación sobre la alimentación. (Barriguete y cols., 2002).

El nivel de participación del padre en el cuidado infantil predice la calidad de las interacciones familiares desde las primeras etapas de vida del niño”. Simonelli y cols., 2016

Fortalecer el vínculo familiar con amor y comprensión entre los miembros de la familia, protege de algunos factores de riesgo para padecer problemas alimentarios y otros padecimientos psicológicos, el fortificar el sistema familiar, puede preparar a los miembros de la familia para tiempos de desafíos.

¿Anorexia del lactante o anorexia relacional?

Debido a la correlación que han hecho en diversas investigaciones acerca de problemas alimentarios en la infancia y los trastornos en el vínculo afectivo con la madre, principalmente, sugieren considerar a los trastornos alimentarios en la infancia como trastornos transaccionales o de relación, motivo por el que algunos autores llaman a la anorexia del lactante: anorexia relacional (Goodlin-Jones y Anders, 2001; Chatoor y cols. 2004; Feldman, 2007).

Puede interesarte: Psicología infantil, educación, desarrollo y trastornos

madre-recien-nacido

Causas comunes de anorexia en el lactante

Para el diagnóstico, los clínicos se enfocan en buscar causas orgánicas, permitiendo delimitar las características del tipo de anorexia: aguda-crónica, global-parcial, continua-intermitente, asociada a otras manifestaciones-aislada. La anorexia en lactantes se puede clasificar de acuerdo a los siguientes criterios clínicos:

Otros tipos de anorexia en el lactante

  1. Común precoz. Se inicia en el segundo semestre, el lactante manifiesta rechazo hacia la alimentación. Durante el destete, es común que se presenten problemas alimentarios, el niño suele mostrar resistencia hacia ciertos alimentos y rechazo hacia otros, pues está experimentando nuevas sensaciones. Conforme el pequeño va creciendo, empieza a descubrir en sus alimentos sabores y consistencias distintas, cuando empezamos a integrar a su dieta frutas, verduras y papillas, suelen presentarse dificultades alimentarias,  en el caso de los pequeños con diagnóstico anterior de anorexia, cuando llega el momento del destete, es común que resurja la resistencia ante la alimentación, pues guardan recuerdos o memorias fisiológicas, los padres no se deben preocupar, más bien deben ocuparse en aprender y aplicar las estrategias psicoeducativas adecuadas para que el crío tenga buenos hábitos alimentarios o no tenga una recidiva de anorexia en una etapa posterior.
  2. Postinfecciosa rebelde con un componente funcional reactivo. Se emplea sonda para alimentar al pequeño, por el transcurso de dos a tres semanas, se detienen los esfuerzos por darle de comer al niño. Este tipo de alimentación resulta agresivo, puede ocasionar vómitos, también es incómodo para el pequeño y difícil para los padres, sobretodo emocionalmente. Sin embargo, en estos casos es necesario, pues puede peligrar la vida del menor. Es importante, que los padres sigan las recomendaciones pediátricas, a pesar de sus sentimientos, de ello depende la vida de su hijo.
  3. Por hábitos alimentarios incorrectos. Monotonía o cambios bruscos en la alimentación, rigidez excesiva en calcular raciones y en horario de la comida, temperatura, cambio de consistencia o sabor, afán por alimentar excesivamente al niño, aún con alimentos inadecuados.
  4. Mental compleja de la primera infancia: Forma fóbica, ligadas a psicosis o depresivas.
  5. Psíquica. Presenta labilidad vegetativa, alteración constitucional que le predispone a la anorexia. En ocasiones, los lactantes son hipersensibles en situaciones adversas, generando inapetencia que puede cronificarse.
  6. Psicógena. Se manifiesta como respuesta a conflictos psicosociales, pueden ser familiares e individuales.

El vínculo de apego madre-hijo suele ser conflictivo, especialmente con madres que tienen  problemas de neurosis y ansiedad, que pueden llegar a ser obsesivas con la alimentación de sus hijos.

Se da en el caso de: niños con trastorno de apego reactivo, los que son sobreprotegidos, también puede ser el caso de hijos únicos, aquellos que viven en un ambiente de conflictos familiares constantemente, hijos padres con problemas de pareja, ya sean divorciados o  separados.

Es común, en niños abandonados, en los que se encuentran institucionalizados, en niños maltratados, privados de su libertad y derechos. Aquellos viven en un ambiente de hostilidad constante… Hay niños en el mundo, cuya vida es realmente un milagro, pues a cada momento peligra su salud biopsicosocial y su vida.

Causas “no orgánicas” en la anorexia del lactante

  1. Castells, expone algunas de las principales “causas no orgánicas” a las que contribuyen los padres o cuidadores del pequeño con anorexia mientras come, pueden ser:
  2. Encender la televisión.
  3. Incoherencia en la enseñanza del hábito del comer.
  4. Excesiva disciplina.
  5. Regaños como medio para incitar a comer.
  6. Alimentación forzada.
  7. Exceso de solicitudes en torno a la comida.
  8. Estados de excitación antes de las comidas o en su transcurso.
  9. Ambiente desagradable.
  10. Mala presentación y condición de los alimentos.
  11. Tolerancia para prolongar la duración de la comida.
  12. Demasiados juegos y explicaciones durante la hora de la comida.

¿Qué puntos puedo mejorar como padre, para cultivar en mi hijo hábitos alimentarios saludables?

En los lactantes puede llegar a producirse aversión hacia la comida por otras causas, en las que por descuido pueden incurrir los padres, cuando de manera frecuente, por negligencia se le ofrece al niño la comida demasiado caliente, muy fría o en malas condiciones, generando rechazo hacia los alimentos.

El desarrollo ocurre a distintos ritmos, cada persona tiene el suyo, durante la niñez, en el área de la alimentación a veces los padres o cuidadores, desean que los hijos coman las mismas cantidades de alimento, los cuidadores deben tener presente, que cada niño, tiene apetito distinto, hay quienes tienen muy buen apetito y hay quienes son melindrosos desde pequeños, puede resultar frustrante tratar de la misma cantidad de alimento que comen otros niños, es suficiente con asegurar el equilibrio energético adecuado de niño mediante la alimentación.

La anorexia en lactantes puede manifestarse cuando son privados de un objeto transicional, que es un objeto material, al que le tienen mucho cariño y lo buscan para ir a casi todas partes, puede ser un muñeco de peluche, otro juguete o un trapo, como en el caso de Linus, el amigo de Charlie Brown, que siempre buscaba la compañía de su “mantita”, representando así, al clásico objeto transicional.

Los pequeños que se ven privados de los cuidados parentales, pueden desarrollar anorexia… Cuando son apartados de sus padres y/o se encuentran en un ambiente extraño, como puede ser una institución pública, orfanato, guardería, hospital, en medio de una guerra, o en donde pudieran no contar con los cuidados afectivos que les darían sus padres, principalmente su madre”.

Manuel Cruz-Hernández y colaboradores (2007), en el Tratado de Pediatría proponen la clasificación etiológica que se presenta en la siguiente tabla:

CLASIFICACIÓN ETIOLÓGICA DE LA ANOREXIA EN LA INFANCIA
“Esencial” psicógena o funcionalPrivación afectiva, hijo no deseado.
Conflictos familiares.
Exigencias parentales excesivas (aptitudes y psicoeducación).
Comida como expresión de afecto, rechazo o castigo.
Hijo único.
Celos.
Fobias.
Niños con hipermotilidad o “nerviosos”.
Neurosis y psicosis.
Angustia y ansiedad maternas.
Enfermedades infecciosas y febrilesSepsis.
Meningoencefalitis.
Rinofringitis.
Angina.
Otitis.
Infecciones urinarias.
Tuberculosis.
Tifoidea.
Kala-Azar.
Paludismo.
Tos ferina.
Gripe.
Infecciones crónicas.
Convalecencia de alguna infección.
De causa alimentariaFalta de regulación dietética.
Errores en la técnica de alimentación.
Fallas en la composición dietética.
Alimentación monótona.
Estados avanzados de malnutrición.
Afecciones digestivasCaries dentaria, gingivitis, estomatitis y malformaciones bucales.
Hiperplasia con infección de amígdalas.
Megaesófago, compresiones esofágicas o esofagitis.
Gastritis, gastroenteritis y aerofagia.
Ulcus.
Obstáculos crónicos en tránsito gastrointestinal.
Estreñimiento.
Celiaquía.
Alergia gastrointestinal.
Hepatopatías: hepatitis, cirrosis.
Causas endocrino-metabólicasErrores innatos en el metabolismo.
Hipercalcemia idiopática, déficits vitamínicos: complejo B, vitamina C y D.
Endocrinopatías: insuficiencia suprarrenal o hipotiroidismo.
Otras afeccionesProcesos hematológicos: como leucemias y ferropenias.
Nefropatías.
Cardiopatías.
Procesos respiratorios agudos y crónicos.
Encefalopatías.
Hipertensión endocraneal.
Miopatías.
Cromosomopatías.
Neoplasias.
Anorexia
ex medicacione
Antiepilépticos.
Salicilatos.
Medicamentos oleosos.
Anorexia por tóxicosPlomo y metales pesados.
Alcohol y tabaco.
Drogas: anfetaminas, opiáceos y/o alucinógenos.

Dentro los trastornos alimentarios, entre ellos, en la anorexia del lactante, suele incrementar la inapetencia a causa de la administración de ciertos medicamentos con efecto anorexígeno como: nitrofurantoína, sulfamidas y algunos jarabes o antibióticos, entre otros.

Tratamiento para combatir la anorexia del lactante

¿Cómo puedo saber si mi bebé tiene un crecimiento normal? Un adecuado seguimiento del desarrollo infantil permite detectar de forma precoz, desviaciones de la normalidad que podrían requerir un tratamiento específico. Cuando tiene un incremento de talla y peso con modelo estándar establecido para su edad, generalmente no hay de qué preocuparse, pues dichos estándares coinciden con el potencial genético del niño, como el porcentaje de peso estándar o Índice de Waterlow, que es muy utilizado junto con otros parámetros de referencia clínica.

bebe-pies

Para hacer el diagnóstico es preciso asistir con el médico que basará en distintos criterios para establecerlo, determinará la etiología, el momento de la aparición de la anorexia y el tiempo de evolución de la misma. El profesional de la salud realiza una exploración física completa y evalúa el estado de nutricional del niño, a menudo manda estudios complementarios que se consideren pertinentes.

El tratamiento va encaminado a eliminar las causas que han generado la anorexia en el infante. Es común, que se construya un círculo vicioso de anorexia orgánica-ansiedad materna funcional, el médico generalmente prescribe orexígenos, que fungen como estimulantes del apetito.

Hospitalización y seguimiento ambulatorio

El tratamiento de la anorexia en el lactante debe ser multidisciplinar, enfocado en: conseguir un aporte nutritivo adecuado, incremento de peso, eliminar las causas que han generado la anorexia, que el pequeño recupere el apetito y se alimente de manera habitual. En todo caso grave de anorexia en lactantes, está indicada la hospitalización, posterior al alta: asistencia ambulatoria,

Es medular que se realice un diagnóstico e intervención oportuna, el médico puede prescribir psicofármacos como ansiolíticos y/o antidepresivos a los padres, según sea el caso; al infante le indican orexígenos (estimulantes del apetito), minerales (zinc) y preparados polivitamínicos, algunas situaciones ameritan tratamientos hormonales. Cuando el lactante está muy delicado y peligra su vida, es conveniente la hospitalización para que reciba alimentación parenteral (intravenosa).

La ausencia de apetito, muchas veces se relaciona con una patología orgánica, cuando se prolonga el niño requiere atención médica”.

Psicoterapia para padres de hijos con anorexia

Es común que se indique psicoterapia a los padres, especialmente cuando es una anorexia del lactante de tipo funcional, con el objeto de detectar y modificar conductas que llevan a reforzar el círculo vicioso.

  1. Castells, sugiere la terapia cognitivo-conductual (TCC) para la familia, cuando los padres tienen algún trastorno de ansiedad y/ o depresivo, a menudo los niños generan estilos de apego ansioso-ambivalente, pudiendo incrementar conductas de hiperactividad.

Cuando los esfuerzos parecen ser no suficientes, el médico prescribe psicofármacos a los padres, por lo general, a la madre; motivo por el cual se debe hacer lo que esté en las manos de los padres para mejorar la dinámica familiar, de otro modo, se tendría que suspender el que le la madre diera pecho a su hijo, privando al infante de los beneficios de la leche materna y del contacto físico con la madre en esos momentos tan especiales, la conexión madre-hijo es tan poderosa mientras se amamanta al bebé, que fortalece el vínculo y la salud de ambos.

Las actitudes y las instrucciones deben darse a los niños de una manera firme y a la vez respetuosa y amable, falta de regulación emocional las actitudes hostiles y punitivas, suelen ser poco eficaces, generan más conflictos, y contribuyen a la construcción de una pobre autoestima en el niño y a desarrollar apegos disfuncionales o evitativos.

6    Ideas para mejorar hábitos alimentarios del lactante

  1. Di NO a los enfrentamientos a la hora de consumir los alimentos, cuando los conflictos a la hora de comer persisten, se refuerzan los mecanismos de rechazo, lo que en un inicio pudo haber comenzado solamente como el rechazo a ciertos tipos de alimentos, puede escalar a que el pequeño se rehúse a comer toda clase comida, ya sea sólida o líquida, poniendo aún más riesgo su salud.
  2. Brindar tiempo de calidad, comprensión y mostrar empatía con calidez a los lactantes, no basta con satisfacer sus necesidades fisiológicas, requieren afecto para un mejor desarrollo.
  3. Desde el nacimiento, es recomendable que los padres hagan lo posible para que la hora de la comida sea un momento agradable, así, el recién nacido lo puede ir asociando con estímulos positivos y memorias fisiólogicas gratas.
  4. Colocar en el plato la comida que consideremos que se puede comer el niño, no aquella cantidad que deseemos que consuma, pues cuando una muestra rechazo continuo hacia el alimento, ver su plato saturado de comida puede generar más ansiedad, servir mucho alimento puede desanimar al niño para que coma, lo más seguro es que lo primero que haga es protestar. Es preferible colocar un poco de comida con una linda presentación. Así, es más factible que sea él niño el que pida un poco más, a la vez que podemos reforzar esa conducta, al reconocer el esfuerzo que hace por comer y expresárselo.
  5. Las conductas alimentarias, deben ir encaminadas en asegurar el equilibrio energético adecuado, no en satisfacer por medio de la comida las caricias positivas, el tiempo de caIidad y la calidez que el lactante también necesita… Menos aun con alimentos de bajo valor nutricio y ricos en azúcares.
  6. Es aconsejable que los padres y/o cuidadores se enfoquen en seguir las recomendaciones médicas; preocuparse y generar mayor ansiedad, puede ser fuente de nuevos conflictos fijando el trastorno reactivo, a veces, las dificultades alimentarias de inicio durante el período de lactancia se prolongan a edades escolares hasta los tres o cuatro años de edad, por lo que se debe tratar adecuada y oportunamente para evitar recidivas en otras etapas del desarrollo.

Links

https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/rechazo_alimento.pdf

https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0370-41062011000200002

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5355430/

Referencias bibliográficas

Cruz-Hernández, Manuel y cols. (2007). Tratado de Pediatría. Nueva edición. Volumen 1 y 2. Océano: Barcelona, España.

Guerri, Marta (2014). Inteligencia emocional. Una guía útil para mejorar tu vida. España: Mestas Ediciones

anorexia-lactante-psicoactiva

La Anorexia del lactante, en qué consiste
5 (100%) 4 voto[s].





Miryam Gomez Obregon
Psicóloga NeuroEducativa/ Freelance. Diseño de programas y gestión del tiempo mediante el mejoramiento de habilidades y competencias. Técnicas de programación y sugestión en Nivel Alfa, de Respiración y Relajación Profunda. Promoción de estilos de Vida Saludables a través de las Tecnologías Educativas. Musicoterapia. Redacción de contenido especializado.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here