En la década de los 90 del siglo pasado empezó a estudiarse más las emociones desde la Psicología, hubo una especie de explosión, donde surgieron autores llamados Neodarwinistas, llamados así ya que cogían información del libro de Darwin sobre la expresión de emociones en animales y humanos. Ahora no se pueden concebir estudios de psicología sin tener en cuenta las influencias emocionales.
A lo largo de la historia, incluso con la ley de protección animal, ha habido mucho debate de si tienen los animales emociones, y hay distintas corrientes y pensamientos. En este artículo nos ocuparemos de las emociones en animales, de lo que dice la Psicología sobre si los animales tienen o no emociones.
Teoría de Izard: elementos imprescindibles del puzle emocional
Según Izard (2013), hay ciertos elementos imprescindibles para saber si estamos en presencia de una emoción:
- Estímulo
- Sujeto: alguien con capacidad de procesamiento
- Capacidad de interpretación: capacidad de darle significado a lo que nos está pasando.
- Memoria: si no hay memoria, no hay registros con los que poder comparar lo que nos está pasando.
- Alguna clase de capacidad expresiva
- Grado de capacidad de sensibilidad: algún grado de reacción sensible, pero no se refiere a la inteligente, sino a la somática.
Para resolver el debate de si hay emociones en animales o si hay alguna relación entre animales y emociones, este autor propuso que, si un animal, el que sea, cumple todos estos elementos imprescindibles, tienen emociones (Nieto, Delgado y León, 2008). Entonces, siguiendo esta teoría, se llega a la conclusión de que no hay emociones en animales, ya que muchos animales no tienen esa capacidad expresiva, o cierta memoria o cognición suficiente para la interpretación de las emociones.
Siguiendo esta teoría, se llega a la conclusión de que no hay emociones en animales, ya que muchos animales no tienen esa capacidad expresiva, o cierta memoria o cognición suficiente para la interpretación de las emociones.
Además, añade otro concepto: la plasticidad cerebral (Izard, 2013). Las emociones son plásticas o versátiles porque son respuestas muy flexibles. Todos experimentamos miedo, pero, aunque sean universales, se individualizan. Esto nos indica que las emociones, aunque sean primarias, no son propiamente instintivas.
Nuestras reacciones emocionales no están en nuestra genética (Izard, 2013). Si que está la predisposición, pero no la plasticidad. Los animales alejados de la especie homo no se puede decir que tengan reacciones emocionales. por ende, los animales no cumplen muchos de los requisitos para considerar que tengan emociones.
Teoría de Darwin: expresión de las emociones en animales y en el hombre
En 1872 Darwin publicó “La expresión de las emociones en los animales y en el hombre”. Aquí, junto con “Apunte biográfico de un niño” (1877), expone sus observaciones y conclusiones fruto de las descripciones de cuidadores de zoos, exploradores y misioneros, en las que trataba de demostrar la continuidad básica de las expresiones emocionales desde los animales inferiores a los humanos: cuanto más desarrollada es una especie, mayor expresividad emocional posee.
El enfoque de Darwin es claramente funcional: expone la importancia que tienen las emociones para la supervivencia de animales y humanos (Montañés y Gimeno, 1994). Las emociones están al servicio de funciones vitales de los animales y del hombre: el placer, la defensa, cooperación, procreación… Además, actúan como un sistema de señales comunicativo que avisa, comunica, previene y dirige la acción de los animales. Son un tipo de lenguaje que se expresa mediante signos corporales y por eso tienen un alto contenido informativo.
El enfoque de Darwin es claramente funcional: expone la importancia que tienen las emociones para la supervivencia de animales y humanos.
Otro autor evolucionista, Robert Plutchik, concibe las emociones como reacciones adaptativas prototipo (Montañés y Gimeno, 1994). Son complejas y matizadas en adultos, presentando una variedad inter e intrasubjetiva considerable, pero presentan características comunes en niños y animales. Una emoción básica o primaria sería la que se pueda identificar en todos los niveles filogenéticos, por lo que tendría un valor para la supervivencia y, por ende, admite ciertas emociones en animales.
Específicas emociones en animales
Un buen ejemplo es la ira (Nieto, Delgado y León, 2008). La ira como tal es una emoción básica, forma parte de nuestro genoma, y está presente inevitablemente en todos los animales ya que es la herramienta fundamental de defensa y de ataque. No podemos negar algo que es inherente a nuestra naturaleza ni esforzarnos a ser ángeles. Es una emoción deseable, fundamental y necesaria y, por ende, una de las emociones en animales más claramente presentes.
La ira es una emoción deseable, fundamental y necesaria y, por ende, una de las emociones en animales más claramente presentes.
El asco es otra de las emociones en animales que se han estudiado. La realidad es que los animales no perciben asco apenas respecto a nada salvo que realmente sea muy muy dañino. La clave fisiológica es que casi todos los animales tienen un sistema inmunológico infinitamente mejor que el nuestro. No solo soportan la suciedad, sino que la utilizan. No necesitan ser tan escrupulosos.
Para terminar, veamos de manera rápida algunas de las conclusiones a las que han llegado científicos e investigadores de todo el mundo sobre las emociones en animales y el gran debate de animales y emociones:
- Los neurocientíficos de Estados Unidos encontraron que al experimentar emociones, los mismos circuitos neuronales se activan en ratas y ratones.
- Según un estudio de la Universidad de Emory en los Estados Unidos, las gallinas tienen personalidad propia, comprenden los números y experimentan empatía, ansiedad y miedo.
- Se ha encontrado el sentimiento de justicia en primates y elefantes, e incluso episodios de venganza contra adiestradores y cuidadores agresivos al negarse a cooperar con quienes los maltratan.
- Los guacamayos, aves brasileñas conocidas por la belleza de sus plumas, permanecen leales a su compañero durante toda la vida, llegando incluso a dejar de comer y morir de debilidad cuando la pierden.
- Nieto, M. Á. P., Delgado, M. M. R., & León, L. (2008). Aproximaciones a la emoción de ira: de la conceptualización a la intervención psicológica. Reme, 11(28), 5. http://reme.uji.es/articulos/numero28/article6/article6.pdf
- Izard, C. E. (2013). Human emotions. Springer Science & Business Media.
- Montañés, M. C., & Gimeno, P. T. (1994). Neodarwinismo y antidarwinismo en la expresión de las emociones en la psicología actual. Rev Hist Psicol, 15, 89-94. https://www.uv.es/=Choliz/ExpresionEmocionesDarwin2.pdf

