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Imagina que vas andando por la calle, cerca de tu hogar y encuentras un sobre cerrado olvidado en el suelo. Probablemente lo recojas para enviarlo a su destino, ya que hemos aprendido que esa es la forma correcta de actuar. Sin embargo, cuando lees quién es el destinatario de la carta, te das cuenta de que esta se dirige hacia una organización afamada por su alto grado de corrupción y criminalidad, ¿qué harías con la carta? ¿seguirías tu protocolo habitual y la enviarías o te desharías de ella?

¿Quién era Milgram?

Stanley Milgram fue un psicólogo muy conocido por haber llevado a cabo experimentos controvertidos y provocativos en los que trataba de investigar el comportamiento moral en contextos sociales. Nacido en 1933 y siendo profesor de la Universidad de Yale, uno de sus más populares experimentos fue el experimento de la obediencia de Yale.

Tras el régimen Nazi en Alemania y los crímenes cometidos, Milgram, de procedencia judía, estaba muy interesado en estudiar la moralidad de las personas y su naturaleza, así como estudiar la ética como libre elección o como característica intrínseca del ser humano, especialmente cuando la moral se contrapone a las órdenes que un contexto determinado dictamina. En el experimento de la obediencia, Milgram trataba de probar hasta que punto las personas eran capaces de dañar a otros por el simple hecho de cumplir ciertas órdenes. Milgram continuó haciendo diferentes estudios, muchos de ellos con un punto en común: el estudio de la naturaleza de la moralidad en la sociedad.

El experimento de las cartas perdidas

En el experimento de las cartas perdidas, Milgram trataba de comprender las diferentes actitudes de las personas y su obediencia a las normas cuando se trataba de ayudar a grupos que les resultan indeseables. Para ello, el psicólogo y sus colegas llevaron a cabo un curioso experimentos social en el que dejaron 400 cartas en lugares diversos de su localidad localizada en los Estados Unidos de América, lugares como cabinas telefónicas, tiendas, o bajo el limpiaparabrisas del automóvil. En cada carta, podía leerse uno de estos cuatro destinatarios: “Asociación de investigación médica”, “Amigos del partido Nazi”, “Amigos del partido Comunista” o un individuo anónimo.

La intención de Milgram era comprobar cómo las respuestas de los individuos variaban en función del concepto que tenían de los destinatarios, pudiendo reenviar las cartas, ignorarlas o destruirlas.

Resultados del experimento

Para comprobar los resultados, Milgram puso siempre una misma dirección a cada destinatario: su propio estudio. Así pues, pudo comprobar qué cantidad de cartas eran reenviadas de primera mano. De todas las cartas recibidas, aquellas que se dirigían hacia a los dos partidos no obtuvieron más de un 25% del total de cada una. De todas las cartas dirigidas a la asociación médica, un 72% fueron devueltas, así como un 71% fueron reenviadas a los destinatarios anónimos.

Un curioso dato del que Milgram se percató, fue que de entre aquellas cartas devueltas, un gran porcentaje de ellas llegaban abiertas. Concretamente un 40% de las dirigidas al partido comunista, un 32% por ciento de las del partido nazi, el 25% de las cartas de la asociación médica y el 10% de las dirigidas a particulares.

Conclusiones del experimento de las cartas perdidas

Para que una persona se sienta responsable de sus acciones, debe sentir que la conducta a surgido del yoStanley Milgram

Tal y como Milgram sospechaba, los prejuicios entre grupos sociales condicionaban la actuación de la gente. Además, a través de este método Milgram pudo estudiar la conducta en situaciones normales, ya que ninguno de los anónimos participantes sabía que su actuación estaba siendo estudiada. Una técnica que ha sido utilizada en posteriores ocasiones para estudiar el comportamiento de manera natural y sin presiones por evaluación.

Una de estas ocasiones es la investigación que el propio Milgram condujo para tratar de predecir el resultado de las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos en diferentes distritos electorales. El investigador “abandonó” diversas cartas en lugares estratégicos, en las que podía leerse si se dirigían al comité para elegir a un presidente y derrotar al otro y viceversa. Milgram consiguió predecir quién era el candidato ganador en cada distrito según los actos de devolución de las cartas, más allá de cualquier encuesta. Una nueva manera de probar que la libre elección y la afinidad con ciertas causas nos hace nos hace sentir la necesidad de actuar o de evadir cualquier ayuda.

Enlaces de interés

Los 10 estudios sociales más curiosos. https://www.psicoactiva.com/blog/10-estudios-psicologicos-y-sociales-mas-curiosos/

Social Group Prejudice. https://explorable.com/social-group-prejudice

Lost Letter Technique. https://psychology.iresearchnet.com/social-psychology/social-psychology-research-methods/lost-letter-technique/

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