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Actualizado: 6 de febrero, 2025
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El cortisol y su papel en el aumento de peso

El cortisol es una hormona responsable por el estrés, el metabolismo y la glucosa, afectando nuestro peso corporal.

¿Eres de las personas que les cuesta perder peso? Que sin importar las rutinas de ejercicio, las dietas o hábitos saludables en el estilo de vida, bajar de peso se hace una tarea imposible de lograr. Este es un problema más común de lo que puedes pensar y de hecho, hay un responsable: el cortisol.

El cortisol es una hormona esteroide que se produce en las glándulas suprarrenales, que a su vez son las principales encargadas de regular el metabolismo, producir glucosa, nivelar el sistema inmunológico y activar las respuestas frente al estrés. Pero, ¿cómo una hormona puede afectar negativamente en nuestro peso? Pues de eso hablaremos en este artículo.

¿Cómo el cortisol se relaciona con el peso?

Cuando vivimos bajo estrés constante, no solo se ve afectado nuestro estado emocional y mental, también se muestra en nuestro cuerpo. Tal y como en el caso de enfermedades psicosomáticas, en el aumento de peso o en la dificultad de perderlo. Lo que sucede es que, al estresarnos, el cerebro lo interpreta como una incapacidad para controlar algo que deberíamos. Lo cual hace que se activen recursos de defensa, en este caso, ansiedad, preocupación o irritabilidad, que no se apagan hasta lograr nuestro objetivo.

A su vez, el cortisol aumenta la glucosa a niveles que no necesitamos de forma regular, haciendo que ésta se almacene en forma de grasa visceral, debido a que es la zona de más fácil acceso para esta hormona. Dando como resultado a la grasa que más nos cuesta eliminar de nuestro cuerpo y la que afecta nuestro peso.

¿El cortisol también afecta la rutina de ejercicio?

La respuesta directa es sí. Así como el cortisol, físicamente hablando, puede influir en que ganemos peso extra, también puede tener una relación directa con la forma en que rendimos durante el ejercicio físico y nuestra motivación ante este. En este sentido, hacer ejercicios de alta resistencia e intensidad puede perjudicarnos de manera significativa.

Aunque es común pensar que es justo estos tipos de entrenamientos los que más nos ayudan a perder peso fácil, no a todos les funciona, en especial quienes sufren de estrés. Esto es debido a que, al tener niveles elevados de cortisol, se activa la ansiedad por controlar cuánto peso queremos perder y las preocupaciones si no se ve ningún avance. Y para tranquilizarnos, tendemos a comer alimentos altos en azúcares o grasas.

Como recomendación, lo mejor es optar por rutinas de baja intensidad qué se puedan hacer a diario. Como es el caso de las caminatas, el yoga, el pilates, el baile o la natación. Aquí lo importante es ser constantes y mantenernos activos.

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Formas de mantener el cortisol regulado

Existen varios cambios que, al ser implementados en la rutina diaria, nos benefician para mantener los niveles de cortisol a raya. Pero no siempre podemos hacerlo por nuestra cuenta y es allí donde hacemos la invitación de asistir a terapia, si eres una persona muy ansiosa o que le cuesta regular el estrés y asistir con un endocrino para verificar tu estado hormonal y que puedan crear el mejor plan a seguir.

1. Mejorar la calidad y tiempo de sueño

Dormir mal nos pasa factura tarde o temprano. Esto incluye trasnocharnos, dormir pocas horas (menos de 7 u 8 horas a diario) o tener una mala calidad en el sueño, debido a despertarnos varias veces en la madrugada. La falta de sueño está estrechamente ligada al aumento de cortisol en nuestro sistema. Lo cual afecta tanto el descanso como el patrón de apetito.

2. Ejercitarnos con regularidad

Hacer actividad física diaria es la manera más ideal de quemar grasa, mejorar nuestra salud y mantener controlado el estrés. Esto es debido a las endorfinas que se liberan en el organismo, que nos ayudan a mejorar en varios aspectos.

Recordemos que la finalidad, más que perder peso, es encontrar ejercicios y actividades que nos gusten, para mantenerlos en el tiempo. De forma que podamos ser constantes mientras recuperamos nuestra salud.

3. Encontrar algo que te relaje

Para encontrar la calma, primero hay que aprender a relajarnos y esta puede ser una tarea complicada. Sin embargo, hay cosas que nos pueden facilitar esta habilidad, como la lectura, la botánica, la meditación, las técnicas de respiración, la escritura terapéutica, entre otros intereses. Lo más importante es que estos puedan enseñarte a manejar tus preocupaciones y evitar que estas se apoderen de ti.

4. Mantén una agenda organizada

Es imposible escapar de nuestras responsabilidades, pero sí podemos mantener una buena organización para que estas no sean tan pesadas y afecten nuestra rutina. Es por ello que, tener una agenda, donde puedas observar tus prioridades y controlar tu trabajo, permite que abras un espacio para tus rutinas de movilidad y actividades de relajación.

5. Haz una dieta equilibrada

Aunque lo más importante es que tengas una dieta especializada para ti y tu condición de salud actual, es cierto que consumir alimentos altos en azúcares, grasas y frituras, pueden elevar el cortisol y sumar aún más grasa al cuerpo. Debido a esto, es necesario buscar una dieta balanceada y para ello, puede que necesites la asistencia de un nutricionista.

Conclusión

Como ya mencionamos con anterioridad, hay que tener en consideración la situación personal de cada individuo, pues todos pasamos por etapas diferentes y tenemos distintas reacciones, incluso si presentamos el mismo problema. Lo mejor que puedes hacer si te encuentras ahora mismo con una lucha constante por perder peso o evitar aumentarlo, es acudir a un médico especialista para evaluar tus niveles hormonales y establecer el mejor plan de acción que te ayuda a mantener a raya el cortisol.

Recuerda que tu objetivo principal, al momento en que comiences a trabajar en este problema, no es solamente tener el perder peso rápido o llegar a un “número ideal”, sino mejorar tu salud y equilibrar el cortisol alto. Ya que, como pudiste leer, el cortisol actúa en muchas partes del organismo, como el metabolismo y el estrés, contribuyendo con más riesgos de la salud que podemos imaginar.

Test sobre vulnerabilidad al estrés
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  • Romero, C. E. C., Noriega, A. E., Ruiz, J. C., Rodríguez, G. S., Reboredo, T. B., & Pliego, M. V. (2018). Estrés y cortisol: implicaciones en la ingesta de alimento. Revista Cubana de I nvestigaciones Biomédicas, 37(3).
  • Dressl, N. L., Etchevest, L. I., Ferreiro, M., & Torresani, M. E. (2018). Cortisol como biomarcador de estrés, hambre emocional y estado nutricional. Revista Nutrición Investiga, 3(1).
Adriana

Adriana Méndez es psicóloga, graduada en la Universidad Centrooccidental Lisandro Alvarado de Venezuela y actualmente trabaja como creadora de contenido y redactora web.