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El ser humano es un ser social, es natural que las personas sientan una necesidad de atención y afiliación, de formar vínculos e incluso de tener reconocimiento de los demás, con ello puede venir una motivación extrínseca sana. Sin embargo, el principal reconocimiento, satisfacción y la motivación para alcanzar tus metas deben venir principalmente del interior de ti mismo… Del quehacer de tus actividades cotidianas, del disfrutar tus logros y los aprendizajes y gratificaciones que te deja el camino hacia ellos.

La teoría de las necesidades humanas

Abraham Maslow, uno de los principales exponentes de la corriente humanista dentro de la psicología, desarrolló La Teoría de las Necesidades Humanas e hizo una pirámide basada en la jerarquización de las mismas. En la base, tiene en primera instancia, las necesidades fisiológicas básicas, éstas contribuyen a que el ser como organismo pueda estar en homeóstasis o equilibrio fisiológico; el segundo peldaño atañe a la necesidad de seguridad del mismo en distintos aspectos. Cuando éstas dos son satisfechas suficientemente, entonces puede desarrollarse el individuo con más plenitud, hacia otras de nivel superior y así sucesivamente hasta llegar a la autorrealización.piramide maslow

En la actualidad, con el uso de las redes sociales, es muy común que se realicen muchas de estas interacciones por estos medios, nos dan la oportunidad de fortalecer nuestro vínculo con personas que apreciamos, nos permite compartir e intercambiar ideas, imágenes y mensajes a gran velocidad con personas que se encuentran lejos físicamente de nosotros, nos permite compartir nuestros logros y a veces hasta nuestras decepciones y sinsabores de la vida, pudiendo encontrar apoyo en nuestra red social, pero ¿cuándo esto refleja una necesidad de atención psicológica?

¿Cuán grande es tu deseo de ser reconocido?

¿Empleas demasiado tiempo en proyectar la imagen que quieres y luego posterior a esto, en rectificar para cuáles y para cuántas personas te hiciste visible?  ¿Te das el tiempo que mereces y necesitas para disfrutar con plenitud los gratos momentos que la vida te regala y de las personas que están a tu alrededor, les estás prestando la atención y el respeto que merecen o estás más preocupado en ver cuántos likes obtuviste por la foto que te tomaste con ellos? ¿Das para ti mismo la energía y tiempo que mereces o proporcionas más de éstos recursos en proyectar tu imagen a los demás?

El autoconcepto se forma en nuestras primeras etapas de la vida, cuando no es adecuadamente fortalecido y nutrido en los estadios de desarrollo correspondientes, el individuo tratará de satisfacer esta necesidad por medio de agentes externos a él, es decir, que tratará de buscar la estima y el reconocimiento que no tiene de sí mismo en los demás; está necesidad de atención puede ser inconveniente para el sujeto, pues puede caer en conductas y compañías nocivas, generalmente en búsqueda de contención y de reconocimiento en la filiación a esos vínculos; puede tratar de hacer cosas que van en contra de sus valores inclusive para encajar en algún grupo social, con alguna persona de la que sienta necesaria su afecto, pueden caer en conductas adictivas de alto riesgo, por citar algunos casos, todo esto por su necesidad vehemente de atención, sus carencias internas de reconocimiento y de valoración propias.

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Hay personas que constantemente están en búsqueda de obtener la aprobación que no encuentran suficiente o satisfactoria dentro de sí mismos; esto en muchos casos se da porque las figuras paternas fueron demasiado exigentes, y en su afán de buscar mejorar sus habilidades les crearon la sensación de que “no eran lo suficientemente buenos”.

El exceso de reconocimiento en la infancia

También hay el caso en que se genera un sentimiento de “invisibilidad” en los niños, cuando los padres engrandecen en manera desproporcionada cualquier logro obtenido por parte de los hijos, tratando de ponerlo incluso por encima del de los demás, inflando su “ego” de manera inapropiada y fuera de contexto real, sucede cuando esas “alabanzas” van más allá de la realidad y son desorbitantes; la mayoría de los niños son suficientemente inteligentes para notar este hecho, por ejemplo: “¡Qué maravillosa obra, te quedó muy bien esa acuarela. Seguro que es la mejor que han presentado en la escuela!” Cuando es una pintura que no tendría esa oportunidad de serlo ante otras que hayan hecho y a las cuales el niño admira por estar en esos menesteres, él mismo sabe que no se esforzó tanto en esta ocasión siendo sincero con él mismo, pero recibe una “gran celebración por ello”.

Cuando se recurre sin mesura y con frecuencia a los premios materiales, así como los elogios y la atención para recompensar o reforzar una conducta, se puede establecer un condicionamiento en donde el individuo difícilmente puede encontrar satisfacción en sí mismo, ni en el logro del proceso de construcción que la misma tarea tiene en sí, ni en pequeñas muestras de admiración, sino que requerirá más atención o premios cada vez más estimulantes, de otro modo podrá sentir que “no es lo suficientemente bueno”. Pues está acostumbrado a una atención excesiva y un tanto exagerada.

Estas personas podrían en el futuro, realizar acciones con el fin de ser vistas por los demás, incluso de manera negativa, pues de todos modos es atención.

La falta de atención de los padres hacia sus hijos

En el polo opuesto, algunos niños que son ignorados por sus padres o tutores aprenden a llamar la atención de esa manera, razón por la cual muchas veces son indiferentes a las consecuencias, pues suelen estar acostumbrados el castigo, porque es una manera en que les prestan atención.

Es normal que el niño pequeño busque afirmación en el exterior, por ello, es preciso desde las primeras etapas de su vida fomentar la autovaloración y reconocimiento propios. Cuando los niños pequeños empiezan a preguntar: ¿cómo me veo?, esto buscando un elogio, cuando pusieron empeño en su arreglo personal, por ejemplo, es bueno hacer contacto visual amoroso poniéndonos a su altura física y dando tu aprobación sin palabras, sólo con tu mirada y decirle: “Mi opinión es importante, pero lo es más la tuya, ¿qué te parece si te acompaño al espejo y me dices qué opinas de cómo te ves hoy?  Así mismo, es conveniente, que cuando cometen algún error se señale la conducta y no a la persona, es bueno evitar poner etiquetas negativas pues se pueden lastimar su autoconcepto.

Hay muchas personas que emplean demasiado tiempo y energía en tratar de hacer que la vean y sean reconocidos por alguna cualidad, ya sea ésta socialmente aceptada o no, esto contribuye a engrandecer el orgullo, pero no la estima propia sana en todos los casos. Es mejor tratar de trabajar en construir un fuerte autoconcepto por tus acciones y posterior a esto seguro sobrevendrá el reconocimiento personal y quizás el social, sin que te preocupes demasiado por ello.

Es cierto, que muchos necesitan ser escuchados, ser vistos por cualquier medio y distintos canales de comunicación, lo requieren desde sus habilidades hasta algunas incluso en su capacidad, incapacidad o hasta enfermedad, padecimiento biopsicosocial, ya sea real o percibido, de esa manera; muchos necesitan que los demás vean alguna habilidad, cualidad o hasta capacidades diferentes, es en parte, es la voz de las minorías, que tratan de ser incluidas, ya sean éstas en sus habilidades: físicas, afectivas, emocionales,  artísticas, intelectuales, sociales o cualquier otra índole.

Satisfacer la autoestima personal

Maslow decía que “la satisfacción de la necesidad  de autoestima conduce a sentimientos de autoconfianza, valía, fuerza, capacidad y suficiencia de ser útil y necesario en el mundo”; por ello, es muy importante que padres, tutores, maestros y líderes traten de contribuir al fortalecimiento de la autoestima, que hagan con respeto observaciones objetivas de las conductas y no caer en connotaciones innecesarias e inapropiadas.

En ocasiones llega a ser tan imperiosa la necesidad de atención que es donde la balanza se empieza a desequilibrar, a veces esa necesidad de atención se puede hacer patológica y contribuir a la génesis o ser un factor desencadenante de algún trastorno latente; muchas personas pueden tener algunos rasgos patológicos de la personalidad, sin embargo se convierte en un problema que requiere ayuda psicológica cuando: buscan afectividad de maneras que los dañan a ellos mismos y a los demás creando apegos malsanos, cuando se cae en el excesivo antagonismo incluso ante la propia vida y los derechos de uno mismo o de los demás, cuando hay presencia de conductas adictivas o cuando éstas pueden hacer que se vea afectado o bloqueado su desarrollo en el aspecto personal, familiar, laboral, académico o de pareja. Cuando la búsqueda de atención provoca malestar significativo o perjuicios para el sujeto o para los demás.

Asistir al psicólogo no significa se tenga algún trastorno necesariamente, también pueden encontrar un gran apoyo y muchos recursos valiosos aquellos que quieren superarse a sí mismos y desean la autorrealización para así llegar más rápido a su meta u objetivo.

Referencias electrónicas

Buscar la atención de los demás, ¿una necesidad humana?
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