rumor


En todas partes, en todos los lugares y por todos los sitios circulan rumores, en ocasiones son ciertos, pero en otras ocasiones no, lo único que tienen en común es que no se pueden verificar.

En la mayoría de ocasiones los rumores buscan desprestigiar a las personas o empresas, hacer daño o conseguir objetivos que de otra forma no se conseguirían.



Pero ¿cómo funcionan los rumores? ¿Quién los inicia? ¿Cómo se transmiten? ¿Por qué se creen si no se pueden comprobar? Vamos a verlo.

En qué consiste el rumor

En primer lugar, hay que entender lo que es un rumor, Knapp en 1944 los definía como una proposición para creer un tópico difundido sin verificación oficial, es decir, alguien nos propone en algún momento creer algo que no se puede verificar, al menos en ese momento, y podemos creerle o no.

Más adelante en 1951 Peter y Gist añadieron que estos circulan de persona a persona y que se refieren a un objetivo, suceso o asunto de interés público (aunque debiera ser privado)

Los rumores surgen si se cumplen dos condiciones, por un lado la ambigüedad informativa acerca de un contenido, y por el otro lado que el asunto sea de importancia, por lo que conociendo esto, y evitándolo podemos ir comenzando a controlar rumores.

Cómo se transmiten los rumores

Para comprobar cómo se transmitían los rumores se realizaron experimentos por parte de Allport y Postman (1967), que dieron a conocer las siguientes leyes de transmisión:

  • Ley de la nivelación: Esta ley viene a decir que a medida que el rumor se transmite, este tiende a acotarse y definirse, en resumen, a hacerse más concreto que no significa que sea más real o no.
  • Ley de la acentuación: Los rumores retienen de forma selectiva un número de detalles que se van transmitiendo, y acentuando en la transmisión.
  • Ley de la asimilación: A medida que los rumores pasan por los individuos estos los “reorganizan” para darles sentido y hacerlos congruentes con el tema central del rumor, transmitiéndolo así al siguiente individuo, que volverá a hacer lo mismo.

Festinger, también enriqueció el conocimiento sobre los rumores añadiendo sus dos principios:

  • El principio de oscuridad cognitiva, que nos indica que los rumores surgen en situaciones importantes para la conducta inmediata que se encuentran realmente desestructuradas.
  • El principio de explicación integradora, que habla de que una vez el tema central del rumor es aceptado por el grupo, se distorsionara todo aquello que no sea concluyente con este tema para hacerlo congruente y consistente con el mismo.

Efectos de los rumores y cómo afrontarlos

Los efectos de que un rumor se propague, son bien conocidos, tanto en empresas como en el ámbito personal, que en resumen se traducen en daño.

Por lo que conociendo como son y cómo se forman, podremos afrontar los rumores e intentar pararlos de las siguientes formas:

  1. Primero antes de nada prevenir antes que curar, si eres un directivo de una empresa, un encargado o alguien similar para evitar que formen los rumores intenta no dar información ambigua o incompleta, la manera de completarla será con rumores, más vale ser sincero o no omitir información, que permitir que se cree información falsa y haga más daño del que podría hacer la verdadera. Si el rumor es personal, es más complicado de prevenir, no obstante se trata de lo mismo, no seas ambiguo e incompleto en asuntos de interés público, y nunca mientas o calumnies eso dará pie a rumores.
  2. Si llegas tarde, y los rumores ya están en marcha lo que deberías hacer es identificar el rumor, si se trata de un rumor corporativo, lo ideal es contar lo que realmente está pasando y procurar como hemos visto antes, que lo que contemos sea congruente con el tema central del rumor, de esta manera silenciaremos el rumor con una comunicación oficial y real, un buen consejo para prevenir rumores, conocerlos, identificarlos si existen y atajarlos es usar redes sociales internas dentro de la organización como pueden ser Honey o Gointegro. Si se trata de un rumor personal, debes identificar si es grave o no, y requiere de tu atención, en caso de que te esté afectando a ti o tu reputación, lo más aconsejable es que tomes medidas de tipo legal para detenerlo contra aquellas personas que lo propagan.
  3. Analiza el porqué del rumor, especialmente en el ámbito corporativo, los rumores suelen surgir porque hay una necesidad no satisfecha, o una persona que necesita llamar la atención por algo en particular, intenta analizar la situación, encontrar el por qué e intentar encontrar medidas para que no vuelvan a ocurrir satisfaciendo esas necesidades o dialogando con la persona en cuestión para entender su motivación.
  4. Seguir previniendo, los rumores como venimos diciendo pueden hacer mucho daño a la imagen de una empresa, y lo peor es que en muchas ocasiones vienen desde dentro, por ello prevenir capacitando a tu equipo, enseñándoles a ser asertivos, y comunicarse y creando una cultura organizacional saludable será lo más adecuado para evitar las malas consecuencias de los rumores corporativos.

Conclusiones

En conclusión, los rumores pueden hacer mucho daño, tanto los personales como los corporativos, pero hemos visto que al igual que el fuego también necesita combustible y comburente para existir, los rumores necesitan de ambigüedad en el asunto, e importancia para los difusores, por lo que si quitamos alguno de esos dos factores, el rumor se extinguirá, igual que un fuego si le quitas el combustible o el comburente. También hemos visto que lo más importante para evitarlos es prevenirlos y algunas formas de prevenir los rumores como pueden ser crear una cultura corporativa saludable y abierta a la diversidad, intentando no crear ambigüedad o promoviendo una comunicación asertiva, sin duda si se trabaja en estos aspectos los rumores corporativos no surgirán.

Rumores ¿Qué son, cómo se forman y cómo detenerlos?
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