Dormir sigue siendo una función imprescindible, pero un nuevo estudio realizado con ratones sugiere que algunos efectos restauradores del sueño podrían inducirse de forma local en una región concreta del cerebro mientras el animal permanece despierto. La clave fue reproducir, mediante optogenética, ciertos patrones de actividad propios del sueño NREM, la fase en la que predominan las ondas lentas.
La idea en el que se basaba el estudio fue: ¿podría una parte del cerebro “descansar” sin que todo el organismo se duerma? Durante décadas hemos entendido el sueño como un estado global, en el que el cerebro se desconecta parcialmente del entorno para recuperarse, reorganizar información y restaurar su capacidad de aprendizaje. Sin embargo, la neurociencia lleva tiempo mostrando que el sueño no siempre es tan uniforme como parece.
Lo que sabemos hasta ahora es que algunos animales, como ciertos mamíferos marinos y aves, pueden dormir con un hemisferio cerebral mientras el otro permanece más vigilante. También se ha observado que, tras muchas horas de vigilia, pueden aparecer fenómenos de “sueño local”: pequeñas regiones del cerebro muestran patrones parecidos al sueño, aunque la persona o el animal sigan aparentemente despiertos.
Este estudio va un paso más allá porque no se limita a observar este fenómeno, sino que lo induce de forma experimental. Y es que los investigadores lograron activar en ratones despiertos un patrón cerebral parecido al sueño profundo en zonas concretas de la corteza, y comprobaron que eso reducía algunas señales de presión de sueño local.
Qué restaura realmente el sueño
Dormir no sirve solo para “apagar” el cerebro, durante el sueño se producen procesos fundamentales para la memoria, la regulación emocional, el metabolismo, la reparación celular y la homeostasis cerebral.
Una de las teorías más populares hoy en día es la hipótesis de la homeostasis sináptica. Según esta idea, durante el día las conexiones entre neuronas se fortalecen continuamente; aprendemos, prestamos atención, tomamos decisiones, procesamos estímulos y respondemos al entorno. Todo eso deja huellas en las redes neuronales. El problema es que el cerebro no puede potenciar indefinidamente sus conexiones. Si todo se refuerza demasiado, la red se vuelve menos eficiente, consume más energía y pierde capacidad para seguir aprendiendo con claridad. El sueño ayudaría a reajustar esa actividad, reduciendo o “renormalizando” parte de la fuerza sináptica acumulada durante la vigilia.
En el sueño NREM, especialmente durante las ondas lentas, las neuronas alternan entre periodos de actividad y periodos de silencio. Estos ciclos de encendido y apagado parecen ser importantes para descargar presión de sueño, reorganizar conexiones y consolidar memoria.
Qué es la optogenética
La optogenética es una técnica que permite controlar la actividad de neuronas concretas mediante luz. Para conseguirlo, primero se modifican determinadas neuronas para que expresen proteínas sensibles a la luz, llamadas opsinas. Después, se introduce una fibra óptica o un dispositivo capaz de emitir pulsos luminosos sobre la zona que se quiere estudiar.
Cuando llega la luz, las neuronas modificadas pueden activarse o inhibirse según el tipo de opsina utilizada, y esto permite a los investigadores manipular circuitos cerebrales con una precisión muy alta. debemos aclarar aquí que no estamos hablando de una técnica aplicable a personas sanas para “dormir menos”, sino que es un procedimiento experimental, invasivo y propio de modelos animales. Por este motivo el estudio se utilizó en ratones y no en humanos.
Inducir patrones de sueño en ratones despiertos
El equipo de investigación trabajó con ratones privados de sueño y estimuló zonas concretas de la corteza cerebral. Su objetivo era inducir de forma local un patrón de actividad similar al del sueño NREM: alternancias entre periodos “on”, en los que las neuronas están activas, y periodos “off”, en los que reducen bruscamente su actividad.
Lo interesante es que los animales seguían despiertos y comportándose de forma activa. No se trataba de dormir al ratón ni de sedarlo, sino de introducir en una región cerebral concreta una dinámica parecida a la que aparece durante el sueño de ondas lentas.
Después, los investigadores analizaron qué ocurría cuando los ratones dormían de forma natural. Observaron que la zona estimulada mostraba menos actividad de ondas lentas durante el sueño posterior, como si esa región ya hubiera descargado parte de su necesidad de descanso.
Dicho de otra forma, el cerebro parecía reconocer que esa zona ya había realizado parte del trabajo restaurador que normalmente haría durante el sueño.
No basta con apagar neuronas
Un punto muy importante del estudio es que no bastaba con reducir la actividad neuronal sin más. Los investigadores compararon la inducción de patrones alternantes on/off con una simple inhibición tónica de la actividad neuronal.
La diferencia aquí fue clara: la reducción continua de actividad no produjo el mismo efecto restaurador. Lo que parecía importar no era “apagar” la zona, sino reproducir el ritmo alternante característico del sueño NREM.
Esto es relevante porque sugiere que el sueño no es solo descanso pasivo. No se trata de que el cerebro haga menos cosas, sino de que entra en una dinámica específica. Las ondas lentas no serían un simple marcador externo del sueño profundo, sino parte activa del proceso restaurador.
El estudio también evaluó una tarea de memoria táctil que depende de circuitos sensoriomotores. Cuando los investigadores indujeron estos patrones similares al sueño en las regiones implicadas, los ratones mostraron una recuperación del rendimiento tras la privación de sueño.
Esto no significa que el sueño completo pueda sustituirse por estimulación cerebral, pero sí apunta a una idea potente: algunas funciones restauradoras del sueño podrían depender de procesos locales y específicos, no solo de un estado global de desconexión. En otras palabras, una región muy utilizada durante la vigilia podría acumular más presión de sueño y necesitar más restauración. Además, si esa restauración se induce localmente, parte del déficit funcional podría reducirse.
Qué significa “sueño local”
El concepto de sueño local ayuda a entender por qué a veces estamos despiertos, pero funcionamos peor. Tras muchas horas sin dormir, parece ser que no todo el cerebro falla de golpe, sino que algunas redes pueden seguir activas, mientras otras muestran microepisodios de menor respuesta o patrones parecidos al sueño.
Este hecho puede afectar a la atención, la memoria, los reflejos o la toma de decisiones. Por ejemplo, una persona privada de sueño puede estar con los ojos abiertos, responder a una conversación y, aun así, cometer errores porque ciertas redes cerebrales no están trabajando con la misma eficiencia.
La novedad del estudio es que muestra que esos patrones locales no solo pueden aparecer de forma espontánea por cansancio, sino que también pueden inducirse experimentalmente y tener efectos restauradores medibles.
¿Podremos dormir menos en el futuro?
Por ahora, no. Esta es probablemente la pregunta más tentadora, pero también la que exige más prudencia. Como decíamos, el estudio se hizo en ratones, con técnicas invasivas y en condiciones de laboratorio muy controladas, por lo que no demuestra que podamos sustituir una noche de sueño por estimulación cerebral.
Además, dormir implica muchos procesos simultáneos: regulación hormonal, inmunidad, limpieza metabólica, memoria, emociones, temperatura corporal, sistema cardiovascular y equilibrio general del organismo. Así, aunque una región cerebral pueda descargar parte de su presión de sueño, eso no equivale a reemplazar todo lo que ocurre durante una noche completa.
Lo más interesante no es imaginar una vida sin dormir, sino comprender mejor qué hace el sueño y por qué es tan necesario. Sin embargo, todavía estamos lejos de una aplicación clínica. La optogenética requiere manipulación genética y estimulación directa del tejido cerebral, por lo que no es una técnica pensada para el uso cotidiano en humanos.
- Driessen, K., Squarcio, F., Tononi, G., & Cirelli, C. (2026). Induction of cortical on/off periods in awake mice fulfills sleep functions. Nature Neuroscience. https://doi.org/10.1038/s41593-026-02318-9
- Campillo Brocal, S. (2026, 20 de junio). Descansar sin dormir gracias a la optogenética: hackeando el sueño. Muy Interesante. https://muyinteresante.okdiario.com/ciencia/recuperacion-cerebral-sin-sueno-optogenetica.html
- National Institutes of Health. (2026, 8 de junio). Researchers trigger sleep’s restorative effect in parts of the awake brain.
- Vyazovskiy, V. V., Olcese, U., Hanlon, E. C., Nir, Y., Cirelli, C., & Tononi, G. (2011). Local sleep in awake rats. Nature, 472(7344), 443–447. https://doi.org/10.1038/nature10009

