Todo individuo, sea niño o sea adulto, es por naturaleza, un ser activo

La pereza es la falta de interés hacia el trabajo. La pereza puede estar relacionada con trastornos físicos como algunos desarreglos intestinales, fiebre, desequilibrios neurovegetativos, etc… En estos casos el tratamiento lo determina el pediatra y esa pereza es momentánea. La pereza también puede estar relacionada con trastornos psicológicos como por ejemplo: debida a falta de interés (niños desmotivados), depresión, inestabilidad de carácter o inadaptación al medio familiar o escolar, por nombrar algunas causas. La pereza es ausencia de voluntad, es falta de energía, de vitalidad. Cuando hemos hecho un gran esfuerzo podemos pasarnos el resto del día tumbados sin hacer nada porque ya no disponemos de más energía. Este cansancio está justificado.

Un niño tiene mucha más vitalidad que una persona adulta por tanto cuando nos encontramos ante un niño que actúa de forma perezosa hay que permanecer en estado de alerta, porque puede ser un síntoma psicológico.

En este artículo vamos a centrar nuestro interés en la falta de motivación por el aprendizaje escolar de algunos niños que quizás son demasiado inteligentes y por ese motivo se aburren en las clases. Hablamos en este caso de los niños superdotados. Algunas personas son más inteligentes que otras. Así, en la escuela, algunos alumnos aprenden fácilmente mientras que otros, con el mismo profesor y los mismos libros, parecen mostrar dificultades en aprender los mismos contenidos.

Cuando hablamos de Inteligencia nos referimos a un concepto que engloba tres funciones:

  1. Capacidad para tratar con abstracciones.
  2. Capacidad para aprender palabras y símbolos.
  3. Capacidad para la resolución de problemas o situaciones nuevas.

Aquel grupo de individuos que por exceso o por defecto sobresalen de la medida general de inteligencia (Cociente Intelectual) que evalúan los llamados tests de Inteligencia son considerados “excepcionales” y dentro de este grupo podemos encontrar aquellos cuyo C.I. está por debajo de los valores 90-120 (valores constatados como normales) y entonces podríamos hablar de Déficit Cognitivo en sus diferentes matices y grados y, aquellos que están muy por encima del valor elevado de esa cifra que conocemos con el nombre de Superdotados. El niño superdotado es aquel niño que posee una capacidad superior para tratar con hechos, ideas y relaciones (J.J.Gallagher, 1975).

Los rasgos que podemos considerar más característicos de los niños superdotados son los siguientes:

  • Desarrollo temprano tanto físico como mental.
  • Curiosidad por el mundo que le rodea. Deseo constante de incrementar su saber.
  • Interés vivaz en todo tipo de enciclopedias, manuales siempre en busca de una mayor información.
  • Aprendizaje fácil y rápido.
  • Intensa concentración que a veces roza la obsesión.
  • Gran facilidad en las operaciones de tipo lógico como por ejemplo aquellas que incluyen el abstraer, el analizar o el generalizar.
  • Óptima habilidad para la comprensión inmediata a la vez que poseen una gran facilidad para comunicar lo entendido.
  • Tienen talento, es decir, una capacidad de ejecución poco habitual y en un área específica.
  • Se muestran creativos en el aprendizaje, es decir, son capaces de proporcionar nuevas hipótesis utilizándolas para imaginar las consecuencias de posibles soluciones nuevas y aún no comprobadas.
  • Suelen estar ocupados en diferentes actividades al mismo tiempo.
  • Su vocabulario es amplio y complejo.
  • Gran capacidad de organización.
  • Preferencia por compañeros de edad superior tanto en su vida social como en los juegos.

A menudo estos niños son pasados por alto dentro de un grupo escolar y acaban aburriéndose de la lentitud de los aprendizajes. Pueden tener problemas con el resto de compañeros de su clase precisamente por su “excepcionalidad” y la marginación a la que son conducidos puede fácilmente llevarles al fracaso.

La detección de este colectivo de niños es el primer paso en la prevención del fracaso y así llegar a poder conducir y enriquecer su rebosante creatividad.

En la escuela deberá de poder adaptarse los conocimientos al niño superdotado mediante el enriquecimiento de programas, las clases especiales y por supuesto la aceleración, es decir, adelantar cronológica y escolarmente la instrucción del niño.

En su entorno socio-familiar se deberá incidir fundamentalmente a nivel orientación. No hay que olvidar que el niño superdotado ante todo es un niño que puede presentar problemática emocional, que se encuentra dentro de un núcleo familiar que se comporta de determinada manera dentro de la sociedad. Junto con todas las incidencias que generalmente se tienen en cuenta cuando se trabaja en el campo de la Psicología infantil, en el caso de los superdotados se tiene que añadir que sus padres son personas normales que necesitarán de un trato especial porque pueden desarrollar sentimientos de inseguridad, de inadaptación, de hostilidad, celos, etc…hacia su propio hijo a consecuencia de esa “excepcionalidad” incomprensiva y temida del niño.

Vídeo informativo sobre las Altas Capacidades Infantiles:

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