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Actualizado: 18 de mayo, 2023
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¿Por qué me cuesta tanto concentrarme?

Descubre las posibles causas de tu falta de concentración y cómo solucionarlas.

La capacidad de concentrarnos es esencial en muchas situaciones, como, por ejemplo, al estudiar o hacer algún trabajo. Pero, por diferentes razones, es posible que sea difícil mantener nuestra atención en una tarea, incluso por tiempo pequeño. Ante esta situación, las personas suelen preguntarse: ¿por qué me cuesta tanto concentrarme? En este artículo, exploraremos las posibles respuestas a esa pregunta.

Debes saber que las causas de tu dificultad pueden ser varias y para encontrar una solución, es necesario identificarlas. Por lo general, este es un problema que puede aliviarse mejorando ciertos hábitos cotidianos que pudieran afectarnos de manera negativa.

¿Por qué me cuesta tanto concentrarme últimamente?

La concentración es la capacidad psicológica de focalizar nuestra atención en un estímulo por un periodo de tiempo determinado. Una de las situaciones más típicas donde necesitamos concentración es en los estudios, donde a menudo debemos leer textos y comprenderlos. Sin embargo, la concentración no es una capacidad fija, sus niveles pueden variar dependiendo de ciertos factores y hay días donde está baja.

No obstante, si bien es común tener días donde no nos concentramos tanto, la falta de concentración crónica no es normal. Si estos días te has preguntado: ¿por qué me cuesta tanto concentrarme? Es importante que conozcas los principales motivos detrás de la dificultad para mantener la concentración.

1. Falta de sueño

Una de las causas más comunes de la dificultad para concentrarse es no tener un descanso apropiado. En este sentido, Krause et al. (2017) publicaron un trabajo sobre los efectos de la privación del sueño en el cerebro. Entre los hallazgos, se observó que la falta de sueño produce cambios en la actividad cerebral, en su mayoría negativos. Por ejemplo, altera la estabilidad de la comunicación neuronal durante la realización de tareas.

2. Motivación

Se dice que el grado de interés que tengamos en un objetivo hará que nos sintamos más o menos motivados a conseguirlo. Partiendo de esta idea, se realizó un estudio que evaluó la influencia de la motivación externa e interna en la atención y memoria. Como resultado, se descubrió que los incentivos monetarios mejoraban la memoria espacial y la atención (Robinson et al., 2012).

Siguiendo esta línea, dicha investigación tiene implicaciones importantes en el ámbito organizacional. Es posible afirmar que, si un empleado no se siente recompensado a nivel monetario, su motivación podría disminuir y su capacidad de enfocarse. En consecuencia, no harían sus tareas de forma óptima y la empresa se vería afectada.

3. Tener demasiadas tareas a la vez

Cuando pienses “¿por qué me cuesta tanto concentrarme?”, evalúa la cantidad de tareas que estás haciendo al mismo tiempo. Hoy en día, vivimos en una sociedad que suele empujarnos a hacer múltiples cosas a la vez con el fin de ahorrar tiempo. Sin embargo, este comportamiento no es beneficioso para realizar ninguna tarea.

Al contrario, intentar colocar nuestra energía y atención en diferentes cosas al mismo tiempo, termina reduciendo la concentración y eleva los niveles de estrés. Lo más recomendable es culminar una tarea para luego pasar a la siguiente.

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4. Distracciones

Hay múltiples estímulos a nuestro alrededor que pueden llamar la atención y afectar la concentración en una tarea. Por ejemplo, tener el móvil cerca con las notificaciones activas puede ser una gran tentación o trabajar en un ambiente ruidoso. Todos estos factores pueden disminuir de manera importante la capacidad atencional de una persona.

5. Estrés

El estrés es una reacción emocional que prepara al organismo para hacer frente a alguna amenaza y permitir la adaptación. Pero, cuando se vuelve crónico, se convierte en un problema para la salud física y mental. Un estudio de Sänger et al. (2014) evaluó la influencia del estrés en los mecanismos atencionales y se determinó que aumenta la distraibilidad. Dicho de otro modo, cuando estamos estresados, no podemos discriminar bien entre estímulos.

¿Qué hacer para mejorar la concentración?

Si te preguntas “¿por qué me cuesta tanto concentrarme estos días”, el primer paso es identificar cuál de los factores anteriores te afecta. Una vez que lo hagas, puedes aplicar alguna de las siguientes estrategias para aumentar tu enfoque:

1. Organiza tus tareas en una lista

En lugar de intentar cubrir la mayor cantidad de cosas a la vez, lo más recomendable es que hagas una lista de tareas. Para que sea útil, organiza tus actividades según su prioridad, ve primero con las labores que sean más urgentes y realiza una a la vez. Esto no solo te ayudará a estar concentrado, también te dará una sensación de logro y motivación.

2. Asegúrate de descansar lo suficiente

Recuerda que tu cuerpo necesita repararse para poder funcionar cada día y cumplir con tus obligaciones. Si no descansas lo suficiente, es poco probable que te sientas con la energía y motivación requeridass para hacer cualquier tarea. En esta misma línea, lo más saludable es dormir al menos unas ocho horas durante la noche y tomarse descansos entre el trabajo.

3. Ruidos de fondo

Una conversación a la distancia o el ruido de tráfico en la calle pueden distraernos fácilmente de lo que estamos haciendo. Una alternativa útil para este problema es colocar ruidos de fondo en nuestro espacio de trabajo, en auriculares o altavoces. Podrías utilizar sonidos de lluvia o del océano, la idea es que sean sonidos que inunden el ambiente y puedas ignorar.

4. Elimina las distracciones

Trata de identificar qué cosas suelen distraerte de tus labores, como, por ejemplo, tener el teléfono a la mano. Cuando logres saber qué es lo que te desconcentra, elimínalo de tu espacio de trabajo. Por ejemplo, puedes dejar tu celular en otra habitación y cualquier otro objeto que tienda a captar tu atención.

5. Considera la atención psicológica

En ocasiones, la falta de concentración puede relacionarse con factores más profundos que están fuera de nuestro control. Para ilustrarlo mejor, podríamos mencionar el trastorno de déficit de atención, una alteración con bases neurológicas. En ese tipo de casos, es necesaria la evaluación de un profesional e incluso es posible que haga falta medicación.

A modo de conclusión, si sientes que tus problemas de concentración son graves y no mejoran sin importar lo que hagas, busca orientación profesional. Un psicólogo o psiquiatra puede responder mejor a la pregunta “¿por qué me cuesta tanto concentrarme?” e idear un plan de acción adaptado a ti.

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Cropped Ebiezer Lopez.jpg

Licenciado en Psicología mención Clínica egresado de la Universidad Arturo Michelena. Miembro del proyecto "POR TODES" que ofrece atención psicojurídica a población LGBTI en situación de riesgo. También es redactor para medios digitales y ha participado en programas de radio como experto en salud mental.