Trastorno de Excitación Sexual

El trastorno de excitación sexual

El trastorno de la excitación sexual es una disfunción que se produce en algún momento del ciclo de respuesta sexual (deseo, excitación, orgasmo o resolución), y que impide disfrutar de la experiencia de satisfacción a través de la actividad sexual. Una persona con este trastorno puede desear mantener relaciones sexuales, pero tiene dificultades para estimularse lo suficiente como para llevarlas a cabo con éxito.

Los trastornos de la excitación sexual se conocían anteriormente como frigidez en las mujeres e impotencia en los hombres, aunque estos términos han sido reemplazados por otros menos peyorativos. La impotencia se conoce ahora como disfunción eréctil y la frigidez se describe especificando si se trata de un problema de deseo sexual o de excitación inhibida.

Tanto para los hombres como para las mujeres, estas disfunciones pueden ser la respuesta a una aversión o rechazo al contacto sexual con una pareja. En los hombres, puede aparecer como una incapacidad total o parcial para lograr o mantener una erección, o como una falta de excitación sexual y placer durante la actividad sexual. En las mujeres, a menudo se presenta como una incapacidad para lubricar lo suficiente como para completar el acto sexual.

Disfunción eréctil (impotencia masculina)

La disfunción eréctil ocasional se produce aproximadamente en el 50% de los hombres adultos, mientras que la disfunción crónica afecta aproximadamente a 1 de cada 8 hombres, incrementándose la cifra conforme se envejece. Alrededor del 52% de los hombres entre 40 y 70 años de edad tienen algún grado de disfunción eréctil.

La impotencia puede clasificarse como primaria o secundaria. La impotencia primaria es aquella en la que nunca se ha logrado una erección suficiente como para realizar el coito. La impotencia secundaria implica la pérdida de la función eréctil después de un período de la función normal. Esto tiende a ocurrir gradualmente, excepto en los casos causados ​​por una lesión o enfermedad repentina.

El tratamiento de la impotencia secundaria tiene una tasa mayor de éxito que la de la impotencia primaria, porque el paciente tiene una historia previa de la función normal en el pasado.

Como hemos visto, aproximadamente el 50% de todos los hombres en algún momento pueden ser incapaces de lograr o mantener una erección, pero esto no significa que sean incapaces de participar plenamente en relaciones sexuales.

Hay varios componentes necesarios para lograr una erección:

  • Un estado emocional óptimo
  • Un correcto funcionamiento de la glándula pituitaria
  • Un nivel de testosterona adecuado
  • Un suministro de sangre hacia el pene adecuado

La eyaculación precoz (cuando el orgasmo llega demasiado rápido) es distinto de la disfunción eréctil, y tampoco es lo mismo que la infertilidad masculina. Un hombre que es incapaz de mantener una erección, puede ser perfectamente capaz de engendrar un niño. En cambio, un varón infértil puede ser capaz de tener relaciones sexuales con normalidad, pero no ser capaz de engendrar un niño.

Causas de la disfunción eréctil masculina

  • Los factores de riesgo más comunes para la impotencia masculina son la edad, la ansiedad, el estrés y las relaciones conflictivas.
  • Algunos medicamentos tienen efectos secundarios que pueden contribuir a la impotencia. Estos son los diuréticos, antidepresivos tricíclicos, beta-bloqueantes y hormonas.
  • Las causas físicas de la impotencia son los traumatismos y enfermedades tales como: diabetes, cirugía pélvica, lesión de la médula y los problemas glandulares.

La disfunción eréctil puede aparecer ya en la adolescencia temprana como una incapacidad para lograr la erección, pero es más común que ocurra después de años de funcionamiento normal.

Por otro lado, la impotencia eyaculatoria es algo distinto, se trata de la incapacidad para eyacular dentro de la vagina de la mujer. Aquí la erección puede mantenerse durante largos periodos de tiempo, incluso después de que la pareja hay alcanzado el orgasmo, pero no se logra la eyaculación. La impotencia de la eyaculación por lo general tiene una base emocional que refleja los problemas de relación.

Disfunción sexual en la mujer (frigidez femenina)

El deseo sexual hipoactivo es una disfunción en la que disminuye el deseo sexual de la mujer de forma persistente, con ausencia de fantasías sexuales y escaso o nulo interés por la actividad sexual. Este proceso suele asociarse a cuadros de ansiedad, angustia y dificultad con las relaciones interpersonales.

El deseo sexual inhibido es un trastorno sexual en el que no se experimenta ningún tipo de deseo ni interés por tener un encuentro sexual. En la forma más extrema de inhibición sexual, se puede llegar a sentir asco frente los estímulos o relaciones sexuales.

La excitación sexual inhibida es la dificultad para producir lubricación vaginal de forma recurrente y persistente; también es la dificultad para experimentar sensaciones subjetivas de la excitación. Es decir, aunque mente está preparada, el cuerpo no responde como esperamos para facilitar las cosas.

Cuando una mujer no alcanza la excitación sexual antes o durante las relaciones sexuales, puede presentar diferentes modalidades:

  • No lograr alcanzar el orgasmo (anorgasmia)
  • Alcanzar la excitación sexual con mucha dificultad (hiposexualidad)
  • No disfrutar de la actividad sexual (ya sea con una pareja específica o en general)

Causas de los trastornos de excitación en la mujer

Muchos factores pueden contribuir a la disfunción sexual, como por ejemplo:

  • Antecedentes de abuso sexual o violación
  • Trastornos hormonales, cambios hormonales debido a la menopausia y enfermedades crónicas que afectan la salud general
  • Trastornos médicos que afectan la inervación a la pelvis (como la esclerosis múltiple, neuropatía diabética y lesión de la médula espinal)
  • Algunos fármacos como los antidepresivos
  • Actitudes negativas frente al sexo (normalmente aprendidas en la niñez o la adolescencia)
  • Timidez o dificultades para solicitar cualquier tipo de estimulación que funcione mejor
  • Aburrimiento y monotonía en la actividad sexual
  • Conflictos o falta de cercanía emocional dentro de la pareja
  • Causas emocionales como los conflictos, ansiedad, depresión, estrés u otras tensiones.

Tratamiento de las disfunciones sexuales

Es importante recordar que desde el punto de vista de la naturaleza, el propósito del sexo es la reproducción. No estamos diseñados para estar excitados cada día, o incluso cada semana de cada mes. Aún así, muchas personas experimentan disfunción sexual a pesar de tener una actitud madura sobre el tema.

Los factores psicológicos pueden desempeñar un papel muy importante en este trastorno, por eso la psicoterapia ofrece buenos resultados a la hora de desbloquear emociones y pensamientos invalidantes.

Por otro lado, las dos hormonas que tienen más relación con la libido son la hormona del crecimiento humano (HGH) y la testosterona. La terapia hormonal con testosterona en el ámbito sexual se utiliza para mejorar la función eréctil y la HGH se administra para incrementar el deseo sexual.

En las personas mayores el deterioro del sistema vascular a menudo juega un papel importante en la disfunción sexual. El suministro de sangre al pene y la vagina debe ser saludable para el óptimo funcionamiento de estas zonas. Por este motivo un médico especializado deberá valorar si hay algún problema vascular y ofrecer el tratamiento médico adecuado en cada caso.

Las causas de la disfunción sexual son tan variadas y la interacción tan compleja, que lo mejor es buscar a un especialista con experiencia en el tema.

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Si invertimos el tiempo y el esfuerzo necesarios para encontrar la verdadera causa de la disfunción sexual, hallaremos una solución ideal para cada caso, logrando al fin tener una vida sexual plena y satisfactoria.

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