Olfato
El olfato

El sistema olfativo es uno de los sentidos más antiguos en la historia filogenética de los mamíferos. Como sensor químico, el sistema olfativo detecta los alimentos e influye en el comportamiento social y sexual. Las células epiteliales olfativas especializadas caracterizan al único grupo de neuronas capaz de regeneración.

El sistema olfativo

El olfato, junto con el sentido del gusto, informa de la disponibilidad de alimentos y ayuda a evitar los que están deteriorados y, por tanto, son inapropiados para su consumo. También inicia cambios fisiológicos necesarios para la digestión y participa en funciones biológicas no relacionadas con la comida: en animales, la comunicación sexual entre machos y hembras suele iniciarse por vía olfativa.

El estímulo oloroso son sustancias volátiles con un peso molecular de 15 a 300. Casi todos los compuestos olorosos son liposolubles y de origen orgánico, aunque muchas sustancias con estas características no huelen.

Anatomía y fisiología del sistema olfativo

En el epitelio olfatorio, además de las células sensoriales, también encontramos células de apoyo. Las neuronas olfativas sensoriales se diferencian del resto de neuronas en que tienen una vida corta, de 3 a 60 días, por lo estas neuronas del epitelio olfatorio se van renovando continuamente.

La información olfativa es procesada en varias regiones del córtex cerebral. La información es transmitida del bulbo olfativo por los axones de tandas de neuronas mitrales y de ahuecada, que viajan por el canal olfativo lateral. Las células mitradas se proyectan hacia las cinco regiones del córtex olfatorio: el núcleo olfativo anterior, que inerva el bulbo olfatorio contralateral; el córtex piriforme; y partes de la amígdala y el córtex entorrinal. Las células parece que se proyectan primordialmente hacia el núcleo olfativo anterior y el tubérculo olfativo, mientras las células mitrales en el bulbo olfativo accesorio se proyectan solamente hacia la amígdala. Se piensa que la discriminación consciente de los olores depende del neocórtex (córtex orbitofrontal y córtex frontal), que podría recibir información olfativa por dos proyecciones separadas: una para el tálamo y la otra directamente al neocórtex. Se piensa que los aspectos emotivos de la sensación olfativa derivan de proyecciones límbicas hacia la amígdala y el hipotálamo.

Las moléculas olorosas son captadas por células sensoriales situadas en el epitelio olfatorio y que llevan información hasta el cerebro.

La mucosa olfatoria también tiene terminaciones nerviosas libres de axones del nervio trigémino, que posiblemente intervienen en las sensaciones de dolor que a veces se producen en oler sustancias como el amoniaco.

Las neuronas sensoriales olfativas son de tipo bipolar:

  • Del polo apical sale una dendrita hacia la superficie del epitelio, donde se divide en cilios (las moléculas olorosas estimulan estos cilios). Los cilios penetran en la capa de mucosa.
  • Del polo basal del axón de las neuronas sensoriales se proyecta hacia el bulbo olfatorio atravesando el hueso craneal por la lámina cribriforme. En el bulbo olfatorio las células sensoriales harán sinapsis con neuronas que llevarán la información olfativa hasta el córtex.

La codificación neural del olor

A diferencia del gusto, no ha sido posible determinar cuáles son los olores básicas. Los estudios psicofísicos han hecho algunos intentos de clasificación. Se han propuesto siete olores básicas, a partir de las cuales se derivan el resto: etérea, afrutado, floral, camforácea, menta, pútrida y acre. Estas clasificaciones no son satisfactorias porque no han conseguido relacionar las características de la estructura molecular con la calidad sensorial.

Olfato

Cuando los receptores olfativos interactúan con las moléculas olfativas responden generando potenciales graduados (locales) que se difunden pasivamente por suma hasta llegar al segmento inicial del axón, donde se genera un potencial de acción en alcanzar el umbral de descarga.

Cada tipo de neurona olfatoria expresa un solo tipo de receptor y, por tanto, transmite al cerebro información de un tipo de receptor.

El bulbo olfatorio

La información sensorial se transmite a neuronas del bulbo olfatorio que están situadas en la base del cerebro. Las neuronas sensoriales hacen sinapsis con dendritas de neuronas del bulbo situadas en unas unidades funcionales llamadas glomérulos.

En los glomérulos hay tres tipos de neurona:

  • Células mitrales
  • Células emplumadas
  • Células periglomerulares

Estudios de registros de células mitrales en animales expuestos a diferentes olores indican que las células mitradas pueden responder a múltiples olores, pero que las células mitradas de diferentes glomérulos responden a diferentes tipos de olores. Los axones de las neuronas sensoriales que expresan un mismo receptor convergen en pocos glomérulos, de forma que cada glomérulo recibe información de un tipo de receptor.

Olor y memoria

El sentido del olfato está estrechamente relacionado con la memoria, probablemente más que cualquiera de nuestros otros sentidos. Aquellos con una función olfativa completa pueden pensar en olores que evocan recuerdos particulares; el aroma de un huerto en flor evocando recuerdos de un picnic de la infancia, por ejemplo. Esto a menudo puede ocurrir espontáneamente, con un olor que actúa como un disparador para evocar un evento o experiencia olvidada.

Olor y emoción

El olfato también es muy emotivo. La industria del perfume se basa en esta conexión, y los perfumistas desarrollan fragancias que buscan transmitir una amplia gama de emociones y sentimientos; deseo, asco, tranquilidad…

En un nivel más personal, el olor es extremadamente importante cuando se trata de la atracción entre dos personas. La investigación ha demostrado que nuestro olor corporal, producido por los genes que componen nuestro sistema inmune, puede ayudarnos a elegir subconscientemente a nuestras parejas (feromonas). Algunos científicos creen que los besos se desarrollaron a partir del olfateo; ese primer beso es esencialmente un comportamiento primario durante el cual olemos y probamos a nuestro compañero para decidir si son una pareja.

Gran parte de nuestra respuesta emocional al olfato está gobernada por la asociación, algo que se confirma por el hecho de que diferentes personas pueden tener percepciones completamente distintas del mismo olor. Un mismo perfume, por ejemplo, a una persona puede parecerle “aromático” o “embriagador”, y otra “abrumador” e incluso “nauseabundo”. A pesar de esto, hay ciertos olores que todos los humanos encuentran repugnantes, en gran parte porque nos advierten del peligro; el olor a humo, por ejemplo, o a comida podrida.

Las feromonas

Algunas especies liberan sustancias (las feromonas) que influyen en la conducta o procesos fisiológicos de otros miembros de su especie.

Parece que las feromonas afectan directamente la secreción de hormonas hipotalámicas y hipofisarias del eje hipotálamo-hipofisario-gonadal. La fuente de las feromonas normalmente es la orina y las secreciones glandulares.

Las feromonas son importantes en la conducta sexual. Por ejemplo hace más de cuarenta años que se conoce que el olor de un macho extraño puede provocar la reabsorción de los fetos en la rata hembra preñada por un macho diferente.

 

Psicobiología de los sentidos: el Olfato
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