mania-hombre

Una noche me desperté y me sentí otra vez bien. Creía que podía aprovechar mi tiempo, que todo era posible. Me sentía vivo y vital, lleno de energía. Mis sentidos parecieron despertar, los colores eran muy brillantes, me golpeaban fuertemente. Las cosas eran muy claras, me daba cuenta de cosas que nunca había sentido. Tenía un sentimiento de alegría y de unión con el mundo”. Papolos y Papolos, 1992.

¿Qué entendemos por Manía?

El término manía tiene su génesis en la antigüedad y ha variado en su significado a través de los años. Para el año 150 A.C. Arateo lo describía de la siguiente manera: “Los casos melancólicos tienden hacia la depresión y la ansiedad. No obstante, si perdura esta situación de ansiedad, entonces en la mayoría de los casos se observa alegría e hilaridad, lo cual suele finalizar en la manía”.

Originalmente, la manía era un término no específico que designaba a la locura, y la melancolía era un subtipo de la manía que se asociaba a la generación de conductas rituales; por esa razón, mucha gente relaciona las manías con los tics, aunque éstos últimos tienen en ocasiones otra etiología, como la necesidad de confirmar que puertas, ventanas, gas y cerraduras de la casa estén cerradas, que generalmente pueden ser debido al trastorno obsesivo-compulsivo.

Hoy día, las manías se encuentran clasificadas dentro los trastornos del estado de ánimo  y del humor, también se presentan en otros padecimientos como la ciclotimia, así mismo, aparecen en  algunos trastornos esquizoafectivos y el trastorno bipolar principalmente. Dentro de los trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta encontramos a la piromanía y la cleptomanía.

Los episodios maníacos se definen por un período concreto durante el que se presenta un estado de ánimo elevado, éste es el síntoma prototípico de las manías, pero también lo son los estados de ánimo expansivos o irritables, pudiendo existir alternancia entre la euforia y la irritabilidad -labilidad emocional-.

También se le conoce como manías a las conductas que una persona repite hasta la saciedad de manera repetitiva. Generalmente, sus actos parecen extraños y un tanto curiosos para los demás, ya que pueden ser considerados como “extravagantes”, hay una preocupación caprichosa, como un afecto o un deseo “inusual”, esto le ayuda a la persona a liberar cierta carga de ansiedad, angustia, estrés o irritabilidad.

Signos y síntomas de la Manía

Es importante señalar que la manía posee una presentación clínica que difiere de un modo considerable entre un paciente que lo padece y otro. Los episodios maníacos casi no aparecen solos, suelen alternarse con períodos depresivos; el trastorno bipolar por ejemplo, incluye a la manía y  a la depresión.

Es como ver tres o cuatro programas de televisión al mismo tiempo”. Paciente anónimo

En las manías hay sensación de euforia, hiperactividad psíquica, las ideas y los pensamientos fluyen rápidamente y la actividad física cotidiana puede parecer a los demás un tanto frenética.

CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS DE LA MANÍA
Estado de ánimoExpansivo, alegre, eufórico, elevado, irritable.
CogniciónPensamientos acelerados, fuga de ideas, aumento de autoestima, grandiosidad, distraibilidad,

Síntomas psicóticos: Delirios y alucinaciones.

ConductaAumento de actividad, exceso de compromiso y de gastos, aumento de la sociabilidad, exceso de locuacidad (presión de la palabra), intrusismo, indiscreciones sexuales, mala capacidad de juicio.
SomáticoDisminución de la necesidad de sueño, aumento de energía, disminución de ciertas molestias físicas.

Los episodios maníacos se clasifican de acuerdo a su gravedad en: leve, moderado, grave sin características psicóticas, grave con síntomas psicóticos y según el tipo de características psicóticas que pueden ser congruentes o incongruentes con el estado de ánimo.

En su forma más leve se presenta como hipomanía, no muestra un deterioro importante en el funcionamiento, aunque puede ser disruptiva, como es la manifestación de una conducta que pudiera ser considerada como no aceptable socialmente o disruptiva, como un comportamiento altamente agresivo y hostil.

Un episodio maníaco puede describirse como un estado eufórico o excesivamente alegre. El estado de ánimo que puede ser contagioso para el observador externo, pero los que le conocen mejor pueden percibirlo como excesivo.

En su cualidad expansiva del estado de ánimo se caracteriza por un incesante e indiscriminado entusiasmo en las relaciones interpersonales, ya sean laborales, académicas, también puede haber un incremento en los impulsos, las fantasías y los comportamientos sexuales.

La manía más grave produce alteraciones importantes en el funcionamiento social, académico y laboral, puede ir acompañada de rasgos psicóticos como delirios, alucinaciones y paranoia; cuando se produce una manía psicótica o delirante, la precisión diagnóstica puede aumentarse obteniendo una cuidadosa y detallada  historia longitudinal del episodio actual y de los anteriores,  una historia familiar meticulosa del paciente y a partir de otras personas significativas para él o para su entorno. De otro modo puede ser fácilmente confundido con otros padecimientos, por lo anterior, la importancia de consultar con profesionales que puedan diagnosticar correctamente y brindar así el apoyo necesario.

mujer-feliz-tumbada-campo

Los episodios de manía suelen ir acompañados de agitación o inquietudes psicomotoras, como podría ser temblar la pierna,  cambiar de posición frecuentemente, “pasear”, o presentar agitación improductiva.  Existen las manías relacionadas a limpieza, salud, orden, seguridad física o psicológica, al sexo y de acumulación de objetos principalmente.

Consecuencias del Trastorno Maníaco

Algunas consecuencias graves pueden ser: pérdida de empleo, consumo de sustancias, problemas legales, ruptura o desgaste de importantes relaciones interpersonales, conducta agresiva y accidentes, entre otros. Con frecuencia la expansividad, el optimismo inmotivado, la grandiosidad y la capacidad de juicio disminuida los lleva a participar en actividades placenteras que pueden ser riesgosas, como: conducir a grandes velocidades, comprar compulsivamente cosas que se requieren o no, comportamientos sexuales inusuales, puede realizar inversiones económicas poco razonables, puede experimentar una pérdida de inhibiciones sociales que normalmente tiene el individuo, se ha asociado a las manías con un aumento de riesgo de muerte por accidentes y agotamiento, esto debido en parte al aumento de la actividad intencionada de manera desmesurada y riesgosa.

El impacto económico del padecimiento en la salud pública tiene su base en los tratamientos; también suele haber una pérdida significativa de productividad en los sujetos y a menudo realizan gastos excesivos o inversiones dudosas, pueden caer en el juego patológico, por citar algún ejemplo.

Diagnóstico diferencial del Trastorno Maníaco

Criterios diagnósticos DSM-V para diferenciar episodios maníaco del hipomaníaco
Episodio maníacoEpisodio hipomaníaco
A. Un período diferenciado de un estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o irritable, que dura al menos 1 semana (o cualquier duración si es necesaria la hospitalización).A. Un período diferenciado durante el que el estado de ánimo es persistentemente elevado, expansivo o irritable durante al menos 4 días y que es claramente diferente del estado de ánimo habitual.
B. Durante el período de alteración del estado de ánimo han persistido tres (o más) de los siguientes síntomas (cuatro si el estado de ánimo es sólo irritable) y ha habido en un grado significativo:

1. Autoestima exagerada o grandiosidad.

2. Disminución de la necesidad de dormir (p. ej., se siente descansado tras sólo 3 horas de sueño).

3. Más hablador de lo habitual o verborreico.

4. Fuga de ideas o experiencia subjetiva de que el pensamiento está acelerado.

5. Distraibilidad (p. ej., la atención se desvía demasiado fácilmente hacia estímulos externos banales o irrelevantes).

6. Aumento de la actividad intencionada (ya sea socialmente, en el trabajo o los estudios, o sexualmente) o agitación psicomotora.

7. implicación excesiva en actividades placenteras que tienen un alto potencial para producir consecuencias graves (p. ej., enzarzarse en compras irrefrenables, indiscreciones sexuales o inversiones económicas alocadas).

B. Durante el período de alteración del estado de ánimo, han persistido tres (o más) de los siguientes síntomas (cuatro si el estado de ánimo es sólo irritable) y ha habido en un grado significativo:

 

1. Autoestima exagerada o grandiosidad.

2. Disminución de la necesidad de dormir (p. ej., se siente descansado tras sólo 3 horas de sueño).

3. Más hablador de lo habitual o verborreico.

4. Fuga de ideas o experiencia subjetiva de que el pensamiento está acelerado.

5. Distraibilidad (p. ej., la atención se desvía demasiado fácilmente hacia estímulos externos banales o irrelevantes).

6. Aumento de la actividad intencionada (ya sea socialmente, en el trabajo o los estudios, o sexualmente) o agitación psicomotora.

7. implicación excesiva en actividades placenteras que tienen un alto potencial para producir consecuencias graves (p. ej., enzarzarse en compras irrefrenables, indiscreciones sexuales o inversiones económicas alocadas).

C. Los síntomas no cumplen los criterios para el episodio mixto.C. El episodio está asociado a un cambio inequívoco de la actividad que no es característico del sujeto cuando está asintomático.
D. La alteración del estado de ánimo es suficientemente grave como para provocar deterioro laboral o de las actividades sociales habituales o de las relaciones con los demás, o para necesitar hospitalización con el fin de prevenir los daños a uno mismo o a los demás, o hay síntomas psicóticos.D. La alteración del estado de ánimo y el cambio de la actividad son observables por los demás.
E. Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p.ej. una droga, un medicamento u otro tratamiento) ni a una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo).E. El episodio no es suficientemente grave como para provocar un deterioro laboral o social importante o para necesitar hospitalización, ni hay síntomas psicóticos.
F. Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento u otro tratamiento) ni a una enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo).
Nota: Los episodios parecidos a la manía que están claramente causados por un tratamiento somático antidepresivo (p. ej., un medicamento, terapéutica electroconvulsiva, terapéutica lumínica) no deben ser diagnosticados como trastorno bipolar I.Nota: Los episodios parecidos a los hipomaníacos que están claramente causados por un tratamiento somático antidepresivo (p. ej., un medicamento, terapéutica electroconvulsiva, terapéutica lumínica) no deben diagnosticarse como trastorno bipolar II.

Como se puede apreciar en el cuadro anterior, la mayoría de sus características son opuestas a las de la depresión. Es común que durante el episodio maníaco el individuo tenga una autoestima exagerada, se manifiesta como una autoconfianza excesiva de la persona o en habilidades que puede o no tener, ya que esa confianza puede ser carente de autocrítica realista y objetiva, pudiendo alcanzar niveles de grandiosidad que pueden llegar a ser delirantes, como tener relación especial con dios, con alguna figura emblemática, en el ámbito religioso, académico del espectáculo o político,  muchas personas en este gremio padecen de megalomanía.

En el DSM-V se contempla la inclusión del especificador “con síntomas mixtos” para los episodios depresivos de la depresión mayor unipolar recurrente. Por tanto, se podrá realizar el diagnóstico de depresión unipolar con síntomas hipomaníacos subsindrómicos, sin que se considere que el paciente presenta un trastorno bipolar.

hombre-corre-tiempo

El lenguaje típico maníaco es verborreico, rápido y difícil de interrumpir, pueden hablar sin parar, sin importarles si los que los escuchan tienen la necesidad de expresarse también, pueden hacer chistes,  juegos de palabras e impertinencias que resultan divertidas, haciendo así más complejo que se les interrumpa. Cuando el estado de ánimo del sujeto es más irritable que expansivo, sus pláticas pueden estar marcadas por las quejas constantes, comentarios hostiles o discursos llenos de ira.

Cuando la fuga de ideas es grave, el lenguaje puede llegar a ser desorganizado e incoherente, pueden cambiar de otro con mucha facilidad, esto también debido a lo susceptibles que son de apartar su atención hacia estímulos aparentemente irrelevantes, suele haber  reducción en la capacidad para diferenciar los pensamientos que vienen al tema, de los que tienen poco que ver o que son irrelevantes para la ocasión incluso.

La desorganización resultante de estas alteraciones pueden ser lo suficientemente graves para producir un deterioro importante en las actividades cotidianas, a veces es necesaria su hospitalización para para proteger al paciente de las consecuencias de sus negativas de sus actos, que son el resultado de su empobrecimiento del juicio. Se ha demostrado en diferentes estudios que pueden existir anormalidades polisomnográficas y que los que padecen estos episodios, tienen una afectación en la secreción de cortisol, noradrenalina, serotonina, acetilcolina y dopamina principalmente.

La manía disfórica es más frecuente entre las mujeres, y está asociada con un aumento del riesgo de suicidio en ambos géneros.

Manía psicótica

Los síntomas psicóticos como los delirios y/o alucinaciones son frecuentes durante los episodios maníacos. Los delirios de la manía tienden a ser de grandeza, expansivos, religiosos y sexuales, aunque algunas veces pueden ser incongruentes con el estado de ánimo. Las alucinaciones maníacas pueden ser auditivas y visuales, frecuentemente son de duración transitoria, de contenido extático y religioso.

Existe una frecuente presencia de psicosis floridas en los pacientes adolescentes con trastorno bipolar y esto contribuye al diagnóstico de esquizofrenia en este grupo etario. La edad de inicio precoz de un trastorno bipolar se asocia a la presencia de más síntomas psicóticos.

El pico de incidencia de los episodios maníacos se produce durante el verano, aunque no es raro que las manías se produzcan en otra estación, son frecuentes los patrones estacionales: primavera/verano en la manía o la hipomanía ligada a la depresión otoño/invierno o viceversa.

Postparto y manías

La incidencia de manía en el postparto de las mujeres bipolares es del 20%, el riesgo de recurrencia de la manía y la depresión es suficientemente como para realizar una intervención y tratamientos de manera oportuna previendo ésta situación (Reich y Winokur, 1970). Es necesario brindar apoyo y contención durante el embarazo y el puerperio.

Te puede interesar: Qué es la depresión postparto y cómo superarla

Episodio mixto

Es un período de tiempo en que se presentan un cuadro sintomático completo de un episodio maníaco y de uno depresivo (excepto su duración), se presentan entremezclados o rápidamente alterados a los pocos días. El sujeto puede experimentar estados de ánimo que fácilmente pueden cambiar como ir de la tristeza, al enojo y luego a la euforia.

Pueden presentar pensamientos o conductas desorganizadas. Experimentan más disforia que los que presentan episodios maníacos, se puede manifestar a través de: emociones desagradables o molestas, como la tristeza, ansiedad, irritabilidad o inquietud.​

Criterios diagnósticos del DSM para el episodio mixto
A. Se cumplen los criterios tanto para un episodio maníaco como para un episodio depresivo mayor (excepto en la duración) casi cada día durante al menos un período de 1 semana.
B. La alteración del estado de ánimo es suficientemente grave para provocar un importante deterioro laboral, social o de las relaciones con los demás, o para necesitar hospitalización con el fin de prevenir los daños a uno mismo o a los demás, o hay síntomas psicóticos.
C. Los síntomas no son debidos a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento u otro tratamiento) ni a enfermedad médica (p. ej., hipertiroidismo).

Nota: Los episodios parecidos a los mixtos que están claramente causados por un tratamiento somático antidepresivo (p. ej., un medicamento, terapéutica electroconvulsiva, terapéutica lumínica) no deben ser diagnosticados como trastorno bipolar I.

Episodio Hipomaníaco

Es una forma atenuada de manía caracterizándose por un estado de excitación psíquica, así como una actividad exagerada,  alternándose con episodios depresivos. No suele ser tan grave como para generar características psicóticas, deterioro en la función laboral o social,  generalmente no requieren de hospitalización.

Se recomienda evitar diagnosticar basándose únicamente en un punto de vista transversal del paciente durante un episodio agudo, pues puede confundirse con otros trastornos, “los primeros estadios de una psicosis florida de diagnóstico confuso pueden ser de tipo hipomaníaco”. (Carlson y Goldwin, 1973).

Los episodios maníacos graves normalmente se tratan en un marco hospitalario para brindar un ambiente seguro en el que se pueda dar medicación indicada. Es por eso, que es imprescindible que sea bien diagnosticado el padecimiento y que así el paciente pueda tener un mejor tratamiento y pronóstico. La terapia cognitivo-conductual, la terapia centrada en el cliente, la terapia racional emotiva (TRE), las técnicas de relajación y respiración, así como las terapias grupales e individuales han demostrado ser de gran ayuda para el tratamiento de los síntomas.

En el DSM-V, para el diagnóstico de manía o de hipomanía se incluye el criterio de: “aumento de la energía o de la actividad orientada a objetivos respecto a lo habitual en el sujeto” se recoge también como criterio diagnóstico en la versión beta de la CIE-11. Para que sea clasificado como episodio maníaco, debe estar asociado a un cambio inequívoco en el funcionamiento de la persona, en otras palabras: que no es característico de la persona cuando no presenta síntomas.

Conclusión

Los trastornos del estado de ánimo son los más prevalentes y debilitantes. En estos años, se ha avanzado mucho en cuanto a la epidemiología, fisiopatología y el tratamiento de las manías. Sin embargo, todavía hay mucho por hacer, algunos pacientes no son diagnosticados o lo son de manera inapropiada y por lo tanto, sus tratamientos son también inadecuados. Aunado a que es difícil que una persona que se siente “tan bien” crea que necesita tratamiento, especialmente en las fases de euforia.

La cronicidad en la manía puede producir deterioro  personal y social manifestándose en el ámbito familiar, académico, y por la persistencia de la sintomatología o por algún cambio en las características de ésta. La presencia de una manía requiere una serie de consideraciones diagnósticas, psicólogos y psiquiatras son los profesionales ideales para encuadrar estos padecimientos y trabajar en conjunto, pues las consideraciones diagnósticas se extienden más allá de los trastornos primarios del estado de ánimo, en muchos casos requieren de psicofármacos para tratarse.

Los psicólogos pueden brindar herramientas a los pacientes para que manejen sus estados de euforia, ansiedad, estrés, frustración e ira de maneras más convenientes sin consecuencias perniciosas. Puede hacerse psicoeducación para postergar algunas conductas rituales y redireccionar las mismas. La detección precoz y la ayuda profesional oportuna pueden marcar una gran diferencia en la calidad de vida de la persona.

Puede interesarte

Links

Referencias bibliográficas

Heles, Robert E.; Yudofsky, Stuart; Talbott, John y cols. Tratado de Psiquiatría. España: Ancora, S.A.

La Manía y la Hipomanía, en qué consisten
5 (100%) 2 votos

Miryam Gomez Obregon
Psicóloga NeuroEducativa/ Freelance. Diseño de programas y gestión del tiempo mediante el mejoramiento de habilidades y competencias. Técnicas de programación y sugestión en Nivel Alfa, de Respiración y Relajación Profunda. Promoción de estilos de Vida Saludables a través de las Tecnologías Educativas. Musicoterapia. Redacción de contenido especializado.