Al hablar de los estados de ánimo hacemos referencia a los estados de activación emocional que una persona mantiene durante un periodo de tiempo prolongado. Se puede definir como el humor o el estado emocional y se diferencia de las emociones por el hecho de que es menos específico i más constante en el tiempo, no se altera tan fácilmente ante un estímulo.

Los estados de ánimo se pueden plasmar en una línea continua entre dos polos. En esta línea vemos en un extremo la distimia (asociado a la disforia o a la depresión), que corresponde a la baja activación anímica y, por el contrario, en el otro extremo hay la hipertimia (asociado con la euforia o la manía), que corresponde a la alta activación de ánimo. El estado de ánimo normal se denomina eutimia.

Los trastornos del estado de ánimo se pueden localizar a partir del punto en que se encuentre dentro de esta línea y la constancia en que se mantenga en uno de estos estados. Las personas que generalmente tienen un estado anímico más bajo y se mantienen en la distimia son los que sufren trastornos como la disforia y la depresión. Por el contrario, las personas que se mantienen en el extremo opuesto, en la hipertimia, padecen trastornos de tipo hipomaníacos o maníacos, según el grado de euforia.

Finalmente, hay personas que no se mantienen en ningún punto si no que van cambiando de un extremo al otro de esta línea, una temporada están depresivos y otra están maníacos, cuando se da esta inconstancia en el estado emocional es lo que definimos como el trastorno Bipolar.

Estados Depresivos

Se considera un estado anímico anormalmente bajo y se caracteriza por una tristeza profunda y persistente, la pérdida de interés o placer en casi todas las actividades, la fatiga y los sentimientos de desesperanza. Hay diversos trastornos relacionados con el estado depresivo, sin embargo los factores que la generan o la sintomatología puede ser diversa.

Estados Maníacos

Se considera un estado de ánimo anormalmente elevado, expansivo e irritable sin que haya una relación con alguna circunstancia o una situación vital de la persona. En el estado maníaco la persona se caracteriza por una autoestima exagerada o sentimiento de grandiosidad, un lenguaje y una forma de pensar acelerada con ideas sobrevaloradas, un optimismo en extremo que le lleva a realizar actividades que le producen placer sin tener en cuenta las consecuencias (por ejemplo, comprar sin límites, indiscreciones sexuales…).

¿Si mientras lees este texto te sientes identificado con uno de los dos polos o con el hecho que llevas unos días tristes y otros eufórico, quiere decir que tengo un trastorno?

No. En la explicación gráfica se aprecian los trastornos asociados a cada podo, que no quiere decir que por estar un instante con un estado de ánimo bajo seas un depresivo. Todas las personas están dentro de la línea del estado de ánimo y tienden a tener un estado de ánimo determinado. Las personas que no tienen trastorno, en general se mantienen en la eutimia, sin embargo, no se mantienen estáticas en este punto, sus diversas circunstancias vitales determinaran que pueda pasar más o menos por cada uno de los polos.

Hay una gran variedad de factores internos (por ejemplo las causas neurológicas) de factores ambientales (como por ejemplo la pérdida de un ser querido o la separación en una relación) y factores de personalidad (por ejemplo la tendencia a ser más o menos positivo) que pueden determinar la aparición y el curso de un trastorno del estado de ánimo. Los indicadores más representativos de que un estado de ánimo pueda derivar a trastorno es el tiempo y la intensidad de los síntomas.

Sergi Casaponsa

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