piromania

La piromanía es un trastorno del control de impulsos muy poco común, caracterizado por la compulsión recurrente de provocar incendios. El término se refiere únicamente al provocación de incendios para la satisfacción personal u otra gratificación proporcionada por el fuego en sí, no con fines de lucro o venganza.

En qué consiste la piromania

La piromanía es un tipo de trastorno del control de los impulsos, junto con la cleptomanía, la ludopatía, la tricotilomanía y otros.

El término piromanía viene de la palabra griega pyr, fuego. La piromanía es distinta del incendio deliberado o premeditado con fines personales, monetarios o políticos. Los pirómanos inician incendios con el fin de aliviar la tensión o por la sensación de euforia instantánea que el fuego les provoca.

Las personas con piromanía están profundamente fascinadas por el fuego y todo lo que lo envuelve. No pueden detener su impulso de provocar incendios, participar en otras actividades relacionadas con el fuego y experimentar sentimientos de satisfacción o liberación de la tensión interior y la ansiedad acumuladas una vez que se inicia el fuego.

La piromanía suele ser un síntoma de psicopatología subyacente, a menudo asociada con comportamientos agresivos.

Signos y síntomas de la piromanía

En la última edición del Manual de diagnóstico DSM-V se incluye la piromanía en la sección de trastornos disruptivos, de control de los impulsos y de conducta. La característica esencial de la piromanía es la presencia de múltiples episodios de fuego intencionado y deliberado.

Los síntomas incluyen una fuerte atracción al fuego, provocar más de un fuego de forma intencionada, sentirse excitado o tenso justo antes de prender un fuego, y sentir alivio o placer después del mismo. Otros síntomas pueden incluir:

  • Fascinación por el fuego, incluyendo gran interés, curiosidad y atracción por todo lo relacionado con él.
  • Placer por ver incendios, activar falsas alarmas o disfrutar estando en instituciones con equipos y personal relacionado con el fuego.
  • Provocar incendios para luego colaborar con el departamento de bomberos o convertirse en bombero.
  • Experimentar placer, gratificación o alivio al iniciar un incendio, quedarse a presenciar los efectos y participar en las consecuencias.

Como ya hemos dicho, los pirómanos no provocan incendios para obtener ganancias monetarias. Tampoco están tratando de ocultar la actividad delictiva, obtener venganza o mejorar su situación de vida. Los síntomas tampoco pueden ser en respuesta a delirios o alucinaciones.

Las personas con piromanía pueden prepararse por adelantado para provocar los incendios de la forma más efectiva posible. Suelen mostrarse indiferentes a si alguien es dañado física o financieramente, incluso pueden obtener placer de la destrucción que causan, aunque esta no fuera su verdadera intención inicial.

Otras señales de piromanía incluyen obsesión por tener siempre a mano fósforos y encendedores. Realizar quemaduras en telas y alfombras, y quemar papel u otro material inflamable siempre que puedan.

Los adolescentes con piromanía se dividen en cinco subcategorías generales:

  • Los que encienden fuegos para ganar la aprobación de adultos antisociales en sus vidas.
  • Los que muestran otros tipos de comportamiento delincuente y agresivo.
  • Los que presentan un deterioro cognitivo (a menudo por un trastorno neurológico o médico).
  • Los que padecen otros trastornos principales diagnosticados como la paranoia, psicosis y algunas veces incluso suicidas
  • Los que reclaman atención y ayuda de forma disfuncional.

Causas de la piromanía

Existe una gran variedad de causas de este desorden, las más comunes se pueden dividir en dos tipos o grupos principales: individuales y ambientales. Esto incluye factores como el temperamento individual, la psicopatología parental y las posibles predisposiciones neuroquímicas. Muchos estudios han demostrado que los pacientes con piromanía estaban en hogares sin una figura paterna presente.

No se sabe exactamente cuántas personas padecen piromanía. Sin embargo, los investigadores estiman que solo afecta a una porción muy pequeña de la población de menos del 1%.

Cuando los investigadores examinaron individuos en el sistema criminal que habían exhibido comportamientos repetidos de provocación de fuego, encontraron que solo el 3,3% de esa población cumplía realmente con los criterios completos para este trastorno.

Las personas que presentan otras enfermedades mentales concomitantes, tienen un mayor riesgo que la población general de presentar este tipo de conducta. Individuos con un trastorno bipolarabuso de sustanciasludopatía o trastorno de personalidad antisocial pueden ser más propensos a ser pirómanos.

La afección aparece tanto en hombres como en mujeres, aunque es significativamente más común en hombres, y en personas de cualquier edad, incluso a partir de los 3 años.

Es más común en personas que tienen problemas de aprendizaje o carecen de habilidades sociales, aunque existen numerosos factores ambientales en juego.

La piromanía también se ha asociado a personas que han sido víctimas de abusos sexuales o físicos, o que sufren abandono o negligencia por parte de sus padres. Los sujetos que tienen un historial previo de delincuencia, también tienden a mostrar más tendencias hacia la provocación de incendios. Por ejemplo, más del 19% de los diagnosticados con piromanía han sido acusados ​​de vandalismo al menos una vez, y alrededor del 18% han sido encontrados culpables de delitos sexuales no violentos.

La piromanía en niños

La mayoría de los casos estudiados de piromanía se producen en niños y adolescentes.

La provocación de un fuego intencionado es un problema importante entre los más jóvenes. Muchas de las personas arrestadas por incendio premeditado tienen menos de 18 años. Sin embargo, pocos de esos jóvenes cumplen con los criterios exclusivos de piromanía.

No hay una edad típica de inicio para la piromanía. Se puede identificar durante la infancia, pero no está claro si la piromanía se mantiene durante la edad adulta.

Los comportamientos de provocación de un incendio a menudo van y vienen, por lo que un niño que exhibe síntomas de piromanía puede mejorar con el tiempo antes de volver a iniciar un fuego intencionado.

La provocación de incendios en adolescentes a menudo se asocia con un trastorno de la conducta, TDAH o un trastorno de adaptación.

Tratamiento de la piromania

La detección precoz de la sospecha de piromanía es clave para evitar el riesgo de lesiones, daños a la propiedad, entrada en la cárcel o incluso la muerte. El método más utilizado para el tratamiento para la piromanía es la terapia cognitivo-conductual, pues enseña a la persona a reconocer los sentimientos de tensión que pueden desembocar en la provocación de incendios y encontrar una forma más segura de liberar dicha ansiedad.

Los familiares que están preocupados por alguien que parece obsesionado con el fuego podrían beneficiarse de la orientación familiar. La terapia familiar puede ayudar a los componentes a entender el desorden y al mismo tiempo enseñarles cómo mantener a la familia segura.

Referencias

Grant JE, Won KS. Características clínicas y comorbilidad psiquiátrica de piromanía. Revista de Psiquiatría Clínica. 2007; 68 (11): 1717-1722.

Bevilacqua L, Goldman D. Genética del comportamiento impulsivo. Transacciones filosóficas de la Royal Society B: Ciencias Biológicas. 5 de abril de 2013 (publicado en línea el 25 de febrero de 2013); 368 (1615).

Qué es la piromanía, causas y tratamiento
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