Trastorno Aversión al Sexo

La pérdida normal del deseo

Para entender la aversión sexual, debemos tener en cuenta que hay circunstancias en las que es normal que las personas pierdan el interés por la actividad sexual.

Existen toda una una serie de razones por las que una persona puede perder el interés en las relaciones sexuales. Es normal experimentar una pérdida de deseo por ejemplo, durante la menopausia, después del nacimiento de un niño, antes o durante la menstruación, durante la recuperación de una enfermedad o cirugía, y durante cambios importantes de la vida o estresantes como la muerte de un ser querido, la pérdida del empleo, jubilación o divorcio. Todas estas se consideran causas normales en las fluctuaciones en el deseo sexual y generalmente son temporales. No tener suficiente tiempo para uno mismo o para estar a solas con la pareja también puede contribuir a la pérdida normal y naturalmente reversible del deseo. La pérdida de privacidad por el traslado al hogar de un padre anciano dependiente, es también una causa común de pérdida de deseo en parejas de mediana edad. La depresión, la fatiga o el estrés también contribuyen a la disminución del interés sexual.

Diferencia entre pérdida normal de deseo y aversión al sexo

Pero todas estas situaciones externas y temporales no representan un verdadero Trastorno de Aversión al Sexo, una aversión es algo mucho más fuerte, que se presenta como una evitación activa de la actividad sexual, independientemente de los altibajos normales en el deseo descritos anteriormente.

El Trastorno de Aversión al Sexo se caracteriza no sólo por la falta de deseo, sino también por el miedo, la repulsión, el asco y emociones similares cuando la persona entra en contacto los genitales de una pareja. La aversión puede presentarse de diferentes formas, puede estar relacionada con aspectos específicos de las relaciones sexuales, como ver los genitales de la pareja o el olor de sus secreciones corporales, pero puede no incluir besos, abrazos y caricias, así como las relaciones mismas. En algunos casos, la persona con trastorno de aversión sexual evita cualquier tipo de contacto sexual; otros, sin embargo, no están molestos por los besos y caricias, y son capaces de llegar con normalidad hasta que se produzca el contacto genital.

La  Aversión al Sexo puede ser causada por factores psicológicos o por una combinación de factores físicos y psicológicos.

Causas del Trastorno de Aversión al Sexo

Hay una serie de causas descritas para el Trastorno de Aversión Sexual. Las más comunes son los problemas interpersonales y experiencias traumáticas.

Los problemas interpersonales generalmente causan un tipo de trastorno de aversión específico de una situación, en la que los síntomas se producen sólo con una pareja en concreto o bajo ciertas circunstancias. En tales casos, el desencadenante subyacente es la tensión o el descontento con la relación. Las razones de la infelicidad con la relación puede ser debida al descubrimiento de la infidelidad conyugal, desacuerdos sobre la educación de los niños, el dinero y los roles familiares, la violencia doméstica, etc. Los problemas interpersonales son a menudo la causa de que la relación sexual con la que anteriormente se disfrutaba, ya no se desee.

También se ha constatado que las experiencias traumáticas son a menudo la causa del Trastorno de Aversión al Sexo, en este caso de la variedad generalizada. Algunos de los posibles traumas incluyen la violación, el incesto, el abuso sexual u otras formas de violencia sexual. Con posterioridad a la experiencia traumática, el paciente asocia el coito con el recuerdo doloroso, algo que en realidad está tratando de olvidar.

Finalmente, el Trastorno de Aversión al Sexo también puede ser causado por estrictas enseñanzas religiosas o culturales, en las que se asocia la actividad sexual con sentimientos excesivos de culpa.

Síntomas principales

Los síntomas del Trastorno de Aversión al Sexo pueden variar de leves a severos.

Los síntomas leves incluyen la falta de interés y disgusto leve.

Los síntomas graves pueden incluir ataques de pánico, con todos los síntomas que conlleva un ataque de ese tipo, incluyendo mareos, dificultad para respirar, miedo intenso y taquicardia. Las personas que sufren este trastorno a menudo evitan situaciones que podrían terminar en contacto sexual a través de cualquier medio que se les ocurra, incluyendo ir a la cama en diferentes momentos con el cónyuge, pasar más tiempo en el trabajo, o tratando de mostrarse poco atractivos sexualmente.

Prevalencia del Trastorno de Aversión al Sexo

Tanto los hombres como las mujeres pueden experimentar trastorno de aversión sexual. Se cree que es más común en las mujeres que en los hombres, posiblemente porque las mujeres son más propensas que los hombres a ser víctimas de violación y otras formas de asalto sexual. Hay relativamente pocas estadísticas sobre el número de personas con Trastorno de Aversión al Sexo, ya que a menudo se confunde con otros trastornos, o con las fluctuaciones normales en el deseo asociados con el estrés. Además, muchas personas encuentran el sexo un tema difícil de discutir incluso con un médico, por lo que el número de personas que buscan ayuda son probablemente menos que el número de personas que padecen este trastorno.

Diagnóstico

Para cumplir con los criterios para un diagnóstico de Trastorno de Aversión al Sexo, el paciente no sólo debe evitar casi todo contacto genital con su pareja, sino que debe presentar fuertes sentimientos negativos acerca de tales contactos o su posibilidad. Además, el problema debe ser la causa de serias dificultades conyugales e infelicidad, ya sea para el paciente o para su pareja. Además, no debe haber ninguna causa física subyacente, como ciertos trastornos del sistema circulatorio, enfermedades de la piel, efectos secundarios de la medicación, o problemas similares que podrían causar una pérdida de deseo. Para ser diagnosticado con el trastorno de aversión sexual, la persona afectada no tiene por qué evitar todo contacto sexual, pero debe indicar que él o ella es evita activamente el contacto genital.

Muchos otros trastornos sexuales tienen signos y síntomas similares a los del Trastorno de Aversión al Sexo, lo que complica el diagnóstico. Este trastorno por ejemplo, es muy similar en muchos aspectos al Trastorno del Deseo Hipoactivo. Muchos de los signos, tales como evitar el contacto sexual en una variedad de formas, son parecidos. La principal diferencia entre los dos trastornos es que un trastorno del deseo hipoactivo no se está interesado en el sexo en absoluto y no tiene fantasías sexuales de ninguna clase. En cambio un paciente con trastorno de aversión sexual, puede tener fantasías sexuales normales, e incluso funcionar normalmente con algunas personas, aunque no con una pareja específica. Además, un paciente con un trastorno de deseo hipoactivo no disfrutará de ningún tipo de actividad sexual, incluyendo los besos y las caricias. Algunos, aunque no todos, los que padecen trastorno de aversión al sexo pueden disfrutar de los juegos previos, pero no del contacto genital.

Tratamiento

El tratamiento habitual es la terapia psicosexual, donde el psicológico buscará lo que está causando el problema. La terapia de pareja a menudo es apropiada si el trastorno se refiere a un cónyuge. Se pueden usar medicamentos para tratar algunos síntomas que pueden estar asociados con el trastorno de aversión sexual, tales como ataques de pánico, si son lo suficientemente graves como para causar angustia adicional.

Pronóstico

Cuando el trastorno de aversión sexual se aborda como un trastorno psicológico, el tratamiento puede ser muy exitoso. La psicoterapia para el tratamiento de los problemas psicológicos subyacentes pueden tener éxito siempre y cuando el paciente esté dispuesto a asistir a las sesiones de asesoramiento con regularidad. Para el trastorno de aversión sexual situacional o adquirida, es importante que acudan a terapia tanto el paciente como su pareja, para poder ayudar a resolver los conflictos interpersonales que puedan estar contribuyendo a la enfermedad.

Si el Trastorno de Aversión al Sexo no se diagnostica y es tratada, el resultado puede ser la infidelidad, el divorcio o la infelicidad crónica en la relación o matrimonio.

La aversión al sexo: en qué consiste
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  • siempre he sentido y he visto el sexo como algo repugnante, la verdad es que me genera asco, hoy en día los hombres tienen el sexo como prioridad y muchos no valoran a sus mujeres de ninguna manera, no entiendo las mujeres cómo no nos hacemos respetar, es triste :c