¿En qué consiste la introyección?

Verificado Redactado por Isbelia Farias. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 1 febrero 2022.

La introyección es un proceso en el que una persona se apropia de conductas, rasgos o ideas que pertenecen a otros.

Otros términos que se relación con el de introyección son el de identificación e internalización.

La introyección, origen del término y definición

La introyección es un concepto que ha sido utilizado en varios campos, tales como la psicología y la filosofía, sin embargo, es originario del psicoanálisis. Siguiendo las ideas de Sigmund Freud, por medio de la introyección es que se construye el ego y el superego.

En este orden de ideas, la introyección también es considerada como un mecanismo de defensa al que recurre el sujeto para internalizar las amenazas externas, aliviarlas o neutralizarlas. De modo que, la introyección alude a un proceso inconsciente en el que una persona incorpora ideas, actitudes o creencias de otro sujeto o grupo de individuos, una vez que se ha identificado con ello.

Para el autor Ferrater Mora, en su Diccionario de Filosofía, la introyección consiste en la apropiación por un sujeto de características que pertenecen a otro sujeto, e incluso a la apropiación de características de un objeto cuando este ha sido representado por el sujeto apropiante como animado o vivificado. Ferrater Mora también destaca que el término de introyección fue utilizado por el filósofo germano-suizo Avenarius, quien consideró que el «concepto natural del mundo» ha sido deformado y falsificado con frecuencia, debido a la reducción de la imagen del mundo a una representación interna. Así, según Avenarius, el mundo se ha escindido en dos tipos de realidad o de experiencia: la externa y la interna. No obstante, esta escisión es una ilusión fomentada por la tendencia que tienen los hombres a engañarse a sí mismos, lo cual les impide describir lo real sin prejuicios. Por ello, Avenarius recomienda suspender la introyección para descubrir que lo que se llama «yo» y lo que se llama «objeto» no existen independientemente del otro, puesto que lo único que hay es la «trama de la experiencia».

Laplanche y Pontialis por su parte, en su Diccionario de Psicoanálisis, señalan que el término de introyección fue introducido por Sandor Ferenczi en su texto Introyección y transferencia, publicado en 1909, en el cual se precisa que: “Así como el paranoico expulsa de su yo las tendencias que se han vuelto displacenteras, el neurótico busca la solución haciendo entrar en su yo la mayor parte posible del mundo exterior y convirtiéndola en objeto de fantasías inconscientes”.

En el caso de Freud, él adopta el término de introyección y lo opone de forma clara al de proyección. El texto más explícito a este respecto es el de Las pulsiones y sus destinos, de 1915, en el que considera que el origen de la oposición sujeto (yo) –objeto (mundo exterior) es correlativa a la oposición placer-displacer.

¿Cómo funciona la introyección?

En el proceso de la introyección, es posible que algunos valores, ideas o creencias que se tomen como parte de la identidad y propias, en realidad no sean producto de una elaboración personal. Ello se debe a que desde la edad temprana la personalidad se va conformando mediante tres mecanismos: el de imitación, identificación e introyección.

En el caso de la introyección, se pudiesen adoptar las ideas de alguien a quien se admire, se quiera o a quien incluso se le tema o se odie. Así, se incorporan patrones de pensamiento y comportamiento que no son propios.

Por el contrario, la proyección consiste en poner fuera los atributos internos, sentimientos, deseos o aspectos que una persona no es capaz de aceptar, por lo que, los distancia, es decir, los coloca fuera de sí mismo para soportar mejor la angustia que genera. La proyección se puede hacer no solo al relacionarse con otras personas, sino también se proyectan aspectos propios cuando se escribe o se pinta, por ejemplo.

Ahora bien, con la introyección ocurre lo contrario, pues, lo ajeno cobra mayor relevancia que lo propio. Una persona que introyecta, no es capaz de analizar o diferenciar cuál es el verdadero origen de sus creencias o ideas, es decir, que no es capaz de actuar cubriendo sus verdaderas necesidades, sino que sigue las consignas de otras personas.

Lo que se busca con la introyección, como mecanismo de defensa, es obtener protección contra la ansiedad, sobre todo si se trata de un hecho amenazante o doloroso.

Un ejemplo de introyección podría ser el de una mujer que ha pasado de los treinta años, observa que casi todas sus amigas tienen hijos o esposos y ella no, por lo que, aunque ella no sabe si realmente quiere tener hijos o una pareja, sí interioriza las ideas de esas personas que le rodean y toma ese deseo como verdadero. Con ello protege a su mente de la ansiedad que le provoca la situación.

Cuando la persona que introyecta dice “yo pienso”, lo que varadamente expresa es “los demás piensan”.

Las personas que introyectan también asumen mandatos familiares como propios. Otro ejemplo de ello sería el de un sujeto para cuya familia el trabajo siempre fue lo más importante. Así, la persona puede decidir no tomar estudios, para centrarse en el trabajo, pudiendo dejar de lado incluso momentos de esparcimiento para trabajar. Aunque pase mucho tiempo y este sujeto tenga pareja e hijos, puede llegar a descuidarlos porque sigue considerando el área laboral como lo más importante.

Es debido a esto la introyección puede llegar a ser considerada como negativa, ya que limita, pues siguiendo la idea de que “los hombres no pueden llorar”, ellos pudiesen sentir incapacidad para mostrar sus sentimientos.

La introyección, igualmente, puede impedir que se establezcan relaciones sociales saludables, como en el caso de aquellas personas que desde pequeñas han escuchado de parte de los adultos de su entorno que “nunca se puede confiar en los demás”.

Estos son algunos ejemplos de introyección, por lo que, ante una idea o creencia es válido intentar descubrir cuál es su verdadera procedencia u origen, es decir, si es propia o si se ha apropiado.

Creencias limitantes

Bibliografía

  • Etxabe, A. M. (2016). Los hilos silentes: trabajando con la introyección. Revista de Psicoterapia27(105), 59-74.
  • Ferenczi, S. (1949). Introyección y transferencia. Revista de psicoanálisis6(3-4), 701-742.
  • Ferrater Mora, J. (1999). Diccionario de filosofía, ed. Ariel, Barcelona.
  • Laplanche, J., Pontalis, J. B., Lagache, D., Gimeno, F. C., & García, F. A. (1971). Diccionario de psicoanálisis (Vol. 38). Madrid: Labor.

 

Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia), maestrante en Orientación en Sexología (CIPPSV) su área está enfocada hacia el bienestar y la sexualidad en la pareja. Posee certificación en coaching (Universidad Autónoma de Barcelona), Fundamentos de la escritura (Tecnológico de Monterrey), Sexualidad, mucho más que sexo (Universidad de los Andes), Psicología Positiva (Universidad Metropolitana de Caracas), diplomada en Logoterapia y Análisis Existencial, Orientación de la Conducta y Psicología Forense.

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