Al finalizar la jornada de trabajo la mayoría nos preguntamos cómo detener el desgaste de energía mental, porque sabemos lo exhaustos que nos podemos llegar a sentir.

Cuando sufrimos por desgaste de energía mental percibimos que no tenemos claridad para pensar de la mejor manera, que nos equivocamos en algunas decisiones o que olvidamos fácilmente las cosas.

Lo peor de experimentar este estado es que también llega acompañado de irritabilidad, estrés, tristeza, ansiedad o excesiva preocupación porque sentimos que no estamos dando lo mejor de nosotros.

¿En qué consiste el desgaste de energía mental?

Las investigaciones que han abordado este tema han señalado que quienes padecen desgaste de energía mental suelen tener un rendimiento bajo.

Ahora, este tema es relevante para muchos, no solo por los costos que acarrea al sistema de salud, sino también por la baja productividad laboral que se desencadena.

Este desgaste también puede ir seguido de síntomas como torpeza en los movimientos o dolores de cabeza. Por supuesto, cada quien lo experimenta de una manera, dependiendo de su organismo y sus circunstancias.

Sentir desgaste emocional, mental o físico, es común hoy día, puesto que estamos sometidos a múltiples estímulos en la cotidianidad, así como también se nos exige responder a diferentes tareas.

Estos hechos solo han logrado que no disfrutemos del aquí y el ahora y que, en lugar de vivir el presente, nuestros pensamientos se escabullan calculando lo próximo que debe resolver.

El interminable círculo de dar solución a mil tareas solo nos lleva a someternos a una tensión que no solo es innecesaria, sino dañina para nuestra salud. Al final, nunca estamos inmersos en lo que está ocurriendo en el instante.

Síntomas del desgaste de energía mental

Estudios sobre el tema han indicado que, algunos de los síntomas más comunes de este tipo de desgaste son los siguientes:

  • Músculos tensos.
  • Dificultad para respirar.
  • Tirantez de la nuca.
  • Pesadez (bostezos continúos).
  • Sudoración.
  • Articulaciones rígidas.
  • Extenuación.
  • Frustración.
  • Falta de interés.
  • Baja autoestima.
  • Estrés.
  • Dificultad para la concentración, entre otros.

Estos síntomas pueden afectar, de forma notable, la calidad de vida de quien los padece, pudiendo inclusive desencadenar en episodios de depresión mayor.

Con el fin de evitar este tipo de situación, lo más conveniente es tomar consciencia sobre ello, dejar de sobre-exigirnos y comenzar a trabajar a favor de nuestro bienestar.

Cómo detener el desgaste de energía mental

Cada uno de nosotros debe desarrollar la capacidad de fortalecer nuestra resistencia, haciendo énfasis en nuestros hábitos y procurando al máximo que estos sean saludables.

Algunos buenos hábitos que podemos desarrollar para evitar este tipo de fatiga, son los siguientes:

  1. Alimentarnos bien: nos ayudará a prevenir este desgaste. Pues, cuando la dieta carece de los nutrientes necesarios es más fácil sentir fatiga, bien sea física o mental.
  2. Un buen patrón de descanso: con el fin de reponer nuestra energía y permitir que nuestro organismo se recupere del ajetreo del día. Debemos procurar dormir, por lo menos, ocho horas seguidas para tener más lucidez durante el día.
  3. Caminar un poco: y de manera frecuente, sobre todo para quienes desarrollan actividades que les obligan a mantener un estilo de vida sedentario. Un poco de ejercicio moderado nos ayuda a liberar tensiones.
  4. Aplicar técnicas de relajación: pues, los hallazgos demuestran que estas son efectivas para sentir mejoría de forma eficaz.
  5. Tomar vitaminas: recomendadas por los especialistas, o suplementos naturales, tales como ginkgo biloba.
  6. Sustituir el café: por té verde, por ejemplo.
  7. Tomar una breve siesta: cuando necesitemos reponer un poco de energía para dar continuidad a una tarea que aún no terminamos.
  8. Meditar: esta ancestral práctica nos permite afrontar el día a día con menos tensiones y más calma.
  9. Hidratarnos: también es necesario para que nuestra concentración sea buena.
  10. Alejarnos de las pantallas: un par de minutos durante el día, y si vamos a dormir entonces es recomendable apagar los dispositivos a nuestro alrededor y evitar distraernos con ellos, o que estos interrumpan nuestro sueño con las notificaciones.

Siguiendo estas recomendaciones podremos experimentar que nuestro nivel de atención y lucidez es mayor.

Sin embargo, en algunos casos, pudiese ser necesario tomar un par de días para vacaciones y desconectar nuestra mente de todo el estrés posible.

Asimismo, es recomendable mantener una actitud optimista y no enfocar nuestros pensamientos hacia lo negativo -sobre todo cuando no resistimos la tentación de mirar hacia el futuro-, ya que esto consume mucha energía.

Si con estas sugerencias no es suficiente para lograr reponerse, entonces es recomendable acudir a un especialista en búsqueda de apoyo.

Bibliografía

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Moreno-Jiménez, B., Garrosa, E., Corso, S., Boada, M., & Rodríguez-Carvajal, R. (2012). Personalidad resistente y capital psicológico: Las variables personales positivas y los procesos de agotamiento y vigor. Psicothema.
Productividad, trabajo y salud la perspectiva psicosocial. (2007). Revista Colombiana de Psicología.
Isbelia Farias
Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia), maestrante en Orientación en Sexología (CIPPSV) su área está enfocada hacia el bienestar y la sexualidad en la pareja. Posee certificación en coaching (Universidad Autónoma de Barcelona), Fundamentos de la escritura (Tecnológico de Monterrey), Sexualidad, mucho más que sexo (Universidad de los Andes), Psicología Positiva (Universidad Metropolitana de Caracas), entre otros.

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