Cómo controlar la impulsividad

Verificado Redactado por Isbelia Farias. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 21 enero 2021.

Muchas personas desearían aprender a controlar la impulsividad para no tener que lidiar con las terribles consecuencias de sus actos irracionales. Por suerte, hay algunas técnicas que se pueden aplicar.

La palabra impulsividad provine del latín impulsus, cuyo significado es “golpear” o “empujar”. Los mecanicistas franceses utilizaron este término para hacer referencia a los comportamientos de tipo primitivo que escapaban del control voluntario, tal como indican los estudios.

Así, el término refiere a la predisposición que tienen algunas personas para actuar de manera rápida, impulsiva –como su nombre indica-, sin ninguna planificación.

Estos comportamientos, generalmente, traen consigo resultados negativos y suelen afectar el entorno de la persona que padece.

¿Qué es la impulsividad?

La impulsividad ha sido definida por muchos autores, pero uno que ha tenido relevancia ha sido el psicólogo de origen alemán Hans Eysenck.

Para Eysenck la impulsividad es un concepto que es complejo y en el que se encuentran presentes varios factores, los cuales son:

  1. Impulsividad en sentido estricto: o actuar de forma rápida e irreflexiva, sin considerar las consecuencias a mediano o a largo plazo. Esta característica la asoció al neuroticismo y psicotismo.
  2. Toma de riesgos: o búsqueda de actividades que puedan generar recompensas o castigos.
  3. Capacidad de improvisación sin planificar: porque el sujeto hace uso solo de las estrategias que vienen a su mente en ese momento.
  4. Vitalidad: como energía o capacidad de actividad.

Otros autores, como Whiteside y Lynam, han propuesto otro modelo, pero siguiendo también cuatro componentes:

  1. Urgencia negativa: o tendencia a actuar impulsivamente cuando se experimenta una situación negativa.
  2. Falta de perseverancia: o tendencia a rendirse cuando se enfrenta el aburrimiento.
  3. Falta de premeditación: o la tendencia de actuar sin tener en cuenta las consecuencias.
  4. La búsqueda de sensaciones: o tendencia a buscar actividades que sean excitantes.

Además de ello, los autores mencionados también han identificado tres rasgos de la impulsividad:

  1. Un componente motor: o la tendencia de actuar sin pensar.
  2. Un componente atencional: caracterizado por la inestabilidad cognitiva y atencional, y
  3. Un componente de no planificación: que alude a la falta de planificación.

El análisis de estos puntos permite afirmar que las personas que actúan bajo impulsividad ejecutan sus acciones desde su emocionalidad y no desde su plano racional.

De modo que, la persona impulsiva va actuando de acuerdo a lo siente en un determinado momento y contexto.

La impulsividad

Quienes actúan bajo la impulsividad suelen dejarse guiar por sus instintos, en lugar de dar prioridad a la racionalidad.

Sin embargo, es necesario acotar que no todos los impulsos son negativos, ya que algunos pueden ser ventajosos para la supervivencia.

El problema surge cuando la persona no sabe discriminar sus impulsos negativos de los positivos y actúa en todo momento sin considerar las consecuencias de sus acciones.

Como es un rasgo de personalidad, la impulsividad no es algo que pueda desaparecer de un día para otro. No obstante, existen ciertas técnicas que se pueden aplicar para aprender a reaccionar de un modo diferente al acostumbrado.

Aprender a actuar con autodominio y controlar la impulsividad resulta beneficioso porque ahorra muchos problemas e inconvenientes con otras personas, bien sea en la esfera familiar o laboral.

Cómo controlar la impulsividad: algunas técnicas

Para controlar la impulsividad es necesario hacer uso de las siguientes acciones:

  • Tomar conciencia: de que cada acto va a generar un resultado y si no se controlan las conductas impulsivas los daños pueden ser peores con el transcurrir del tiempo.
  • Identificar qué desencadena la impulsividad: puede ser una situación, o algún hecho en específico que haga que la persona actúe de forma impulsiva.
  • Auto-examinarse: para percatarse cómo son las acciones cuando se actúa de forma impulsiva: ¿grita?, ¿eleva el tono de voz?, ¿profiere insultos?, u otras.
  • Prevenir: cuando la persona ha identificado qué situaciones dan lugar a sus conductas impulsivas, es mucho más factible poder controlar su modo de actuar y pensar de qué manera puede actuar para hacerlo diferente. Es decir, pensar una respuesta diferente para esos estímulos.
  • Practicar ejercicios de relajación: para controlar los impulsos y tener mayor dominio sobre sí. Estas técnicas de relajación están enfocadas en el bienestar.
  • Aceptación: de aquello que se ha hecho y ha causado daños. Reconocer puntos por mejorar ayuda a contener la irritabilidad y la rabia en futuras ocasiones.
  • Pensar: antes de actuar. Evaluar, de forma objetiva y fría, qué es lo que molesta de una situación y qué tipo de respuesta se puede dar para reemplazar aquella que condujo en ocasiones pasadas a situaciones conflictivas.
  • Contar: esta técnica es de aplicación urgente. Si la persona siente que la impulsividad gana terreno se puede comenzar a contar hasta diez. Luego, con calma, pensar cómo responder mejor.
  • Pensar en las respuestas previamente: no es necesario estar en medio de la situación para comenzar a pensar en las respuestas a emitir. Se puede armar un repertorio de posibles formas de responder que sean asertivas y aplicarlas si llega el momento.

Además de estas recomendaciones que son útiles para controlar la impulsividad, también es recomendable practicar alguna actividad física, aprender a manejar la frustración y comprender que no se siempre se puede obtener en la vida todo lo que se desea. En este caso, solo cabe la aceptación y la mirada optimista al futuro.

La frustración ¿qué es y cómo nos afecta?

Bibliografía

  • Gutiérrez, J. D. S., Rubio, G., & Rodríguez, F. (2013). La Impulsividad : ¿Antesala De Las Adicciones Comportamentales? Impulsivity : the Prelude To Behavioral Addictions? Health and Addictions.
  • Pedro José Horcajo Gil. (2014). Impulsividad, Inteligencia y Psicopatía. Reduca (Serie Congresos Alumnos. Premio a La Mejor Comunicación VIII Jornadas Complutenses).
  • Riaño-Hernández, D., Riquelme, A. G., & Buela-Casal, G. (2015). Conceptualization and assessment of impulsivity in adolescents: A systematic review. Universitas Psychologica.
  • Sánchez-Sarmiento, P., Giraldo-Huertas, J. J., & Quiroz-Padilla, M. F. (2013). Impulsividad: Una visión desde la neurociencia del comportamiento y la psicología del desarrollo. Avances En Psicologia Latinoamericana.
  • Squillace, M. (2011). El concepto de impulsividad y su ubicación en las teorías psicobiológicas de la personalidad. Revista Neuropsicologia Latinoamericana.

Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia), maestrante en Orientación en Sexología (CIPPSV) su área está enfocada hacia el bienestar y la sexualidad en la pareja. Posee certificación en coaching (Universidad Autónoma de Barcelona), Fundamentos de la escritura (Tecnológico de Monterrey), Sexualidad, mucho más que sexo (Universidad de los Andes), Psicología Positiva (Universidad Metropolitana de Caracas), diplomada en Logoterapia y Análisis Existencial, Orientación de la Conducta y Psicología Forense.

Deja un comentario