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La importancia de las habilidades sociales

Las habilidades sociales se refieren a la forma en que nos comportamos y lo que decimos cuando estamos con los demás. Todos sabemos que hay “buenas maneras” y “malas maneras” de hablar a la gente. Al aprender habilidades sociales aprendemos buenas o apropiadas maneras de hacerlo. Si tenemos unas buenas habilidades sociales probablemente nos llevaremos mejor con las otras personas, como compañeros de trabajo, de clase y miembros de la familia. Es importante conocer y llevar a la práctica estas habilidades porque nos hacen ser más felices y dan como resultado menos problemas con los demás.

Existen muchos tipos diferentes de habilidades sociales, porque hay muchas y distintas situaciones en las que es importante comportarse y hablar de manera apropiada. Por ejemplo, la forma en que hablamos a un amigo en una fiesta es diferente de la forma en que hablaríamos a nuestros padres.

La forma en que hablamos a alguien que está triste es diferente de la forma en que lo hacemos con alguien que está alegre. Incluso, cuando estamos enfadados, tenemos que prestar atención a lo que decimos, teniendo muy en cuenta quien es nuestro interlocutor. Por lo tanto, es importante saber cómo hablar y comportarse en diferentes situaciones, con distintas personas.

Por qué el nombre de habilidades sociales

La palabra social significa como nos llevamos con los demás, incluidos los amigos, compañeros de trabajo, hermanos, padres o profesores. La palabra habilidades significa la capacidad o talento que hemos aprendido y desarrollado al practicar a hacer algo cada vez mejor.

Así pues, las habilidades sociales se refieren a nuestra habilidad para congeniar con los demás. Como hemos dicho, existen muchos y diferentes tipos de habilidades sociales. Por ejemplo, hay habilidades muy simples, como hacer un elogio a alguien cuando te gusta algo de esa persona; pero también hay habilidades más difíciles, como por ejemplo, tener que decir no a un amigo cuando nos pide un favor, de forma que no se  enfade. En ocasiones, queremos solucionar un problema con alguien, pero no sabemos que hacer; esto también es una habilidad social.

Ni ratones ni monstruos

Una de las ideas básicas de las habilidades sociales consiste en que con ellas podemos aprender a diferenciar entre el comportamiento social pasivo, agresivo y asertivo.

Cuando alguien actúa de forma pasiva no se expresa a sí mismo, deja que los demás le manden, le digan lo que tiene que hacer y, generalmente, no defiende sus propios derechos. Por regla general, sus necesidades, opiniones o sentimientos son ignorados, y puede que los otros niños se aprovechen de él.

En el otro extremo se encuentran las personas que son agresivas. Son mandones, intimidan a los demás, los critican y los humillan. Sólo se preocupan por conseguir lo que ellos desean y cuando ellos quieren. Rara vez se preocupan por los sentimientos de los demás y, con frecuencia se meten en líos o peleas. Tienden a aprovecharse injustamente de los demás y, generalmente, tienen muy pocos amigos de verdad.

Por lo tanto, queda claro que tanto el comportamiento social pasivo como el agresivo no son la mejor forma de relacionarse con los demás. Estos dos comportamientos conducen, bien a resultar herido (pasivo), bien a herir a los demás (agresivo). Seguro que todos conocemos a alguien que se comporta de un modo o del otro, y parece obvio afirmar que no se trata de gente feliz. Los agresivos tienen que ser demasiado duros, mientras que los pasivos se tienden que esconderse continuamente para evitar cualquier enfrentamiento.

Qué es la asertividad

La asertividad se refiere a comportarse tal y como uno es, ser asertivo significa dejar que los demás sepan lo que sentimos y pensamos de una forma que no les ofenda, pero que al mismo tiempo te permita expresarnos.

Podemos reconocer y respetar los sentimientos, opiniones y deseos de los demás, de forma que no permitamos se aprovechen de nosotros. También significa defender nuestros propios derechos e intentar siempre ser honrados, justos y sinceros. Ser asertivo no es sólo una cuestión de “buenas maneras”, es una forma de comportarse ante los demás de modo que les permite conocer nuestros sentimientos e ideas sin atropellar o ignorar las suyas. Lo ideal sería que todos nosotros actuásemos de forma asertiva, en lugar de actuar de manera pasiva o agresiva, ya que entonces pocas veces no pelearíamos, perderíamos amigos o sentiríamos temor a estar con alguien.

Cada vez que hablamos con otra persona o grupo de gente es importante recordar que lo que decimos y la forma en que lo hacemos puede influir en sus reacciones y en lo que pensarán de nosotros. Por ejemplo, si el perro de un amigo nuestro se hubiera escapado y estuviera triste, probablemente no sería una buena idea decir: “¡Vamos, anímate! ¡Era un perro sucio y feo! Te hizo un favor escapándose”. Lo más probable es que, después de decir esto, tengamos un amigo menos. De forma parecida, si un compañero ha ganado un premio en una competición deportiva o en un concurso literario, no deberíamos decir: “Tu no mereces ganar eso. Seguro que has hecho trampa o los otros serían muy malos”. Como podemos ver en los dos ejemplos, alguien ha dicho algo inapropiado. Saber reaccionar y decir las cosas apropiadas en estas situaciones es lo que se considera ser hábil socialmente.

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Ejemplos de los tres tipos de comportamiento

Veamos unos cuantos ejemplos de habilidades sociales buenas y no tan buenas.

Situación 1

Sospechas que un amigo ha cogido prestado uno de tus libros sin pedírtelo antes. Puedes decir:

Comunicación asertiva

TU: Perdona, Silvia, ¿Has cogido mi libro de matemáticas? No lo encuentro por ninguna parte.
AMIGA: ¡Oh, sí! Espero que no te moleste, lo necesitaba para hacer un problema.
TU: De acuerdo, está bien que lo cojas prestado, pero, por favor, pídemelo antes. Así no creeré que lo he perdido.
AMIGA: De acuerdo, es que tenía prisa.

Esta es una buena respuesta asertiva porque:

  1. evitas que tu amiga se enfade;
  2. probablemente, te devolverá el libro;
  3. esto evitará que vuelva a repetirse el mismo tipo de problema porque ahora tu amiga sabe que quieres que pida el libro antes de cogerlo.

Comunicación pasiva

TU: ¡Caramba! Me gustaría encontrar mi libro de matemáticas. Espero que nadie lo haya cogido.
AMIGO: ¡Oh! Lo he cogido yo. Pensé que no te molestaría.
TU: ¡Vaya! Pensaba que lo había perdido.
AMIGO: No te preocupes, lo tengo yo.

Esta es una respuesta pasiva y menos deseable porque:

  1. no has dicho lo que realmente querías decir;
  2. puede que, en el futuro, tu amigo se aproveche de ti otra vez porque no ha comprendido que este comportamiento te molesta;
  3. puede que no te devuelva el libro.

Comunicación agresiva

TU: ¡Muy bien! ¡Te he cazado robándome el libro de matemáticas!
AMIGO: ¿Lo dices en serio? Sólo lo he cogido prestado.
TU: Seguro que sí (sarcásticamente) ¡Gracias por pedírmelo!
AMIGO: ¡Toma! Quédate con tu viejo libro.

Esta respuesta es agresiva porque:

  1. no has dicho lo que realmente querías decir;
  2. puede que al final tu amigo esté enfadado contigo y que actúe de la misma manera;
  3. puedes perder un amigo porque le has atacado verbalmente y le has avergonzado.

Situación 2

Tus padres te piden que esta noche laves tú los platos.

Comunicación asertiva

TU: Yo lo he hecho las dos últimas noches. ¿Le toca a (hermano/hermana)?
PADRE: Creo que tienes razón. Pensaba que ella/él los había lavado ayer por la noche.
TU: No, lo hice yo. ¿Puedo salir ya?
PADRE: Muy bien. Vete.

Esta respuesta es convenientemente asertiva porque:

  1. has explicado tu situación sin discutir, gimotear o siendo pasivo;
  2. no has sido irrespetuoso.

Comunicación agresiva

TU: ¡No! ¡Yo no los voy a lavar! ¡Ya puedes buscarte a otro para que lo haga!
PADRE: ¡A mí no me hables así!
TU: ¡Ya está bien! ¡No es justo! Siempre me hacéis lavar los platos a mí.
PADRE: ¡Deja de exagerar y lávalos!

Esta es una respuesta agresiva porque:

  1. fracasas al expresar tus motivos para no lavar los platos.
  2. no dejas que tus padres tengan la oportunidad de explicar su punto de vista y eres irrespetuoso;
  3. la respuesta no es muy efectiva porque de todas formas, al final, tienes que lavar los platos.
En qué consisten las habilidades sociales y la asertividad
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