Lenguaje manos

Muchas veces nos hacemos la pregunta de qué hacer con las manos. Hoy hablaremos sobre las manos, su importancia y cómo debemos utilizarlas para obtener los mejores resultados de nuestra comunicación social.

Para qué nos sirven las manos en el lenguaje corporal

El oficio de las manos es trabajar a múltiples niveles, y además nos sirven también para defendernos o atacar. Pero en una sociedad moderna como la nuestra, la mayoría de ocasiones nos acompañan en nuestras conversaciones cotidianas. Cuando hablamos con alguien movemos las manos sin darnos cuenta. A veces, si no conocemos a la otra persona, nos cohibimos y escondemos las manos, o las mantenemos en los bolsillos.

Nuestras manos, aunque no tengan el protagonismo principal en nuestra comunicación, siempre están presentes. Nos acompañan en su papel de segundas, a la palabra en su vuelo y al rostro en su expresión luminosa. Ayudan a conocer de donde partió la palabra y forman un triángulo vivo con el rostro.

No tienen una posición estable de reposo. Cuando esperamos una orden las colocamos sobre la parte anterior de las caderas, lista para ocuparse en algo. Mientras hablamos pueden estar delante de nosotros, ante el público, abiertas sin rigidez, en escorzo que intenta mostrar las palmas, actitud parecida a las de las imágenes religiosas en sosegada oración.

No están quietas, aunque podrían estarlo en algunos momentos. Las palabras, el sentido de lo que decimos las mueve solas, sin que tengamos que intervenir.

Se producen movimientos verticales, horizontales, rara vez oblicuos, circulares hacia dentro y hacia fuera.

A veces actúan las dos de modo simétrico. A veces una retrocede para dejar a la otra toda la atención.

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Qué significan los gestos de las manos

Cruzar las manos por delante o por detrás

Cruzar las manos ante la región pélvica es postura inocente, timorata, que no debe prolongarse. Llevar la misma posición a la espalda y sujetar una mano con la otra mano por la espalda, es un intento de controlarse a uno mismo, por lo tanto expresa frustración o un intento de disimular el nerviosismo.

Las manos en los bolsillos

Las manos en los bolsillos denota pasotismo y falta de implicación en la conversación o situación, pero también nos hace pensar que el otro oculta algo más que las manos, que nadie sabe.

Mostrar los pulgares fuera de los bolsillos

Si dejamos el pulgar fuera del bolsillo, la actitud se vuelve clara: “todo está bajo control. No sé qué tendrá el dedo gordo, señor también de la victoria y de la condena”. En los hombres representa un intento de demostrar confianza y autoridad frente mujeres que les atraen, o agresividad en una situación conflictiva.

Ocultar sólo los pulgares dentro de los bolsillos

Es una postura que enmarca y destaca la zona genital, por lo tanto es una actitud sexualmente abierta que realizan los hombres para mostrar ausencia de miedo o interés sexual por una mujer.

Mostrar la palma abierta

Esta acción expresa sinceridad y honestidad, mientras que cerrar el puño muestra lo contrario.

Llevarse las manos a las caderas

Nos muestra una actitud sutilmente agresiva, ya que quiere aumentar la presencia física. Muchos hombres la usan tanto para establecer superioridad en su círculo social como para aparentar mayor masculinidad en presencia de mujeres que les atraen. Cuanto más se exponga el pecho mayor agresividad comunicará.

Puntas de los dedos unidas

Esta postura expresa confianza y seguridad, pero puede llegar a confundirse con arrogancia. Muy útil para detectar si los rivales tienen buenas manos al jugar al póquer.

Entrelazar los dedos de ambas manos

Este gesto transmite una actitud reprimida, ansiosa o negativa. Si tu interlocutor adopta esta postura, rómpela dándole algo para que tenga que sujetarlo.

Enfatizar algo con la mano

Cuando alguien ofrece dos puntos de vista con las manos, normalmente el que más le gusta lo refuerza con la mano dominante y la palma hacia arriba.

Mostrar la palma de la mano

Es como decir que cuento la verdad, que no oculto nada. La palma, blanca también en el hombre negro, tiene algo de entraña. La culpa y la inocencia están en las palmas de las manos. La sobriedad del varón teme caer en el amaneramiento si muestra mucho las palmas. Sea discreto pero no hosco ni reservado. La credibilidad está en sus manos, tarjeta blanca de bienvenida y amistad.

El Triángulo de la Expresión y su significado

Las manos amplían las posibilidades de la expresión del rostro humano. Ya que en todo momento, las manos con el rostro forman un triángulo cambiante, como un calidoscopio permanente que retiene y atrae la atención del interlocutor.

A veces se acercan al rostro y el gesto se hace evidente, duro, casi irresistible. Por ello no conviene abusar.

En la cabeza reside la capacidad del pensamiento. Y en el rostro, los sentidos. Señalarlos resulta inequívoco. El trabajo de la cabeza se apunta en las sienes y en la frente, allá donde los ojos miran hacia dentro.

Apoyar la cabeza sobre las manos

Las manos prestan apoyo y descanso al pensar. Si acercamos el puño, el trabajo es duro. Si extiende unos dedos el apoyo se hace sutil: no pesan tanto las ideas. Si se ofrece la palma entera demuestro la pesadez del aburrimiento.

Frotar con la mano alguna parte de la cara

Si nos frotamos suavemente con un dedo la nariz, la mejilla o nos pellizcamos distraídamente el lóbulo de la oreja, significa que buscamos una relación que se nos escapa, es como despejar el leve picor de una última duda.

Apretar el mentón contra la mano

Si apretamos fuertemente el mentón con la mano en tenaza, significa que una gran decisión está a punto de ser tomada.

Poner la mano en la nuca

Llevar la mano a la nuca demuestra una situación abatida de fracaso e indecisión, algo que en público no solemos permitirnos.

La mano tocando la parte inferior de la cara

El dedo índice sobre un diente delantero inferior, la boca ligeramente abierta, o un dedo bajo el mentón, son signos que suelen significar perplejidad.

El índice levantado

El índice levantado delante del rostro o cerca de la oreja pide atención, silencio, precisión. Si se dirige al interlocutor, le amenaza o riñe.

Las gafas y las manos

Las gafas son un instrumento para ver mejor, que se convierten en un símbolo de la inspección, del juicio ponderado, del análisis intelectual. Lo mismo da ponerlas que quitarlas, mirar a su través o por encima de ellas, utilizarlas, ya en la mano, como índice o como apoyo: a su alrededor se combinan la atención y la crítica del mundo circundante y del problema estudiado.

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Pero las manos, insistimos, rara vez tocan el rostro del que habla. Se mueven a cierta distancia, subrayando la expresión facial. La mirada tampoco atiende a sus manos, normalmente. Cuando lo hace el gesto cobra un exagerado relieve.

Porque las manos y el rostro están volcados hacia el oyente, con la espontaneidad de su lenguaje, reflejo condicionado no aprendido. Mirarlos conscientemente supone una nueva carga de comunicación, inhabitual, que rompe el equilibrio natural entre la palabra y el gesto expresivo.

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La importancia de las manos en la comunicación no verbal
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1 Comentario

  1. Es interesante el artículo.
    Pero debía al final decir cómo poner las manos, porque parece que todas las formas no son adecuadas, de manera que te dejan sin sabe como hacerlo.
    Hubiera deseado un ejemplo final de COMO SI HACERLO.

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