Trabajar desde casa y no morir en el intento



Trabajar desde casa puede parecer una tarea fácil, sin embargo, en ocasiones supone todo un desafío. Las ventajas de trabajar desde casa son obvias, tenemos nuestro propio cuarto de baño, podemos levantarnos a beber cuando queramos, a comer y a desconectar de la tarea. También podemos ponernos nuestros propios horarios. Por otro lado, tenemos nuestro material y podemos adecuarlo todo a nuestra comodidad. Entonces, ¿dónde radican los problemas? Un poco en uno mismo y un poco en los demás.

Cuando trabajamos desde casa, aquellos que nos rodean, por alguna razón, tienen la sensación de que el trabajo es “menos importante”. Por ejemplo, al estar en la habitación de al lado delante de un ordenador escribiendo artículos, es visto por los demás solo como alguien que está delante del ordenador. Si habéis trabajado o trabajáis desde casa, las situaciones que vamos a describir os sonarán. También se ofrecerán consejos para comunicar a los demás de forma asertiva que trabajar desde casa es tan importante como estar en una oficina. ¡Comencemos!



¿Qué problemas puede conllevar trabajar desde casa?

Uno de los principales problemas es la falta de comprensión de nuestro entorno hacia nuestro trabajo. Cuando trabajamos desde casa, la sensación es que estamos simplemente en “la habitación”. ¿Esto qué significa? Que si vivimos acompañados, por nuestros padres o por nuestra pareja, pueden estar interrumpiéndonos con bastante asiduidad. Con la excusa de que estamos en casa, en muchas ocasiones, nos piden que les hagamos favores. “Oye, ya que estás aquí, ayúdame a una cosa”, “escucha, ¿puedes venir conmigo a comprar una cosa”, “mira, no te quiero molestar, pero a ver si puedes echarme una mano”

La cuestión principal es saber trasladar a los demás que el trabajo desde casa es igual de importante que cualquier otro, es decir, requiere tiempo y dedicación. Por el hecho de trabajar sentados en el escritorio de casa, no significa que el que lo hace no necesite concentrarse. De hecho, es bastante fácil perder el hilo de lo que estamos haciendo si nos interrumpen a cada rato. Además, no solamente nos pueden pedir favores, sino que se acercan y hablan con nosotros de cualquier tema.

De esta forma, si nos interrumpen a cada rato, el trabajo desde casa puede alargarse más tiempo del necesario. Lo que en principio podría hacerse en unas cuantas horas diarias, al final nos ocupa casi la totalidad del día y los fines de semana. Así pues, no es difícil caer en una aparente adicción al trabajo. Se utiliza el concepto “aparente” porque desde fuera puede parecer una adicción, pero desde dentro se trata de recuperar el tiempo perdido.

Consejos para trabajar desde casa

En primer lugar, es importante practicar la asertividad. Saber comunicar a los demás aquello que queremos de forma adecuada será clave para tener éxito. En ocasiones, cuando intentamos defender nuestros intereses, podemos resultar excesivamente violentos por falta de asertividad. Por ejemplo, si nos piden muchos favores cuando estamos trabajando, podemos expresar que nuestro trabajo requiere concentración y dedicación de forma amable pero firme.

También podemos preguntar si lo que nos piden es urgente o puede esperar hasta que acabemos nuestro trabajo. Por otro lado, también podemos hacer uso de un ejemplo comparativo. Esto es, les podemos hacer ver que si estuviéramos en una oficina o en cualquier otro lugar fuera de casa, no irían a buscarnos para que les ayudásemos. Es cierto que prestar ayuda es un acto loable, pero si se trata de algo que no acudirían a nosotros si estuviéramos fuera de casa, ¿por qué sí lo hacen cuando estamos trabajando en casa?

Es importante marcarnos un horario de trabajo y comunicarlo a los demás. Si es necesario, será conveniente decir que imaginen que no estamos en casa, excepto para algo urgente o inmediato. Otra de las ventajas de trabajar desde casa es que estamos más accesibles, pero como se defiende en este artículo, con ciertos límites. Se trata de establecer unas horas de trabajo y que los demás sepan que durante ese periodo de tiempo es necesario dejarnos trabajar.

Saber organizarse

Como se ha mencionado un poco más arriba, saber organizarse es fundamental. Trabajar desde casa también requiere esfuerzo. En más de una ocasión, aquellos que trabajan en el hogar pueden tener la tentación de dormir un poco más o alargar el descanso más de lo necesario. Por ello, es clave organizar un buen horario de trabajo y respetarlo. Es preferible pasar las horas establecidas trabajando que alargar la tarea hasta altas horas de la noche.

Tampoco debemos olvidar la parte física. Normalmente, los trabajos en casa suelen ser sentados, como aquellos que son de oficina, por lo que realizar ejercicio físico varias veces por semana será importante para que no establecernos en una vida sedentaria. Ya que el trabajo se desarrolla en el mismo lugar en el que vivimos, será de gran utilizar técnicas como el mindfulness. De esta forma, podemos desconectar lo laboral de lo cotidiano y rebajar los niveles de estrés.

Por último, es recomendable – si la casa lo permite – destinar una habitación específica para trabajar. Cuando somos estudiantes, por lo general, solemos estudiar y dormir en la misma habitación. En principio no es del todo negativo, pero sí es cierto que en época de más estrés, estudiar y dormir en la misma habitación puede ser contraproducente. ¿Por qué? Porque estudiamos y dormimos en el mismo contexto, esto es, no desconectamos. Con el trabajo es lo mismo, si queremos desconectar, lo mejor será destinar una estancia solo al trabajo.

Trabajar desde casa y no morir en el intento
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