salud

Tal vez haya pocas cosas más controvertidas en psicología que definir la normalidad, no así la salud física y emocional. Tiempo atrás, existía una visión más psicopatológica de la disciplina. Sin embargo, hoy día, con el avance de la psicología positiva, se trata de ofrecer una visión desde la salud y no exclusivamente desde la la enfermedad.

Un nuevo concepto de salud

La Organización mundial de la salud (OMS), conceptualiza a la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social. No sentir malestar no es sinónimo de salud, es mucho más complejo que eso, ya que existe una etapa subclínica en las patologías en las que todavía no se manifiesta la enfermedad.


También existen patologías que no presentan manifestaciones clínicas hasta etapas más tardías, como en el cáncer. Dicho esto, y según Apreda (2010), la salud no sería la ausencia de enfermedad sino el equilibrio en el conjunto de factores: biológicos, económicos, sociales, políticos y ambientales que permiten el desarrollo personal.

La cara opuesta a la salud sería la enfermedad, una alteración física o psicológica de nuestro equilibrio interior, que puede presentar fenómenos morfológicos, bioquímicos y funcionales que entorpecen o incapacitan el desenvolvimiento habitual del individuo.

¿Qué se entiende por salud y por enfermedad en psicopatología?

La salud mental es la facultad para interactuar satisfactoriamente con el ambiente, lo que le permite al sujeto resolver cualquier adversidad que se presente en el día a día.

A pesar de la dificultad de la tarea, una persona mentalmente sana cuenta con las capacidades de afrontar los problemas satisfactoriamente.

Para que una persona sea considerada sana mentalmente debe cumplir con los siguientes requisitos

  1. Sensación subjetiva de bienestar biopsicosocial: Es importante que haya un balance positivo entre el yo interno y externo de la persona, ya que todo esto influye en su bienestar
  2. Percepción de la integridad física, emocional, social, etc.: visión que tiene la persona hacia sí mismo. Hay salud si no percibe que existen amenazas a su integridad
  3. Resistencia y buenos mecanismos de afrontamiento al estrés y tolerancia a la frustración
  4. Percepción coherente, positiva y realista de sí mismo, del mundo que le rodea y de los demás
  5. El sujeto se encuentra ajustado a su ambiente psicosocial y se percibe como autónomo y competente: Puede comunicarse y desenvolverse correctamente de acuerdo al ambiente en el que se encuentra.

“Desde el punto de vista social, una persona cuenta con salud mental si es capaz de desempeñar en la sociedad la función que le atañe. Es decir, si es capaz de participar en el proceso de la producción económica de dicha sociedad. En cambio, desde el punto de vista individual, salud o normalidad es el óptimo de desarrollo y felicidad del individuo” – Erich Fromm

La salud mental es subjetiva porque se desarrolla de forma diferente en cada persona. De hecho, varía dependiendo de la personalidad, las aspiraciones, los valores morales y el entorno familiar y cultural.

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Salud y normalidad

Según la Real Academia Española (RAE), la normalidad es aquello que por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano. De manera que se halla en su estado natural y sirve como regla.

Criterios de normalidad en el funcionamiento psicosocial

  • Es normal lo social y culturalmente aceptado: A pesar de que la conducta humana es muy variada y se ve influenciada por muchos factores como la familia o la cultura, con regularidad existen ciertos patrones que se repiten a nivel internacional y son los que se utilizan para definir una normalidad estándar.
  • Se puede, con mucha precaución, definir la normalidad con base en criterios estadísticosLo que se encuentra en la media es lo que se considera normal.
    • Por ejemplo: la campana de Gauss. La talla, peso, CI pueden ser evaluados bajo este criterio. En este caso, como los resultados estadísticos también son influenciados por la cultura. En psicología existen los baremos
    • Estos son tablas numéricas que se utilizan en psicometría para registrar los resultados obtenidos en una prueba y ser comparados en relación al grupo cultural al que pertenece la persona
    • Aquí es importante la normalidad porque los resultados son buenos/malos ó altos/bajos sólo cuando se tiene en cuenta el contexto social de la persona que se está estudiando
  • Lo normal no hace daño: Según algunos investigadores, se considera normal lo que no hace daño y anormal o patológico lo dañino o disfuncional.

Comentarios finales

Actualmente, sigue preponderando (aunque cada vez menos) la visión de una psicología como pato-psicología. Tal vez esto sea así porque desde el principio la psicología se dedicó a la evaluación, diagnóstico y tratamiento psicológico de las diversas patologías mentales.

Además, es mucho más sencillo definir la anormalidad y la enfermedad que la salud, pues esta (al igual que la felicidad) es un concepto tremendamente subjetivo y difícil de definir.

Aunque la meta de la psicología no es definir qué es normal, ya que cualquier desviación, por ende, se consideraría peligrosa y patológica, hoy en día si nos estamos acercando cada vez más a una definición de salud más amplia y comprensiva. Una vez más, la influencia de las variables psicológicas y ambientales vuelven a ser más que determinantes.

Referencias

Apreda, G. A. (2010). La psicopatología, la psiquiatría y la salud mental. Editorial de la Universidad Nacional de La Plata (EDULP).

Peña-Herrera, B. (2018) Psicopatología General. Samborondón: Universidad Espíritu Santo – Ecuador.



Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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