El hecho de recibir una crítica no tiene porque ser sinónimo de responder con ira. Esto ocurre con mucha frecuencia y nos impide sacar provecho de las críticas. Desde pequeños nos condicionan a reaccionar de forma airada cuando alguien nos critica. Sentimos que nuestra valía está en juego y que somos peores o menos válidos. A pesar de que la persona que nos critique pueda hacerlo de forma hostil, no significa que en su mensaje no exista parte de verdad.

Es conveniente recordar que las críticas son comentarios o peticiones de cambio de actitud que hacemos a otra persona y que pueden ser tanto constructivas como peyorativas. Es cierto que no nos enseñan a criticar. Si nuestra pareja es muy desordenada, lo primero que solemos decir es algo como: “eres un caos, nunca vas a cambiar”. A pesar de que pueda parecer una forma de incentivar el cambio, la crítica está falta de funcionalidad. Por ejemplo, sería mucho más eficiente una crítica como la siguiente: “con tanto desorden siempre está la casa patas arriba, me encantaría que intentaras ser un poco más ordenado y así estaríamos más cómodos”.



La diferencia entre la primera y la segunda crítica, es que la primera acusa directamente a la persona llamándola “caos” y asegurando que el cambio no es posible, “nunca vas a cambiar”. La segunda crítica expresa una mejora en la casa y sólo critica la actitud del desorden y no a la persona directamente. A lo largo de este artículo, aprenderemos a sacar provecho de las críticas, tanto de aquellas más amistosas como de aquellas un poco más hostiles. ¡Comencemos!

Sacar provecho de las críticas

Si aprendemos a reaccionar de forma calmada ante las críticas, sin duda, será un paso importante para llevarlas mejor. Si nuestra reacción es calmada:

  • Aprenderemos a controlar nuestras reacciones negativas de ira.
  • Evitaremos sentirnos atacados.
  • Sabremos que una crítica es una opinión y no pondremos nuestra autoestima en juego.
  • Podremos diferenciar si la crítica es constructiva o nos intentan manipular.
  • Si la crítica es constructiva, podremos aprender de ella.
  • Si la crítica es un intento de manipulación, frustraremos a la otra persona de su intento.
  • Cuando no reaccionamos de forma irascible, no mostramos nuestros puntos débiles.
  • Somos dueños de nuestras reacciones y nos convertimos en los últimos jueves de nuestra conducta.
  • Podemos salir victorioso de una situación en la que en muchas ocasiones puede volverse incómoda.

¿Qué nos impide sacar provecho de las críticas?

Sobre nosotros mismos

  • Podemos caer en una autodevalución que nos hace pensar que no valemos nada. Por ello, es importante saber que una crítica es sólo eso, una crítica y no representa todo nuestro valor como personas.
  • Saber que tenemos derecho a equivocarnos nos ayudará a aceptarlas. Si por el contrario, pensamos que el error no forma parte de nosotros, no sacaremos ningún partido a la crítica.
  • Pensar que una crítica implica que los demás dejen de querernos puede afectar en su aceptación. “Si es verdad lo que me dicen… es porque tienen una imagen negativa de mí y eso no puede ser; así que está equivocado, no es cierto lo que dice”. De esta forma, en lugar de reflexionar sobre algunos aspectos de nuestra persona, nos encerraremos más en nosotros mismos.

Sobre la situación

  • Si pensamos que la vida debe ser como queremos y las cosas deben salir como queremos, es muy probable que nos frustremos y no aceptemos las críticas. “Me dice esto porque no sabe nada de la vida… bah, yo a lo mío”.

Sobre la otra persona

  • Cuando pensamos que la otra persona emite una crítica para perjudicarnos es más probable que no escuchemos ni recapacitemos. Podemos pensar que existen buenos y malos. Los buenos son aquellos que nunca nos dicen nada y los malos los que nos critican.
  • Es importante saber la intención de los demás. En muchas ocasiones, la motivación negativa a los otros la añadimos nosotros. Además, nosotros también podemos equivocarnos, no somos perfectos.

¿Cómo sacar provecho de las críticas?

  1. En primer lugar es recomendable cambiar nuestro discurso privado. Debemos tener en cuenta que no somos perfectos y estamos sujetos a cambio constantemente. También es recomendable cambiar el concepto de crítica. En vez de pensar que es un ataque, mejor pensar que es una sugerencia, de esta forma, estaremos más abiertos a escuchar. Además, mejor evitar pensar que una crítica es un fracaso personal, sino que solo es un comentario sobre un aspecto puntual de nosotros.
  2. Evaluación de la crítica. ¿Es bueno cambiar o rechazamos la crítica? De esta forma, comenzamos analizando si la crítica es importante y si juega un papel destacado en nuestro día a día. Además, podemos preguntarnos quién nos hace la crítica. Hoy en día el anonimato de las redes sociales es abrumador y muchas personas tienden a criticar por criticar. En este caso, es importante saber distinguir, por ejemplo, entre una crítica de un ser querido de alguien anónimo que quizá critique todo lo que vea.
  3. ¿Cuál es la intención de la crítica? ¿Tiene algún fundamento el cambio que se pide? Si tengo una relación de pareja y la crítica es que paso mucho tiempo con los amigos, podemos reflexionar si estamos descuidando la relación o si nuestra pareja nos quiere absorber y alejar de nuestros seres queridos.
  4. Frecuencia y personas. Si se trata de una crítica frecuente y que viene de diferentes personas, quizá deberíamos empezar a contemplar si esconde algo de cierto.
  5. Si la crítica es constructiva entonces será mejor controlar nuestras emociones, no defendernos en exceso, escuchar de forma activa, pedir más información y establecer una estrategia de cambio.

Cuando la crítica no es conveniente

Cuando consideramos que la crítica está hecha con mala intención o es un intento de manipulación, podemos negar asertivamente. Por ejemplo: “entiendo lo que quieres decir, pero no considero que…”, “no estoy de acuerdo…”, “para ti podría ser… pero para mí…”. En lugar de reaccionar con ira, basta con dialogar.

Por otro lado, también podemos utilizar el banco de niebla. En este caso se puede utilizar cuando la crítica tiene parte de verdad pero aún así es muy insistente o con cierto matiz dañino. Por ejemplo, si nuestro amigo nos recrimina que somos muy pesados con las mismas bromas podemos responder: “sí, es verdad, soy muy pesado con las mismas bromas”. Si nuestros padres consideran que deberíamos hacer deporte porque estamos engordando: “sí, es verdad, estoy engordando, quizá debería hacer deporte”.

Por último, mencionar los consejos que, desde la psicología budista, nos da la famosa monja budista Thubten Chodron. Chodron afirma que si una crítica es cierta, ¿qué problema hay? Nos puede servir para aprender y mejorar. Y por otro lado, si una crítica es falsa y con intención de hacer daño, ¿qué problema hay? Si es mentira, ¿por qué enfadarse? Chodron asegura que si nos dijeran que tenemos un cuerno en la frente siendo mentira diríamos: “no, no tengo ningún cuerno” y no tendríamos necesidad de enfadarnos.

Bibliografía

Vera, M. y Roldán, G. (2009). Ansiedad social. Manual práctico para superar el miedo. Madrid: Pirámide.





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