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Todos queremos que nuestra relación crezca y prospere. Trabajamos arduamente para lograr ese propósito, pero… ¿es necesario esforzarnos tanto? ¿No se supone que una relación debe fluir de forma natural?

En realidad, cuando hablamos de amor y vínculos humanos, los grises terminan ganando terreno a los blancos y negros.



Muchas veces nos sorprendemos porque nuestra pareja aparece frente a nosotros para abandonarnos y termina siendo que la sorprendida es ella porque no nos habíamos dado cuenta de que todo se había desmoronado tiempo atrás.

Son más las veces que no queremos ver las cosas que las que realmente no las vimos. A continuación, te enseñaré a dividir las señales que emite una pareja fuerte de las que una que emite una relación que se está derrumbando.

La buscada y temida comunicación

La comunicación es un tema controversial en la pareja. Si partimos de la base de que las mujeres dicen 27.000 palabras al día y los hombres 10.000, vemos que hay algo que no está en sintonía. Sin embargo, no debe por qué convertirse en una batalla campal por el “háblame” y “deja ya de hablarme”. Veamos qué ocurre en ambos casos.

Pareja fuerte: más allá de que la mujer sea una auténtica parlanchina por la propia condición de su género y el hombre un pacto de silencio en sí mismo, cuando estamos ante una pareja fuerte, la comunicación fluye. Generalmente él llega de trabajar y ella hablar hasta por los codos, pero hay sonrisas, sorpresa y comentarios por parte del hombre de la casa. Él también siente ganas de contarle lo que sucedió en su día. Finalmente, la charla va mermando y el silencio cobra presencia. Pero es el silencio necesario después de una buena actividad verbal. Por supuesto que una pareja sana conversa y aborda los temas en los que no se ponen de acuerdo. Lo hacen con calma y con ganas de superar toda dificultad.

Pareja que se desmorona: cuando los “no quiero hablar de eso”, “no vamos a volver sobre ese tema”, ¡otra vez con lo mismo!” y frases muy emparentadas con estas se abren paso cuando uno de los dos quiere hablar de un tema en específico, es que estamos en problemas. Por otra parte, la charla cotidiana se vuelve forzada y notamos cómo nuestra pareja está esperando a que terminemos de hablar para sumirse en sus pensamientos y disfrutar del hecho de no oír nuestra voz.

El reclamado respeto

¿Es necesario reclamar que nos respeten?

Pareja fuerte: en este caso, el respeto es como es norma no escrita que sabemos debemos aplicar. No debemos aguantarnos ni mordernos los dientes para no soltar un insulto, sino que es parte de lo que nos nace naturalmente por el hecho de amar al otro.

Pareja que se desmorona: aparecen pequeñas palabras o frases despectivas. Al comienzo no le prestamos atención, pero se van haciendo una bola de nieve en poco tiempo. Cuando nos queremos dar cuenta, esos pequeños insultos que solíamos decirle a ese compañero de la primaria que nos resultaba insufrible, son las palabras que recibimos varias veces por hora por parte de quien creemos que nos ama.

Las relaciones íntimas en la pareja

¿Hay una frecuencia ideal para tener relaciones? Si bien cada pareja tiene su propio ritmo y necesidades, sabemos que cinco veces al día solo es posible en la primera etapa de la relación y que una vez cada quince días es señal de que ya no sentimos la misma atracción de antes. Pero… ¿y qué hay con la calidad?

Pareja fuerte: el sexo es frecuente, variado y nos hace volar. Pero también vemos que nuestra pareja disfruta muchísimo y que no está esperando por nosotros para poder dar por zanjado el asunto y así estar habilitado a darse vuelta y dedicarse a lo que más ganas tiene de hacer: dormir.

Pareja que se desmorona: las excusas que nos distancian del contacto físico son cada vez más frecuentes. A su vez, hacemos siempre lo mismo y solemos preguntar, o peor aún, somos los destinatarios de la pregunta: ¿ya acabaste?

El significado de los momentos de ausencia del otro

¿Qué significan los momentos en los que estamos a solas?

Pareja fuerte: estos momentos son la oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos y de mejorar nuestra persona y nuestra casa para esperar al otro. Son instancias muy positivas, pero en las que el otro está permanentemente presente en nuestros pensamientos.

Pareja que se desmorona: un momento a solas es un oasis en el desierto. Nos servimos de estos escasos ratos para respirar, nos sentimos más vivos y nos damos cuenta que nuestra verdadera esencia sale a la luz. Aprovechamos para juntarnos con amigos, descargarnos de la opresión que sentimos en nuestra pareja y para hablar, vestirnos y ser de la forma en que nos gusta.

El mundo de las discusiones

Las discusiones son un tema muy “discutido” en el ámbito de las relaciones. ¿Es bueno discutir? ¿Es malo hacerlo? ¿Discutir significa que no nos llevamos bien? La respuesta a la primera pregunta es “sí”, mientras que a las otras dos es “no”. Discutir es intercambiar ideas. Preguntar si es bueno o malo discutir es como preguntar si está bien o mal hablar. El problema radica en cómo lo hacemos.

Pareja fuerte: las discusiones tienen lugar en un marco de respeto y de tolerancia. Nos sirven para conocer mejor a la otra persona, para abrir la mente y cambiar de parecer o para afianzarnos en lo nuestro. Más allá de que yo sea marxista y mi pareja capitalista, puede (y debe) existir el respeto por las ideas mutuas. Nos escuchamos y nos enriquecemos con las ideas del otro.

Pareja que se desmorona: son batallas verbales desordenadas que no conducen a ninguna parte. Hay gritos, insultos, frases que están cargadas de intolerancia. Nos creemos los dueños de la verdad y somos incapaces de entrar en razón con respecto a lo que nuestra pareja nos está intentando transmitir. Se convierten en peleas hacia el desmembramiento de la relación.

Cómo saber si tengo una relación de pareja fuerte o no
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