¿Qué pensarías si te dijéramos que dependiendo de cómo pronuncies y repitas la sílaba “ta” eso significa que tu cerebro funciona de una manera o de otra? Sigue leyendo, porque hoy vas a aprender algo nuevo.

Quizás tú eres de los que piensen que no eres muy habilidoso para seguir el ritmo en ciertas actividades que requieran destreza musical o rítmica. Hoy estás a punto de descubrir una de las posibles razones. ¿Estás preparado?

Existen dos grupos diferenciados de personas

Esta es la conclusión a la que ha llegado un grupo de científicos españoles tras realizar una sencilla pero determinante prueba, la cual clasificaría a las personas en dos grupos diferentes, haciendo diferencias en aspectos como el habla y el aprendizaje.

En otras palabras, hay una relación muy fuerte y clara entre nuestra sincronización audiomotora y nuestra capacidad de hablar. Y no solo ocurre en los humanos, sino que otros animales como las focas o los murciélagos también funcionan de la misma manera.

Desde que somos muy pequeños, ya somos capaces de sincronizar los sonidos con nuestros movimientos. Más allá de este dato, esto implicaría variaciones en el habla y el lenguaje, según el estudio llevado a cabo por los neurocientíficos Joan Orpella, M. Florencia Assaneo, Ruth de Diego Balaguer y Pablo Ripolles.

¿Cuál fue la manera de determinarlo y llegar a dicha conclusión? Muy sencillo: cientos de participantes en el estudio tan solo debían repetir la sílaba “ta” de forma continua. Al mismo tiempo, también debían escuchar una composición rítmica a base de un tren de 4 o 5 sílabas por segundo.

Los resultados no se hicieron esperar y fueron contundentes. Se creó una clara diferenciación entre dos grupos de personas: los que continuaban repitiendo “ta” a un ritmo diferente del otro tren de sílabas que escuchaban y los que, por el contrario, alineaban la repetición de “ta” con dicho tren.

Se llegó a la conclusión de que hacerlo de una manera o de otra era algo intrínseco e inevitable para cada individuo. Por lo tanto, cabría esperar que ambas reacciones y respuestas tuviesen que ver con el modo en el que cada persona aprende y usa el lenguaje.

El habla y el aprendizaje

Para continuar con el experimento, necesitaban reducir el número de personas, de cara a poder enfocarse en cada uno de los grupos. Así, se quedaron con una muestra de 40 personas, dividiéndolas a su vez en dos grupos diferentes de 20 personas cada uno.

Así, continuó el experimento, el cual fue diseñado en diferentes fases en las que los individuos se sometieran a diferentes pruebas para determinar todas las implicaciones que conllevaban ser parte de un grupo u otro.

Repetir la sílaba "ta" revela cómo es tu cerebro

La primera de estas fases consistía en un completo estudio de magnetoencefalografía, por el cual toda la actividad cerebral de cada persona quedaba registrada al mismo tiempo que escuchaba secuencias rítmicas de sílabas.

Los individuos debían permanecer escuchando las secuencias de manera totalmente pasiva, de forma que cualquier posible respuesta o variación pudiera ser debidamente aislada e identificada en cada momento.

Lo siguiente fue someterles a una resonancia magnética. De esta forma, podrían identificarse variaciones y diferencias anatómicas en el cerebro, concretamente en la materia blanca o fibras nerviosas encargadas de la comunicación entre diversas regiones del encéfalo.

Aquí es donde se llegó a un hallazgo revelador, y es que aquellos individuos con más fibras en el área del habla, se descubrió que eran los poseedores de una mayor sincronía. Más allá de las implicaciones neurológicas, se buscó la relación con aprendizaje en el día a día.

La última fase incluyó una actividad mediante la cual los participantes debían aprender unas palabras. ¿El resultado? Aquellos con mayor sincronía y por tanto con más fibras, podían aprender nuevas palabras con mayor facilidad.

Esto es lo que concluye la investigación

En resumen, la anatomía de nuestro cerebro constituye un papel primordial a la hora de adquirir y aprender lenguaje nuevo. Incluso bajo diferentes condiciones o en mediciones diferentes, se detectaron resultados contundentes que clasifican a las personas en dos grandes grupos.

De esta forma, es fácil encontrar cierta vinculación entre lo que demuestra este experimento y la facilidad que parecen tener algunas personas a la hora de llevar a cabo actividades que necesitan de cierta destreza rítmica.

Como sería el caso de músicos y bailarines. No en vano, siempre parece haber ciertas personas que tienen una mayor facilidad a la hora de distinguir diferentes frecuencias sintonías o notas, así como adecuarlas a un ritmo u otro.

¿Quiere esto decir que las personas con un talento innato para la música poseen mayor volumen de fibras en la materia blanca de su cerebro? Lo que sí es cierto y demuestra este experimento es que repercute directamente en el aprendizaje del habla.

Referencias

Repita la sílaba “ta” y le diremos cómo funciona su cerebro. https://theconversation.com/repita-la-silaba-ta-y-le-diremos-como-funciona-su-cerebro-118880

  1. Florencia Assaneo, Pablo Ripollés, Joan Orpella, Wy Ming Lin, Ruth de Diego-Balaguer y David Poeppel. La sincronización espontánea con el habla revela mecanismos neurales que facilitan el aprendizaje del lenguaje. https://www.nature.com/articles/s41593-019-0353-z?utm_source=neuro_etoc&utm_medium=email&utm_campaign=toc_41593_22_4&utm_content=20190326&WT.ec_id=NEURO-201904&sap-outbound-id=131187A388E73A0A9967B75BF9515F1189DB2B67

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