La memoria es un proceso cognitivo sumamente complejo, dependiente de la capacidad de atención, aprendizaje, experiencias previas y estado emocional del sujeto. Es fundamental para prever nuestras respuestas en todo tipo de situaciones, especialmente las amenazantes. Sin embargo, en ocasiones el cerebro tiende a generalizar en exceso, llevándonos a sentir miedo y ansiedad cuando no hay un peligro real. Por este motivo, se ha estudiado el mecanismo de reconsolidación como alternativa terapéutica ante fobias y trastornos como el de estrés postraumático.
¿Cómo funciona la Memoria?
La memoria no es un cajón en el que metemos los recuerdos de nuestras experiencias y las volvemos a tomar cuando es necesario. Más bien, se trata de una capacidad cognitiva que actúa en conjunto con la atención y el aprendizaje. De este modo, la memoria se refriere al registro, almacenamiento y la recuperación de información que captan nuestros sentidos. Este proceso no es perfecto, ni estable, ni objetivo; de hecho, la memoria se ve afectada por la subjetividad de cada persona.
Para empezar, solo los eventos con alto contenido emocional se almacenan en la memoria de manera instantánea. De resto, la formación de recuerdos comienza con la memoria a corto plazo, etapa que resulta vulnerable a interferencias internas y externas. Así, en este momento intervienen las percepciones, las emociones y el lenguaje, pues eso es lo que le da verdaderamente un sentido a nuestras vivencias.
Posteriormente, la memoria a largo plazo lleva a la consolidación de tal recuerdo, el cual puede ser ligeramente modificado cada vez que lo evocamos. Por tanto, la memoria se considera relativamente flexible; pues para adaptarnos a diversas situaciones, los recuerdos también deben cambiar.
Uno de los elementos más importantes de la memoria tiene que ver con su influencia en la construcción de la identidad. Puesto que, el recordar diversos acontecimientos de nuestra vida es lo que permite que nuestra historia tenga significado.
Ahora, no solamente recordamos las experiencias gratificantes; sino que las vivencias estresantes y negativas también es parte de la información que almacenamos. De hecho, el aprendizaje de tales situaciones nos ayuda a prever el peligro, ser más conscientes de nuestro entorno y tener herramientas para eventos futuros. En estos casos, además de la situación estresante en sí misma, se recuerda todo el contexto en el que ocurrió. Por tal motivo, la secuencia de eventos queda asociada de tal modo que se producen respuestas defensivas cuando no ocurre un peligro en sí mismo.
Por ejemplo, si un sujeto fue atacado por un perro en una ocasión, puede llegar a tener ansiedad y sentir su corazón acelerarse tan solo observando la foto de un perro. Tal manifestación sería una respuesta conductual equívoca, en la cual debería realizarse una modificación del recuerdo para poder adaptarse nuevamente al entorno.
La reconsolidación de la memoria
La memoria es una actividad cognitiva que no cesa de estudiarse, con el fin de conocer todo su potencial y poder utilizarlo a nuestro favor. Dentro de los esfuerzos por investigar la memoria, destaca el autor Georg Elias Müller; quien escribió el texto “Contribuciones experimentales a la ciencia de la memoria” en el año 1900, nombrando por primera vez el término “Consolidación de la memoria”. Con respecto a la idea de Müller, la consolidación implicaría la estabilización de un recuerdo en el cerebro; pasando de una fase lábil susceptible de olvido, a volverse un recuerdo duradero. Gracias a ello, una vez que un recuerdo es consolidado, este es mucho más resistente al cambio; por lo que la única forma de modificarlo, sería reactivarlo.
A partir de las premisas que rigen la consolidación, se han realizado estudios acerca de la reactivación del recuerdo ya establecido en la memoria a largo plazo. Como consecuencia, se descubre la “Reconsolidación,” mecanismo que permite la modificación de ciertos elementos del recuerdo original.
Para llevarlo a cabo, se somete al individuo a una exposición prolongada a los mismos estímulos que originaron el evento, pero con consecuencias distintas. Como resultado, el cerebro detectaría una incongruencia entre las predicciones que realizaba por aprendizaje de las experiencias anteriores y el resultado real. Volviendo al ejemplo de la mordida del canino, se expone al sujeto a la interacción con perros sin que éste sea mordido, llevando a que se reduzca la ansiedad que le generan estos animales.
Usos de la Reconsolidación en la Terapia Psicológica
Los estudios que dan cuenta de cómo opera la Reconsolidación de la memoria han sido muy útiles para el diseño de intervenciones en el ámbito psicológico. En este sentido, pueden ayudar en el tratamiento de fobias y del Trastorno de Estrés Postraumático. Especialmente, en ocasiones en las que el sujeto ha vivido situaciones de abuso sexual, accidentes, catástrofes y situaciones que amenazaron su seguridad física y psicológica. En tales casos, las terapias basadas en la reconsolidación de recuerdos han sido altamente efectivas. Éstas, permiten reducir los niveles de ansiedad y ayudan a la persona a hacer las paces con lo que ha vivido en el pasado.
Como ejemplo de lo ya expuesto, en el 2004 se diseña un programa de intervención titulado “Memoria-Tiempo-Procesamiento (MTR): Una Metáfora de Rescate en 12 pasos”. Tal tratamiento estaba basado en la reconsolidación y tuvo por finalidad la atención de familias afectadas por un incendio ocurrido en La Asunción, Paraguay. La intervención incluía aspectos como el procesamiento emocional del trauma, la modificación de los esquemas cognitivos, la re-contextualización y la re-significación del evento. El programa demostró dar buenos resultados en los pacientes con Trastorno de Estrés Postraumático.
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