Sombre de una chica haciendo un corazón con las manos

Quererse a uno mismo es el cimiento para mostrarnos tal y como somos. Cuanto mayor amor nos proporcionamos, mayor es nuestra capacidad de aceptación y de ser auténticos.

¿Qué es la autoestima?

El psicólogo suizo Carl Rogers consideraba a la autoestima como la constitución del núcleo básico de la personalidad, explicando que la raíz de los problemas de muchas personas se encontraba en el sentimiento de desprecio a sí mismas. Virginia Satir por su parte decía que “La autoestima se compone principalmente de dos cosas: sentirse digno de ser amado y sentirse capaz” y por otro lado, para el psicoterapeuta Nathaniel Branden este concepto se correspondía con la experiencia y posibilidad de llevar una vida significativa, abarcando la autoestima dos componentes esenciales: un sentimiento de valía personal y un sentimiento de capacidad personal.

Una visión más actualizada sobre este término podemos encontrarla con el psiquiatra Luis Rojas Marcos que define a la autoestima como el sentimiento ya sea de aprecio o de rechazo, procedente de la valoración global que hacemos de nosotros mismos.

Corazones colgando

Como vemos existen muchas definiciones dependiendo del autor al que acudamos. No obstante, todas coinciden en que la autoestima consiste en cómo nos valoramos. Ahora bien, el grado en cómo lo hagamos dependerá de cómo nos sentiremos luego. El problema radica en que nadie nos ha enseñado muy bien cómo hacerlo.

¿Por qué es importante una autoestima sana?

La autoestima está presente en todo aquello que hacemos. Hagamos lo que hagamos, el modo en cómo nos valoramos se encuentra de manera inherente en cada unos de nosotros. Si pensamos que somos dignos y capaces, trabajaremos a favor de ello pero si por el contrario creemos que no servimos para nada, nuestros propios pensamientos no nos dejarán ni siquiera intentarlo. La autoestima es nuestro ingrediente secreto. Por eso es tan importante.

Pero esta forma de valorarnos tiene que enfrentarse día a día con las valoraciones de los demás y es ahí donde tenemos que prestar atención porque puede convertirse en un gran peligro, desembocando en una pérdida de amor hacia nosotros mismos. Si dejamos que otros nos definan y nos digan hasta donde podemos llegar estaremos perdidos…

La conformidad es una trampa que nos impide crecer y nos distancia de nosotros. Si no nos tenemos en cuenta, algún día nos despertaremos pensando que nuestra vida está muy lejos de la que queríamos y nos sentiremos extraños. De ahí, la importancia de querernos y valorarnos, de defender quienes somos y mostrarnos para tener una sana autoestima. Porque, ¿qué es más preferible: ser como nos dicen los demás y traicionarnos a nosotros mismos o actuar tal y como somos?

Claves para quererse a uno mismo

De vez en cuando es conveniente parar para preguntarnos cómo nos encontramos. Preocuparnos por nosotros es un signo de madurez emocional que nos permitirá crecer hacia el bienestar. Y no, nos estamos siendo egoístas cuando nuestro objetivo es buscar lo que necesitamos y nos hace bien, estamos cuidando de nosotros mismos. Practicar el amor propio es necesario para ser felices, pero ¿cómo hacerlo?

Mujer abrazo

Quererse a uno mismo no es una tarea sencilla precisamente porque nunca nos lo han enseñado. Invertir en nosotros y encender la llama del amor propio es posible, aunque no hay que olvidar que conlleva un gran trabajo y esfuerzo. Pero sus resultados merecen la pena. Aquí tienes algunas claves para comenzar a hacerlo:

  • Considérate una persona valiosa. Tus errores y fracasos no te definen, tu valor trasciende más allá. No eres tus resultados sino tu capacidad de sobrevivir, de salir airoso de situaciones complicadas. Eres una persona valiosa.
  • Acéptate. Quererse a uno mismo implica aceptarse, reconocerse como persona con sus fortalezas y aspectos a mejorar. Si te aceptas, rechazas de manera automática la posibilidad de pelear contigo mismo.
  • Elimina la culpa. Sentirse mal por lo que sucedió no resuelve nada. La culpa reside en el pasado y el único momento en el que puedes actuar es ahora por lo que en lugar de asentarte en tus lamentos, actúa para mejorar aquellos que necesites. Sufrir por lo que no puedes cambiar te inmoviliza.
  • No complazcas a los demás para estar bien. Ser complaciente con los demás puede acabar por destruirte. Expresar lo que piensas y sientes desde el respeto no es malo, pero vivir a expensas de los demás te desconecta de ti mismo. Invierte en ti, ¡no lo olvides!
  • Establece prioridades. Quererse a uno mismo implica establecer prioridades con el fin de saber a qué o quienes vas a dedicar tu tiempo. Tu tiempo es oro, lo que haces con él te repercute para construir tus sueños.
  • Confía en ti y respétate. Practicar el amor propio demanda confianza y respeto por lo que eres. Ten el coraje de tratarte bien y confiar en ti y en tus cualidades porque cuando lo haces los pilares que te sostienen se hacen más fuertes.
  • Disfruta de tus tiempos. Vive intensamente cada momento como el protagonista principal de tu vida y escapa de lo automático. Vivir de puntillas te distrae y obstaculiza tu bienestar.

Quererse a uno mismo en un reto, una prueba diaria en la que tenemos que apostar por nosotros. No olvidemos que nuestra autenticidad crece del amor que nos proporcionamos.

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Gema Sánchez Cuevas

Licenciada en Psicología por la Universidad de Salamanca. Master en Psicología Clínica y de la salud.
Experta en Intervención Sistémica Familiar y de Pareja. Especialista en Psicología Psicosomática. Formadora en Autoestima e Inteligencia emocional. Directora web de La Mente es Maravillosa.

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