Carl Ransom Rogers fue una de las figuras más importantes en la historia de la psicología, conocido como el fundador del enfoque humanista. Sus obras han dado paso a nuevas dimensiones en la psicología y han creado un profundo impacto en la psicoterapia, el asesoramiento y la educación.



Primeros años

Rogers nació el 8 de enero de 1902 en Oak Park, Illinois, un suburbio de Chicago. Su padre era ingeniero civil y su madre ama de casa y cristiana devota. Rogers fue el cuarto de seis hijos.

Rogers recibió su educación en un ambiente religioso para después estudiar métodos científicos y su aplicación en un mundo práctico.

Estudió en la Universidad de Wisconsin para obtener una licenciatura en Agricultura. Posteriormente cambia para estudiar Historia. Durante este tiempo, es seleccionado de entre diez estudiantes para ir a China, a la Conferencia de la Federación Mundial de Estudiantes Cristianos por seis meses. Allí empieza a dudar sobre sus puntos de vista religiosos y a su vuelta comienza a asistir a los Seminarios de Unión Teológica, una institución religiosa muy liberal. Allí asistió a un seminario titulado ¿Por qué estoy ingresando al ministerio? después de lo cual Rogers cambia nuevamente de parecer e ingresa al programa de Psicología Clínica de la Universidad de Columbia, ejerciendo como psicólogo desde el año 1927 y recibe su doctorado en 1931.



Rogers y la psicología

Comienza su trabajo en la Sociedad de Rochester para la Prevención de la Crueldad Infantil en Rochester, Nueva York, donde se familiarizó con el trabajo de Otto Rank. En 1929, fue nombrado director del Departamento de Estudio Infantil del SPCC en Rochester.

Le ofrecieron una cátedra completa en psicología clínica en la Universidad Estatal de Ohio en 1940. En 1942, escribió su primer libro, Asesoramiento y psicoterapia. En él, Rogers hizo la sorprendente sugerencia de que el cliente, no el terapeuta, es el que tiene los recursos para resolver las dificultades y obtener la información necesaria para reestructurar su propia vida.

Llegó a ser presidente de la Asociación Psicológica Norteamericana y estuvo muy vinculado durante años a la Universidad de Chicago como profesor de Psicología y miembro activo de su Centro de Asesoramiento Psicológico.

Rogers fue el primero en conceptualizar la terapia centrada en la persona, y fue un conocido consejero, teórico de la personalidad y un desarrollador clave de la psicología humanista. Rogers puede que sea más conocido por su trabajo en psicología. Sin embargo, su contribución al campo de la educación, en forma de aprendizaje experimental, es igualmente profunda.

La Terapia Centrada en el Cliente

Es el creador de la terapia centrada en el cliente, que pone el acento en la importancia de la capacidad de cada individuo para el cambio y el crecimiento personal.

Descubrió que se lograban mejores resultados al escuchar a sus pacientes y permitirles dirigir el curso del tratamiento. En su libro, Al convertirse en una persona, escribió “A menos que tenga la necesidad de demostrar mi propia inteligencia y aprendizaje, sería mejor confiar en el cliente para la dirección del movimiento” (Rogers 1961).

Inicialmente llamado “terapia no directiva” y luego “terapia centrada en el cliente”, Rogers finalmente cambió su nombre al “enfoque centrado en la persona”, lo que refleja su creencia de que sus teorías se aplican a todas las interacciones, no solo a aquellas entre el cliente y el terapeuta. Se la conoce comúnmente como simplemente “psicoterapia Rogeriana”, y se ha vuelto ampliamente influyente, adoptada por su enfoque humanista.

El principio básico de Rogers era que si una relación positiva incondicional (respeto), autenticidad y honestidad (congruencia) y comprensión empática (empatía) estuvieran presentes en una relación, ocurriría crecimiento y curación psicológica. Según Rogers, estas cualidades eran necesarias y suficientes para crear una relación propicia para mejorar el bienestar psicológico del cliente. En otras palabras, para Rogers, un terapeuta efectivo no necesita ninguna técnica especial, solo las tres cualidades de respeto, congruencia y empatía; sin estas tres cualidades, sin embargo, ninguna técnica sería exitosa.

Las premisas de esta terapia han llegado a influir en la comunicación entre parejas y en las relaciones entre padres e hijos. Su temática básica es la consideración positiva incondicional de la otra persona. Si la conducta de ésta se considera perturbadora, debe evaluarse la conducta en sí (y aun criticarla si es necesario), pero no someter a juicio la personalidad del otro. Así, se le aconsejará a una madre que le diga a su hijo: “Tu cuarto está bastante desordenado; por favor, trata de arreglarlo un poco”, y no: “Eres un chico sucio y desordenado”.

Según Rogers, la persona en pleno funcionamiento exhibe las siguientes cualidades:

  • Apertura a la experiencia: la percepción precisa de los propios sentimientos y experiencia en el mundo.
  • Vivir existencialmente: vivir en el presente, en lugar del pasado, que se ha ido, o el futuro, que aún no existe.
  • Confianza orgánica: confiar en los propios pensamientos y sentimientos como precisos; haciendo lo que viene naturalmente.
  • Libertad experiencial: reconocer las libertades y asumir la responsabilidad de las propias acciones.
  • Creatividad: plena participación en el mundo, incluida la contribución a la sociedad en su conjunto, ya sea a través del trabajo, las relaciones sociales o el trabajo creativo en las artes o las ciencias.

Rogers no limitó su teoría a la situación terapéutica. Él creía que sus ideas sobre la personalidad humana sana se aplicaban a todas las interacciones sociales, como las del matrimonio, la crianza de los hijos, la educación, e incluso podían aplicarse a situaciones de conflicto que involucran a grupos sociales más grandes.

Rogers, como psicólogo humanista, consideraba a los seres humanos como básicamente buenos, con una motivación inherente para actualizar su potencial en la mayor medida posible, lo que Abraham Maslow denominó “autorrealización”. Él veía la salud mental como un proceso de desarrollo psicológico, y las enfermedades mentales, la criminalidad y otros problemas humanos como distorsiones de la tendencia natural al crecimiento.

Esto plantea la cuestión de la naturaleza fundamental de los seres humanos. La psicología humanista considera a los seres humanos como criaturas básicamente positivas que, dadas las condiciones adecuadas, se desarrollan de manera constructiva, biológica y psicológica. Sin embargo, no existe una correlación necesaria entre el crecimiento físico y mental. Es posible alcanzar el potencial físico mientras se tienen serios problemas psicológicos. El crecimiento físico se produce automáticamente dadas las condiciones necesarias, mientras que el crecimiento psicológico implica tomar decisiones y asumir la responsabilidad de ellas.

El enfoque de Rogers implica que tomar malas decisiones es un signo de perturbación o psicopatología, o que no se han cumplido las condiciones para un crecimiento mental saludable. Dado el hecho de que la mayoría de las personas toman malas decisiones en sus vidas, esto lleva a la conclusión de que la mayoría de las personas tienen problemas psicológicos o que la sociedad humana no es un buen ambiente para crecer. El optimismo de la visión de Rogers se manifiesta en su creencia de que todos los problemas pueden resolverse mediante la interacción con otros, quienes aportan las tres cualidades de respeto, congruencia y empatía a la relación. Sin embargo, aunque es cierto que tales cualidades crean relaciones saludables, no aborda el problema subyacente de por qué la sociedad humana está llena de relaciones sociales poco saludables e individuos psicológicamente perturbados.

El Aprendizaje Experimental

Rogers también hizo importantes contribuciones al campo de la educación con su teoría del aprendizaje experimental. Sostuvo que todos los seres humanos tienen un deseo natural de aprender. Por lo tanto, la falta de aprendizaje no se debe a la incapacidad de la persona para aprender, sino a problemas con la situación de aprendizaje.

Rogers definió dos categorías de aprendizaje: aprendizaje cognitivo (sin sentido), que involucra conocimiento académico, como tablas de multiplicación, y aprendizaje experimental (significativo), que es conocimiento aplicado, como cómo reparar un automóvil. La distinción clave es que el aprendizaje experimental aborda las necesidades y deseos del alumno y, por lo tanto, tiene las cualidades de participación personal, autoiniciación, autoevaluación y efectos duraderos.

La educación experimental, o “aprender haciendo”, es el proceso de involucrar activamente a los estudiantes en una experiencia auténtica que tiene beneficios y consecuencias. Los estudiantes hacen descubrimientos y experimentan con el conocimiento ellos mismos, en lugar de escuchar o leer sobre las experiencias de los demás. Los estudiantes también reflexionan sobre sus experiencias, desarrollando así nuevas habilidades, actitudes y formas de pensar.

La educación experimental capacita a los estudiantes a asumir la responsabilidad de su propio aprendizaje. Ya sea que los maestros empleen educación experiencial en el servicio de aprendizaje, educación ambiental o asignaturas escolares más tradicionales, implica involucrar a la “voz” del estudiante en roles activos con el propósito de aprender.

Conclusiones

Rogers ha sido una de las figuras rectoras de la Psicología Humanística, y ha tenido muchos continuadores. Sus escritos sugieren intensamente que las personas son capaces de resolver sus propios problemas, que son actores significativos de su destino y que la comunicación entre la gente puede mejorar aplicando determinados principios.

Entre los libros de Rogers pueden mencionarse Psicoterapia centrada en el cliente (1951), El proceso de convertirse en persona (1961) y A Way of Being (1980).