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No cabe duda que para poder disfrutar de unas relaciones sexuales lo más gratificantes posible, es muy importante conocer tanto nuestro cuerpo como el de nuestra pareja, saber aquello que nos gusta y aquellas zonas que más o menos placer nos proporcionan y como la estimulación de las llamadas zonas erógenas son capaces de activar nuestro deseo y el de nuestra pareja.

¿Qué es una zona erógena?

Una zona erógena es la parte del cuerpo que se excita sexualmente al ser tocada o estimulada.

Las diferencias entre hombres y mujeres siempre se han impuesto a la hora de clasificar estas partes del cuerpo, tradicionalmente el género masculino siempre ha sido el peor parado ya que se ha limitado sus zonas erógenas a poco más que el pene y los testículos, frente a la supuesta mayor complejidad y sensibilidad del cuerpo femenino. A pesar de estas creencias, numerosos estudios demuestran que hay un gran nivel de correlación entre hombres y mujeres, lo único que cambia es la intensidad. La variabilidad es sobretodo individual, ya que cambia de una persona a otra dependiendo de sus gustos, aprendizajes y características individuales.

Encontramos tres tipos de zonas erógenas, vamos a verlas.

Zonas erógenas primarias

Son las zonas que incluyen los órganos sexuales, estos se caracterizan por tener numerosas terminaciones nerviosas. En las mujeres son el clítoris y la vagina. La forma óptima de acariciar el clítoris es mediante movimientos circulares, mientras que para que se estimule la vagina se realizará a través de la contracción muscular de la penetración, ya sea del pene, de los dedos o de algún juguete.

En los hombres, las zonas erógenas primarias las localizamos en el pene. Para lograr la excitación, el movimiento ha de ser de frotamiento, imitando la penetración.

Zonas erógenas secundarias

Son aquellas zonas que cuando se tocan provocan la excitación de las zonas primarias, además de potenciar por sí mismas el placer sexual. Estas zonas no necesariamente provocan el orgasmo.

En las mujeres encontramos estas zonas en el área de la zona púbica, las nalgas, los labios y entrada de la vagina, el perineo, el ano y los pechos, especialmente areola y pezón.

En los hombres estas áreas las encontramos principalmente en la zona alrededor del ano, el perineo y los lados interiores de los muslos y el pecho.

Vamos a describir un poco más estas zonas eróticas:

  • La boca; esta incluye los labios y la lengua. No nos olvidemos que es unos de los instrumentos sexuales con más posibilidades, ya que se puede besar, lamer, morder. Solo hay que dejar usar la imaginación y otorgarle el estatus que se merece.
  • Cuello, nuca, hombros y espalda. Agradecen desde un buen masaje con aceite caliente, hasta el juego con un cubito de hielo.
  • Las orejas; lóbulos y parte trasera de las mismas. Además de jugar con ellas también se pueden utilizar para susurrar palabras sensuales y así intensificar más las sensaciones placenteras
  • Pechos y pezones: Las caricias en esta zona suelen ser más estimulantes para las mujeres que para los hombres. De hecho, hay mujeres que alcanzar el orgasmo con la única estimulación de los pezones…
  • Muslos: Especialmente la parte interna, las sensaciones aumentan a medida que nos acercamos al área genital
  • Perineo: Es el área que se extiende entre el ano y la vagina o el escroto. Su estimulación es muy placentera ya que cuenta con muchísimas terminaciones nerviosas
  • Testículos: Si se acarician con delicadeza, a muchos hombres les encanta las caricias en esta zona.
  • Y por supuesto, nalgas y ano; una zona altamente sensitiva que merece la pena estimular.

Zonas erógenas potenciales

Se puede considerar que toda la piel es una zona erógena, aunque existen partes más propensas a producir excitación sexual sí son acariciadas o besadas.

Esta son las partes del cuerpo que, si bien no son consideradas de entrada como erógenas, sí que su estimulación puede llevar a provocar sensaciones excitantes y estimular a las zonas primarias. Estas zonas tienen, en realidad, una dimensión erótica y presentan una gran diferenciación individual tanto a su localización como a la intensidad en la excitación que producen.

Por ejemplo, encontramos a personas que se excitan mucho sí se les toca los pies, el ombligo o el cuello, por ejemplo, en cambio, a otras personas que les desagrada mucho el roce de estas zonas. Esta variedad individual juega mucho nuestra mente y nuestro aprendizaje individual.

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En la sensibilidad de las zonas de nuestro cuerpo hay una parte innata y otra adquirida. Según varios estudios, al parecer el contacto físico con la madre durante la infancia desempeña un papel determinante en las percepciones sensoriales del niño, a mayor contacto más receptividad. Una explicación que ofrecen algunos expertos de por qué las mujeres tienen más zonas sensibles que los hombres, es porque a los bebes femeninos parece ser que se les da mayores muestras físicas de cariño.

En cualquier caso, las zonas erógenas dan placer si estamos relajados y receptivos, si en el momento estamos estresados o preocupados, nos producirán cosquillas o incluso malestar.

Como estas zonas son muy sensibles se han de cuidar mucho, ya que si no hay excitación sexual adecuada, su estimulación o una estimulación demasiado intensa puede resultar desagradable e incluso dolorosa, por esa razón se debe dejar en reposo estas zonas durante el periodo refractario, en el cual hay una hipersensibilidad y el mínimo roce puede ser hasta molesto.

Como conclusión podemos decir, que el conocimiento de nuestras zonas de placer y las de nuestra pareja nos ayudará a enriquecer enormemente nuestra vida sexual.

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Zonas erógenas masculinas y femeninas, ¿cuáles son y dónde se encuentran?
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