teoría ecológica

Sin duda, una de las visiones más radicales y controvertidas de la teoría freudiana es todo lo relativo al sexo. Además, está la idea fundamental de que la persona va atravesando una serie de etapas dentro de lo que se denomina su «desarrollo psicosexual

Concepción del sexo en la teoría freudiana

Para Freud el concepto del sexo es más amplio que el que se emplea usualmente. Desde su perspectiva, el sexo incluye no sólo las relaciones sexuales sino prácticamente cualquier cosa que produzca placer corporal.

En la infancia las sensaciones sexuales son muy generales y difusas, y pueden estar asociadas a actividades como la succión, la masturbación, el deseo de mostrar el propio cuerpo o de mirar el cuerpo de los demás. También la excreción y retención anal e incluso la realización de actos de crueldad como pellizcar o morder.

Freud exponía dos razones por las cuales tales actividades debían considerarse sexuales:

  • En primer lugar, los niños parecen obtener placer realizándolas. Por ejemplo, los bebés se divierten chupando objetos, sus manos o dedos incluso sin estar hambrientos
  • En segundo lugar, Freud consideraba que esas actividades infantiles son sexuales porque reaparecen en la actividad sexual adulta. Así, por ejemplo, los adultos realizan actividades como la succión, el mirar, o el exhibirse antes y durante la relación sexual

Concepción del desarrollo psicosexual

Según este autor, el desarrollo psicosexual se produce a través de varias fases por las que cualquier individuo debe pasar. Cada fase se caracteriza por una zona erógena (zonas del cuerpo que producen la satisfacción de la líbido), y el desplazamiento de estas zonas dominantes conlleva la sucesión de una fase a otra.

Casi cualquier parte del cuerpo puede convertirse en una zona erógena, pero en la infancia las tres más importantes son la boca, el ano y el área genital. Freud creía que a lo largo de la infancia, las pulsiones sexuales cambian su lugar de expresión de la región oral a la anal y finalmente a la genital.

El desarrollo de la secuencia evolutiva está dirigida por un proceso madurativo que implica la intervención de factores biológicos. Pero a la vez las experiencias sociales del niño también juegan un papel fundamental.

Por ejemplo, en cada etapa del desarrollo los padres se encuentran ante el dilema de permitir mucha o poca gratificación de las necesidades básicas del niño. Cada circunstancia puede resultar en la fijación de las energías psíquicas en un estado particular.

  • Demasiada satisfacción hace que el niño esté poco dispuesto a cambiar a un nivel más maduro, mientras que poca satisfacción propicia que el niño busque continuamente gratificación de las pulsiones frustradas
  • Por otra parte, el niño puede quedar fijado en alguna de esas etapas sin pasar a la etapa siguiente lo que produce trastornos de la personalidad que se manifiestan en la conducta neurótica

Secuenciación de etapas del desarrollo psicosexual

Freud propone la secuenciación de etapas del desarrollo psicosexual que a continuación se describen brevemente.

1. Etapa oral

La primera etapa es la oral y va desde el nacimiento hasta el primer año. En esta etapa, el ello se centra en obtener placer sexual a través de la zona oral del cuerpo. El yo que está surgiendo, dirige las actividades de succión del bebé hacia el pezón o el biberón para satisfacer el hambre y para obtener estimulación oral placentera.

2. Etapa anal

La segunda etapa es la anal y tiene lugar entre el año y los tres años. El placer del niño se deriva ahora de las zonas anal y de la uretra, ya que en este momento los niños disfrutan reteniendo y expulsando orina y heces. En esta etapa el yo debe aprender a posponer las deposiciones placenteras para realizarlas en lugares y momentos adecuados.

El entrenamiento en ir al baño se convierte en una cuestión principal entre padres e hijos. El padre puede insistir en que el niño se entrene antes de que este esté psicológicamente preparado o por el contrario puede hacerle pocas demandas.

Posteriormente pueden hacerse evidentes los conflictos sobre el control anal bien en forma de obsesión por la puntualidad, el orden, y la limpieza o bien por el extremo alternativo de desorden y dejadez.

3. Etapa fálica

La tercera etapa es la fálica y se produce entre los tres y los seis años. El centro de las pulsiones del ello se traslada a los genitales, y el niño ahora obtiene placer a partir de la estimulación genital. Durante esta etapa tiene lugar el complejo de Edipo.

El niño pequeño siente un deseo sexual por su madre que eventualmente reprimirá por miedo a que su padre lo castigue mediante la castración. Para retener el amor y la aprobación de sus padres, el niño se identifica con su padre o adopta sus características y valores sociales.

Por su parte, la niña sufre el complejo de Electra, que de forma similar le conducirá a una identificación con su madre: quiere al padre y cree que la madre le ha cortado el pene por lo que la teme.

Con la resolución del complejo de Edipo, se forma el superyó. Por lo tanto, las relaciones entre ello, yo y superyó establecidas en este momento determinan la orientación básica de la personalidad del individuo.

4. Etapa de latencia

La cuarta etapa es la de latencia y transcurre desde los seis años hasta la pubertad. Durante este período los instintos sexuales se encuentran reprimidos y dormidos.

El niño trabaja para solidificar su superyó a través del juego y de la identificación con niños del mismo sexo y mediante la asimilación de los valores sociales de los adultos de fuera de la familia.

5. Etapa genital

La quinta y última etapa es la genital y se localiza a partir de la pubertad. La maduración pubertal reactiva la pulsión sexual de la anterior etapa fálica, pero ahora puede obtenerse gratificación a través de las relaciones amorosas fuera de la familia. En esta fase se culmina el desarrollo con el matrimonio, la sexualidad genital madura, y el nacimiento y crianza de los hijos.

Referencias

Levinton, N. (2000). El superyó femenino. La moral en las mujeres. Madrid: Biblioteca Nueva.

Freud, S. (2016). El yo y el ello. FV Éditions.

Freud, S. (2015). Tres ensayos para una teoría sexual. FV Éditions.

Urrego, S. G. C. (2013). Una aproximación al desarrollo psicosexual desde la perspectiva de la metapsicología freudiana. Pensamiento psicológico11(2).

Villalobos Guevara, A. M. (1999). Desarrollo psicosexual. Adolescencia y salud1(1), 73-79.

Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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