Chico con la mente en blanco

Ser incapaz de continuar con nuestro discurso ante un gran número de personas o simplemente quedarnos bloqueados sin saber cómo dar rienda suelta a nuestros pensamientos en un momento determinado porque nos hemos quedado en blanco es algo muy común. Pero, ¿por qué nos quedamos en blanco? ¿qué hay detrás de este filtro opaco que nos regala esos momentos tan comprometidos de pausa? Profundicemos en ello.

La mente en blanco

El vacío mental que surge cuando nos quedamos en blanco tiene su explicación. Para ello hay que tener en cuenta que toda nuestra actividad mental tiene que ver con la memoria y de manera más específica con los recuerdos. De este modo, la memoria no solo es un almacén en el que vamos acumulando la información que recibimos sino que además también es un distribuidor de esta información cada vez que la necesitamos en forma de recuerdos y asociaciones.

Así, el fenómeno de quedarnos en blanco es una señal de que existe una crisis en el funcionamiento de nuestra memoria. Por alguna razón, nuestros recuerdos han quedado inaccesibles de manera temporal debido a la existencia de un bloqueo en la ruta que normalmente se pone en marcha cuando se pretende acceder a la información que tenemos guardada.

Perfil de una cabeza con nubes

La influencia del estrés

En muchas ocasiones, uno de los obstáculos que aparece al acceder a la información que tenemos almacenada es la tensión emocional provocada por la vivencia de ansiedad o estrés.  En concreto por la reacción neuroquímica que se produce bajo estos estados y que afecta a todo el sistema nervioso y provoca la liberación de hormonas en nuestro cuerpo.

Cuando nos sentimos estresados, las glándulas suprarrenales de nuestros riñones segregan glucocorticoides, las hormonas responsables de la incapacidad para recordar en estos momentos y de reducir el acceso a la información que tenemos almacenada por su afectación al funcionamiento del hipocampo (la parte del cerebro relacionada con la memoria declarativa).

Así, el motivo que hay para que nuestro cuerpo comience a funcionar de esta manera lo encontramos en que al sentir estrés se activa un estado de alerta que asimila rápidamente lo que estamos viviendo como una situación de peligro. De modo que nos prepara para reaccionar y evitar daños, pero a cambio de bajar nuestro nivel de razonamiento y creatividad que es lo que en realidad nos permite expresarnos de una manera mucho más fundamentada, produciéndose así el bloqueo.

Aunque no podemos olvidar que quedarse en blanco en otros casos está asociado con el envejecimiento y con la aparición de una enfermedad neurodegenerativa.

Quedarse en blanco y la memoria de trabajo

Según un estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Chicago las personas que tienen mejor memoria son más propensas a quedarse en blanco, sobre todo cuando se encuentran bajo presión. Por lo que si una persona se queda en blanco con frecuencia puede ser porque tiene una excelente memoria de trabajo.

La memoria de trabajo es el conjunto de procesos que nos permiten almacenar y manipular temporalmente la información para realizar tareas cognitivas complejas como la comprensión del lenguaje, las habilidades matemáticas, el aprendizaje, la lectura o el razonamiento.

Hombre con las manos en la cabeza

Así, algunas personas tienen mejor memoria de trabajo que otras. Es decir es como si dispusieran de un facilitador extra que les permite llevar a cabo malabarismos mentales; ya que la memoria de trabajo se encarga de almacenar datos durante un corto periodo de tiempo, mientras los utilizamos para realizar otras cosas. De modo que las personas que tienen mejor memoria de trabajo cuentan con este facilitador que les permite realizar las tareas con éxito pero cuando se encuentran distraídos por la presión a la que están sometidas, a pesar de confiar y tener este mecanismo tienen un bloqueo mental por la sobrecarga que experimentan y se quedan en blanco.

¿Qué hacer cuándo nos quedamos en blanco?

La mejor estrategia para cuando nos quedamos en blanco consiste en permanecer relajados y mantener controlado al estrés. De manera que practicar algunas técnicas de relajación o de control de la respiración antes de situaciones que sabemos nos pueden poner nerviosos es lo ideal. Con ello reduciremos nuestros niveles de estrés y ansiedad e incrementaremos nuestro autocontrol atencional para evitar sobrecargarnos.

También es recomendable no ser demasiado críticos con nosotros mismos sobre todo cuando tengamos que exponer alguna presentación en público o estemos haciendo un examen, ya que nuestro cerebro con la intención de resetearse puede quedarse en blanco.

Referencias

Baddeley, A. (1986) Working Memory. Oxford University Press. ISBN 0-19-852133-2.

Chauveau, F. et. Al. (2010) Rapid stress-induced corticosterone rise in the hippocampus reverses serial memory retrieval pattern. Hippocampus; 20(1):196-207.

Sattizahn, J. R. et. Al. (2016) A Closer Look at Who “Chokes Under Pressure”. Journal of Applied Research in Memory and Cognition; 5(4): 470–477.

Baddeley, A. D., & Hitch, G. (1974). Working memory. Psychology of Learning and Motivation, 8, 47–89.

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