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¿Te suena el término “ególatra”? Muchas personas no saben lo que significa, y otras muchas lo utilizan mal, confundiéndolo con otros términos. En este post vamos a explicar qué es una persona ególatra y cuáles son sus características personales.

Qué es una persona ególatra

Desde un punto de vista formal, una persona ególatra es aquella que tiene un “culto, adoración o amor excesivo de sí mismo”. Aunque suele confundirse con la prepotencia, la vanidad, el narcisismo o el orgullo, no es exactamente lo mismo. Eso sí, todas ellas presentan unos rasgos similares.

Está claro que no todas las personas ególatras son iguales. En los casos más leves, no pasa más allá de un rasgo de la personalidad que puede resultar incluso adorable. En los más severos, sin embargo, hablamos de una patología que dificulta o imposibilita las relaciones sociales.

Este tipo de personas suele causar rechazo en los demás. En cualquier relación humana se necesita reciprocidad, y eso es complicado con una persona ególatra. Las personas ególatras perciben se autovaloran de una manera exageradamente positiva, lo que les hace minusvalorar al resto.

Sin embargo, también hay que decir que suelen ser personas carismáticas y con gran capacidad de liderazgo, lo que a menudo refuerza su exagerada autovaloración. En cualquier caso, hay que remarcar que esa autovaloración es subjetiva, sin que dependa al 100% de méritos reales.

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10 características de las personas ególatras

Aunque cada persona es un mundo, sí que hay ciertos rasgos que son comunes a este tipo de personas y que comparten la mayoría de ellas. Estos son los 10 que podríamos considerar como principales:

  • Autopercepción exagerada: esta es la base de las personas ególatras. En cualquier aspecto se ven mejor de lo que realmente son, y tienden a pensar que los demás le ven así también. Esto genera ciertas dificultades a la hora de relacionarse.
  • Tendencia al exhibicionismo: la persona ególatra suele hacer alarde de todo lo que logra (a menudo exagerándolo o incluso inventándolo). La discreción no va con este tipo de persona, que a menudo lleva a cabo acciones con el único objetivo de poder alardear de ellas más tarde.
  • Obsesión con la comparación: la autovaloración exagerada parte de la constante comparación que este tipo de persona hace cada día. Todo y todos se comparan con él, que es la norma, buscando especialmente todo aquello que esté por debajo de él.
  • Intolerancia a la crítica: para las personas ególatras las críticas, o incluso los consejos, no son bien recibidos. Se toman como una especie de ataque personal a su manera de ser y a ellos mismos como personas. Esto hace que a menudo se rodeen de gente únicamente de aduladores.
  • Empatía muy baja o nula: al centrarse únicamente en lo que favorezca su ego, no suelen ser buenos a la hora de comprender los problemas de los demás y de ayudarles. Ponerse los zapatos del otro no es su especialidad, con lo que las relaciones personales se resienten.
  • Distorsión de la realidad: la autopercepción exagerada no tiene por qué basarse en parámetros reales. A menudo distorsionan la realidad para encajarla en la percepción que ya tienen de sí mismo. Por lo tanto, no se valoran para formarse una opinión de sí mismos, sino que crean autopercepciones acordes a esa imagen que ya tienen.
  • Relaciones basadas en la superficialidad: en casi todos los tipos de relaciones, las personas ególatras dan mucho más valor a lo superficial que los demás. Esto es especialmente evidente en las relaciones amorosas, en las que factores como el físico o el estatus socio-económico priman por encima de todo lo demás.
  • Disfrutan con la envidia: uno de los factores que más alimentan su ego son la envidia y los celos de los demás. Les llevan a concluir que están basados en la superioridad que tienen sobre esos envidiosos, con lo que se refuerza esa exagerada autopercepción.
  • Gran importancia del dinero y el poder: tanto el aspecto económico como el poder o el reconocimiento tienen para este tipo de personas una importancia mayor de la habitual. Esto está muy relacionado con la superficialidad que estas personas muestran.
  • Sentimientos de grandeza exagerados: creen estar destinados para un destino mucho mayor que el resto. Sin embargo, eso no significa que vayan a poner de su parte para cumplir con esos objetivos, sino que a veces dan por hecho que los lograrán por su simple merecimiento.

Seguro que leyendo todos estos rasgos has pensado en alguna persona que has conocido a lo largo de tu vida. Lo cierto es que todos nos hemos cruzado con personas ególatras en un momento u otro. El resultado suele ser una relación de la que no se guarda un recuerdo especialmente bueno, y que no suele ser duradera en el tiempo.

Personalidad ególatra, principales características
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