Asesino en serie

Los asesinos en serie llevan reclamando nuestra atención desde que apareció Jack el Destripador. Desde entonces, todos tenemos un interés morboso por saber qué pasa por las mentes de estas personas. Hoy, te lo explicamos.

¿Qué es exactamente un asesino en serie?

Aunque podría parecer que el término “asesino en serie” es un invento de la prensa y con una definición abierta a interpretación, lo cierto es que no es así. En psicología y psiquiatría existe una definición concreta para identificar al asesino en serie.

Un asesino en serie es una persona que mata a tres o más personas en un lapso de tiempo de 30 días o menos, que tiene un periodo de “enfriamiento” entre un asesinato y otro, y cuya motivación es el placer que le aporta dicho crimen.

Pese a que la marca de las tres muertes es arbitraria (podrían ser dos o cuatro, o más, no hay razón para que sean tres), y que también lo es la del tiempo (podrían ser dos meses en vez de uno), lo cierto es que los otros dos puntos sí son muy relevantes e identificadores.

Primero, tiene que haber un periodo de enfriamiento entre asesinato y asesinato. ¿Por qué? Porque si tienes un brote psicótico, entras en un bar, y matas a 20 personas, no se te puede considerar asesino en serie. Has matado 20 porque había 20, si solo hubiese uno, habrías matado a uno.

Segundo, tiene que haber una gratificación psicológica en dicho crimen. Es decir, no es una venganza, no es para saldar una cuenta, no es por una idea o por una organización. Es porque el crimen en sí da placer a quien lo ejecuta.

La causa más habitual del asesino en serie es algún trauma que no ha sido debidamente aceptado adecuadamente.

Por ejemplo, el rechazo de una novia o una madre opresora pueden ser los detonantes de este tipo de problemas mentales en determinadas personalidades, que desembocan en los asesinatos, convirtiendo a la víctima concreta en una representación de dicha novia o dicha madre (o cualquier otro ejemplo).

¿Qué rasgos le definen?

Lo más identificativo de un asesino en serie es su proceso de tránsito desde ser una persona normal a convertirse en el asesino en serie en cuestión. Aquí están los pasos, descritos por psicólogos y psiquiatras:

1. Fase de aura: Es el momento en el que el potencial asesino en serie deja a la vista una confusión mental en la que mezcla fantasía y realidad. Generalmente, son fantasías relacionadas con ansias de poder y perversiones sexuales. Poco a poco, fantasía y realidad se vuelven inseparables para él.

2. Fase de búsqueda: Es el momento en el que se decide a realizar el crimen y busca una víctima ajustada a sus “necesidades”. Muchos potenciales asesinos en serie paran en este punto, y les basta con recrearse en la idea de que perpetran el crimen, sin llegar a hacerlo.

3. Fase de seducción: Si la simple idea no le basta, empezará la fase de seducción, que consiste en contactar con la potencial víctima, haciéndose pasar por alguien normal, para que baje la guardia y luego atacar. Algunos (pocos) potenciales asesinos en serie, al llegar a esta fase, se contentan y retroceden, sin llegar al crimen.

4. Fase de caza: Si no son capaces de contentarse con el contacto, comienza la fase de caza, momento en el que se tienden trampas para llevar a la víctima a una situación óptima para el crimen. Esta fase puede durar meses, semanas o unos simples instantes.

5. Fase de captura: Es el momento en el que el asesino en serie se quita la máscara y usa la fuerza, mostrando sus objetivos. Los psicólogos definen esta fase como una fase de no retorno, porque la víctima ya se ha dado cuenta de sus intenciones y es imposible que el asesino se eche atrás.

6. Fase de asesinato: En este punto es cuando el asesino en serie está totalmente ajeno a la realidad, y se recrea en la perpetración del crimen tal y como lo había imaginado, con todos sus detalles (por eso pueden llegar a ser asesinatos muy tétricos).

7. Fase de depresión: Por último, el asesino en serie comprueba que el asesinato no ha sido tan placentero como esperaba en sus fantasías, o que no le ha permitido acabar con el trauma que arrastraba, y se sume en la depresión. Esto no significa que tenga remordimientos.

Además, para superar esa depresión, lo más habitual es que se repita el ciclo de forma interminable. Es por ello que el asesino en serie tiene un comportamiento propio de un adicto.

Como puedes ver, el asesino en serie tiene diferentes rasgos definitorios que pueden ayudarnos a localizarlos. Sin embargo, estos rasgos no siempre están a la vista. Así que… ¡Mucha precaución!

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