mujer-enfadada

Es normal que todos nos enfademos en ocasiones, pero seguro que has comprobado que algunas personas pueden tener una mayor tendencia a la ira y parecen estar siempre más enojados e irritados, discutiendo y argumentando ante los demás, dejando entrever cierto sentido de la superioridad. Pues bien, según un estudio publicado en la revista científica Intelligence, parece que las personas con un carácter más iracundo suelen sobreestimar su inteligencia.

El origen del estudio

Este estudio ha sido llevado a cabo por científicos de la Universidad de Australia Occidental y la Universidad de Varsovia y trataba de averiguar si las personas con alto nivel de ira manifiestan sesgos en la percepción de sus habilidades. “La ira se orienta más a sesgos generalmente optimistas”, explicaba Marcin Zajenkowski uno de los autores del estudio.

Los científicos afirman que, aunque los rasgos Ira y Neuroticismo están relacionados, algunas investigaciones empíricas muestran que cada uno de estos rasgos está influenciado por procesos muy diferentes: mientras que el neuroticismo está asociado al pesimismo, la sensación de falta de control y el bajo narcisismo, el rasgo Ira se asocia por el contrario un sesgo de optimismo, mayor sentido del autocontrol y alto narcisismo.

Esto llevó a los investigadores a plantear la hipótesis de que cuando una persona presenta uno de estos dos rasgos, ira o neuroticismo, tenderá a percibir su inteligencia como más alta o más baja, respectivamente.

¿Qué mostraron los resultados?

Tras esta hipótesis, los investigadores Marcin Zajenkowski and Gilles E. Gigna condujeron un estudio en el que a través de preguntas en un cuestionario se les pidió evaluar a 528 participantes con qué frecuencia se sentían enfadados e iracundos. Posteriormente a los participantes se les pidió calificar si creían que poseían alta o baja inteligencia a través de una escala de 25 puntos. Tras ello, se les hicieron pruebas de inteligencia reales confirmando la sospecha: las personas más iracundas solían sobreestimar su nivel de inteligencia, ya que, aunque su estimación sobre sí mismos era alta, los resultados reales no eran tan altos como esperaban.

Esta sobreestimación está relacionada con la asociación que el rasgo Ira tiene con las ilusiones narcisistas y la tendencia al optimismo, como explicábamos anteriormente. Las ilusiones narcisistas son las que hacen creer a las personas que sus capacidades y razonamientos son mejores que las de aquellos que tienen alrededor, conduciéndoles a este sesgo de sobreestimación.

Sin embargo, la asociación entre ira y neuroticismo no queda tan clara ya que, aunque estos dos rasgos se encuentran asociados, cabría esperar que las personas neuróticas también presenten esta sobreestimación de su inteligencia, cosa que no ocurre.

De hecho, el neuroticismo hace a las personas pensar que son menos inteligentes de lo que realmente son ya que aquellos que puntuaron alto en este rasgo obtenían una puntuación en inteligencia más alta de lo que creían previamente. “Noté que la ira difiere significativamente de otras emociones negativas, como la tristeza, la ansiedad o la depresión. La ira está más orientada al enfoque de percepción de sesgo optimista”, explica Marcin Zajenkowski.

Es importante señalar que, a pesar de esta conexión encontrada, la emoción de la ira en sí no está conectada con el nivel de inteligencia real, es decir, no se sabe si existe una relación de causa y efecto entre esta emoción y el nivel de inteligencia, ya que para ello deben investigarse otras facetas relacionadas con la ira que deberían hacerse en investigaciones posteriores.  Esto quiere decir que, aunque los datos estadísticos han mostrado significativamente esta sobreestimación que las personas iracundas muestran sobre sí mismas, la ira en sí no ha demostrado ser un factor que indique un nivel de inteligencia menor o mayor.

Además, también queda por estudiar si esta sobreestimación solo ocurre con personas que se muestran frecuentemente explosivas en su ira, o también se da en momentos de ira puntual. Según relata Zajenkowski “estudios futuros pueden explorar si la experiencia temporal de enojo también conduce a una percepción sesgada de sus habilidades”.

Afortunadamente, existen maneras científicamente comprobadas de mejorar nuestro autocontrol en situaciones que disparan nuestro enojo. Gracias a terapias como la terapia cognitiva conductual, podemos entrenar nuestra conducta para centrarnos en el momento presente y no reaccionar con impulsividad ante sucesos estresantes, reacciones que, según este estudio, parecen no dejarnos percibir la realidad con objetividad.

Referencias

https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0160289618300102

Las personas que se enfadan con facilidad suelen sobreestimar su inteligencia
4.7 (93.33%) 6 votos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.