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Habilidades sociales

La importancia de las tres “C”. Confianza, Comunicación y Conexión

Hay muchas personas que creen que se puede nacer con o sin habilidades sociales, de acuerdo a cuan favorecido hayamos sido en el reparto de virtudes y del contexto en que hayamos nacido. Pero las habilidades sociales se aprenden. Los niños aprenden observando, copiando y modificando las conductas que veían en los demás. Pero, ¿qué pasa cuando te tocaron padres poco habilidosos socialmente, parcos, gente de pocas palabras, poco demostrativa, con dificultades en la comunicación? Es posible adquirir esas habilidades de adultos, aunque suponga un esfuerzo.

Las habilidades sociales se pueden definir como las herramientas de comunicación, tanto verbal como no verbal, que usamos para relacionarnos con las demás personas de forma eficaz y saludable.

Estas habilidades están muy vinculadas a la forma en que nos juzgamos a nosotros mismos (nuestra autoestima), por lo que no son simplemente conductas aisladas. Y es que si no sentimos que merecemos ser respetados, difícilmente podremos pedir que nos respeten.

Las habilidades sociales también consisten en poder ajustar tu conducta a las distintas situaciones que vayas encontrando.

Tus éxitos profesionales, la relación con tus amigos y la imagen que proyectas dependen de tus habilidades sociales, no de tus conocimientos o títulos universitarios. Por eso tu capacidad de relacionarte con las personas es fundamental para ser feliz.

Tampoco existe ninguna clasificación consensuada para estas aptitudes. Hay autores que las organizan entre habilidades sociales básicas (conductas que no requieren demasiado esfuerzo como escuchar, preguntar, agradecer, etc.) y avanzadas (opinar, disculparse, persuadir, etc.), mientras que otros las separan por temas como la capacidad de decir no, pedir favores o hacer peticiones, expresar sentimientos o iniciar y mantener conversaciones.

En función del emisor, el receptor y el objetivo de la comunicación.

  • Autoestima (cómo te relacionas contigo mismo)
  • Autocontrol (cómo gestionas tus emociones)
  • Asertividad (cómo expresas tus ideas y opiniones)
  • Conversación (cómo intercambias información)
  • Persuasión (cómo afectas la opinión o actitud de los demás)
  • Empatía (cómo percibes los sentimientos de los demás)
  • Presencia (cómo haces sentir a los demás)

Tres características básicas de las habilidades sociales

Aunque todas están relacionadas entre sí, esta clasificación permite diferenciar las habilidades sociales en tres grandes apartados: las habilidades de Confianza, las de Comunicación, y las de Conexión.

  1. Las habilidades de Confianza tienen relación con la autoestima y el autocontrol
  2. Las habilidades de Comunicación tienen relación con la asertividad, la conversación y la persuasión
  3. Las habilidades de Conexión tienen relación con la empatía y la presencia

Mejorar estas habilidades es un proceso de adquisición de hábitos, y como tal, requiere entrenamiento y repetición de la conducta.

En los adultos también se ha demostrado empíricamente que es posible desarrollarlas, pero suele requerir mayor esfuerzo y constancia.

Estrategias para aumentar tu confianza

  1. No evites tus pensamientos negativos (o volverán con más fuerza).
  2. Reconoce en voz alta tus emociones para reducir su efecto. Además de dejar que te invadan emociones negativas como la ansiedad o los nervios, ¿puedes hacer algo más para sentirte mejor?  Lo mejor que puedes hacer para reducir el impacto de las emociones negativas como la ansiedad, nerviosismo o tristeza, es dejar de ocultarlas y empezar a hablar de ellas.
  3. Mantén una postura corporal dominante para sentirte más confiado. La Dra. Amy Cuddy, co-autora de una investigación sobre los efectos de la postura corporal sobre nuestro estado de ánimo, observó como adoptar una postura de poder (cabeza erguida, hombros hacia atrás, brazos extendidos o manos apoyadas en las caderas) tenía efectos significativos tanto a nivel hormonal como en la conducta de los participantes. Los niveles de testosterona aumentaron mientras que los de cortisol, la hormona del estrés, disminuyeron. También se sintieron más confiados y dispuestos a correr riesgos. Lo interesante es que con tan solo permanecer en esa postura durante un par de minutos ya conseguían esos efectos.
  4. Nunca esperes a sentirte confiado antes de actuar. Primero vienen los actos de confianza, y luego las emociones. Sin embargo, el 99% de las personas esperan que ocurra al revés. No esperes a sentirte seguro antes de enfrentarte a un reto, porque no ocurrirá nunca. Sólo desarrollarás tu seguridad si primero te enfrentas a algún desafío sin confianza y sales vencedor.

Estrategias para comunicarte mejor

La asertividad, así como la capacidad de mantener conversaciones interesantes y tu poder de convicción son fundamentales para establecer relaciones sociales abiertas y saludables.

Según el psicólogo Marshall Rosenberg, experto en resolución de conflictos y creador de la comunicación no violenta, la asertividad es un proceso que permite intercambiar la información necesaria para llegar a acuerdos de forma pacífica. Todos compartimos las mismas necesidades de seguridad, aprecio, identidad y libertad.

Identificar y exponer tus necesidades significa abrirte, y cuando te abres generas empatía y agrado en los demás.

Tienes que implementar la comunicación emocional

  • Te abrirá a los demás y permitirá que te conozcan mejor. Y aunque creas que eso te hace vulnerable, en realidad estarás generando mayor agrado y cercanía.
  • Ayudarás a que los demás empaticen contigo y se pongan en tu piel. El motivo es que las emociones se contagian, incluso consolo hablar de ellas.

Haz que la comunicación nazca de ti y empezarás a conectar emocionalmente con el mundo que te rodea.

Estrategias para mejorar tu propia empatía

La manera más rápida de lograrlo es simplemente intentando ponerte en los zapatos del otro.

Para conseguirlo tan solo necesitas centrarte en dos cosas:

  • Estar presente en el momento. Olvídate de juzgar lo que te está diciendo, de dejar volar tu mente o de preparar tu respuesta. Centra toda tu atención en tu interlocutor y escucha. Si alguna vez te distraes, simplemente vuelve centrar tu atención en él.
  • Pregúntate por qué te está contando eso.¿Qué necesita? ¿Qué emociones siente? ¿Cuáles son los pensamientos, miedos o ilusiones que le provocan esas emociones? Solo así podrás entender qué es lo que le lleva a actuar de esa manera.

Lo que marca la diferencia no es si escuchas o no; es si la otra persona se siente escuchada o no.

Para crear vínculos más estrechos con las personas debes intentar mantener contacto (ya sea por teléfono, Whatsapp o en persona) cada 15 días.

Las personas logran una y otra vez, superar los efectos paralizantes del dolor psicológico cuando establecen suficiente contacto directo con alguien que puede escucharlos con empatía.

La comunicación no violenta enriquece la comunicación interior al ayudarnos a transformar los mensajes internos negativos en sentimientos y necesidades. La capacidad de distinguir nuestros propios sentimientos y necesidades y de empatizar con ellos puede salvarnos de la depresión Podremos entonces reconocer que en todas nuestras acciones existe un componente de elección. Al mostrarnos cómo podemos centrarnos en lo que queremos realmente en lugar de concentrarnos en lo que falla tanto en los demás como en nosotros mismos; nos ofrece los instrumentos y la comprensión necesarios para crear un estado mental más apacible.

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