Frases Pessoa
Frases Pessoa

Fernando António Nogueira Pessoa (1888-1935) fue un poeta y escritor portugués, considerado uno de los más brillantes e importantes de la literatura mundial y, en particular, de la lengua portuguesa.

De día, Pessoa se ganaba la vida como traductor. Por la noche, escribía poesía, pero no escribía «su» propia poesía, sino la de diversos autores ficticios. Publicó bajo varios heterónimos —de los cuales los más importantes son Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Bernardo Soares y Ricardo Reis—, e incluso publicó críticas contra sus propias obras, firmadas por sus heterónimos.

Muchas de sus frases se han hecho célebres y utilizadas como Aforismos Terapéuticos en Psicología.

Citas célebres de Fernando Pessoa

Entre la vida y yo hay un cristal tenue. Por más claramente que vea y comprenda la vida, no puedo tocarla.

La conciencia de la inconsciencia de la vida es el más antiguo impuesto que recae sobre la inteligencia.

Porque yo soy del tamaño de lo que veo, y no del tamaño de mi estatura.

El único misterio del universo es que exista un misterio del universo.

Pasar de los fantasmas de la fe a los espectros de la razón no es más que ser cambiado de celda.

Hay bastante metafísica en no pensar en nada.

Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo si lo que quiero decirte es que te amo?

No saber de uno mismo; eso es vivir. Saber mal de uno mismo, eso es pensar.

El amor es una muestra mortal de la inmortalidad.

Nunca amamos a nadie: amamos, sólo, la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos.

Me siento tan aislado que puedo palpar la distancia entre mí y mi presencia.

La vida (mía) es como si me golpeasen con ella.

El pensamiento todavía es la mejor manera de huir del pensamiento.

El arte es la expresión de sí mismo luchando por ser absoluto.

Ninguna idea inteligente puede encontrar la aceptación general si no se mezcla algo de estupidez en ella.

Pon todo lo que eres en lo mínimo que hagas.

Nací en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes habían de dejado de creer en Dios por la misma razón que sus mayores habían creído en Él: sin saber por qué.

Odiamos lo que casi somos.

El mundo es de quien nace para conquistarlo y no de quien sueña que puede conquistarlo.

No siente la libertad quien nunca vivió oprimido.

Para mí, la vida es como una posada del camino, donde debo demorarme hasta que llegue la diligencia del abismo.

No hay normas. Todos los hombres son excepciones a una regla que no existe.

El hombre es un egoísmo mitigado por una indolencia.

Para comprender, me destruí. Comprender es olvidarse de amar. No conozco nada más al mismo tiempo falso y significativo que aquel dicho de Leonardo da Vinci de que no se puede amar u odiar una cosa sino después de haberla comprendido.

Todo vale la pena si el alma no es pequeña.

Pero el sentido oculto de la vida es que la vida no tiene ningún sentido oculto.

El cero es la mayor metáfora. El infinito la mayor analogía. La existencia el mayor símbolo.

Frases Pessoa

El bien es un mal necesario.

Haber estado en un naufragio o en una batalla es algo bello y glorioso; lo peor es que hubo que estar allí para estar allí.

Ser poeta no es una ambición mía, es mi manera de estar sólo.

Las cosas no tienen significación: tienen existencia. Las cosas son el único sentido oculto de las cosas.

El éxito está en tener éxito, y no en tener condiciones para el éxito. Cualquier terreno amplio tiene condiciones para un palacio, ¿pero dónde estará el palacio sino lo construyen allí?

Me maravillo de lo que he conseguido no ver.

Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.

No hagas hoy lo que puedas dejar de hacer también mañana.

Somos avatares de la estupidez pasada.

Quien vive como yo no muere: se acaba, se marchita, se desvegeta. El sitio donde estuvo sigue sin él estar allí, la calle por donde caminaba sigue sin que él sea visto en ella, la casa que habitaba es habitada por no él.

Primero sé libre; después pide la libertad.

El deleite del odio no puede compararse al deleite de ser odiado.

Todas las cartas de amor son ridículas. No serían cartas de amor si no fuesen ridículas.

A mí, cuando veo un muerto, la muerte me parece una partida. El cadáver me da la impresión de un traje abandonado. Alguien se fue y no necesitó llevar aquel traje único que había vestido.

Todo dormía como si el universo fuera un error.

Frases célebres de psicología

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