frases de Confucio
Frases de Confucio

Confucio (551 a. C-479 a. C.) fue un filósofo, político y un reconocido pensador chino cuya doctrina recibe el nombre de confucianismo. A lo largo de su vida alternó periodos en los que ejerció como maestro y en otros en los que sirvió como funcionario del pequeño estado de Lu, en el nordeste de China, durante la época de fragmentación del poder bajo la dinastía Chu. En el ámbito político defendió la importancia de la armonía moral, pero dedicó gran parte de su vida al estudio y la enseñanza, haciendo hincapié en el respeto a los preceptos de los sabios de la antigüedad, y a la figura del padre. descubre nuestra fantástica re¡opilación de frases de Confucio.

Frases célebres Confucio

Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos.

Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano.

A donde quiera que vayas, ve con todo tu corazón.

El hombre que mueve montañas empieza apartando piedrecitas.

Aprende a vivir y sabrás morir bien.

Quien pretenda una felicidad y sabiduría constantes, deberá acomodarse a frecuentes cambios.

Donde hay educación no hay distinción de clases.

Uno que no sepa gobernarse a sí mismo, ¿cómo sabrá gobernar a los demás?

El leer sin pensar nos hace una mente desordenada. El pensar sin leer nos hace desequilibrados.

El que no sabe lo que es la vida, ¿cómo sabrá lo que es la muerte?

El verdadero caballero es el que solo predica lo que practica.

¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir.

Es el hombre el que hace grande a la verdad, y no la verdad la que hace grande al hombre.

No pretendas apagar con fuego un incendio, ni remediar con agua una inundación.

Una voz fuerte no puede competir con una voz clara, aunque ésta sea un simple murmullo

Saber lo que es justo y no hacerlo es la peor de las cobardías.

Un hombre no trata de verse en el agua que corre, sino en el agua tranquila, porque solamente lo que en sí es tranquilo puede dar tranquilidad a otros.

Frases Confucio

El mayor error es sucumbir al abatimiento; todos los demás errores pueden repararse, éste no.

Cuando veas un hombre bueno, piensa en imitarlo; cuando veas uno malo, examina tu propio corazón.

Si un pájaro te dice que estás loco, debes estarlo, los pájaros no hablan

Si sirves a la Naturaleza, ella te servirá a ti.

¿Hay un precepto que pueda guiar la acción de toda una vida? Amar.

Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae.

No te quejes de la nieve en el tejado del vecino cuando también cubre el umbral de tu casa

Nunca des una espada a alguien que no es capaz de sonreír y bailar.

El hombre superior es cortés, pero no rastrero; el hombre vulgar es rastrero, pero no cortés.

Hoy no interesa progresar, sino tener éxito. No espero encontrar al hombre perfecto. Me contentaría con hallar a un hombre de principios. Pero es difícil tener principios en estos tiempos en que la nada pretende ser algo y lo vacío pretende estar lleno.

Si no conocemos todavía la vida, ¿cómo va a ser posible conocer la muerte?

Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber.

El valor de tu casa es el precio que tu vecino quiere pagar por ella.

El hombre sabio busca lo que desea en su interior; el no sabio, lo busca en los demás.

El camino de la verdad es ancho y fácil de hallar. El único inconveniente estriba en que los hombres no lo buscan.

Los vicios vienen como los pasajeros, nos visitan como huéspedes y se quedan como amos.

Cuando el sabio señala a la luna, el necio mira al dedo.

Perdónaselo todo a quien nada se perdona a sí mismo.

No todos los hombres pueden ser ilustres, pero pueden ser buenos.

El hombre noble conserva durante toda su vida la ingenuidad e inocencia propias de la infancia.

Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí.

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Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla.

El arquero es un modelo para el sabio. Cuando le ha fallado al blanco, busca la causa en sí mismo.

La educación genera confianza. La confianza genera esperanza. La esperanza genera paz.

El caballero se culpa a sí mismo, mientras que el hombre ordinario culpa a los demás.

Cuando alguien pone el dedo en la llaga, sólo los necios piensan que lo importante es el dedo.

El buen líder sabe lo que es verdad; el mal líder sabe lo que se vende mejor.

El hombre superior es modesto en el hablar, pero abundante en el obrar.

El sabio cuida principalmente de la raíz.

Antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas.

El hombre que ha cometido un error y no lo corrige, comete otro error mayor.

Cometer un error y no corregirlo es otro error.

Por muy lejos que el espíritu vaya, nunca irá más lejos que el corazón.

El silencio es un amigo que jamás traiciona.

La persona correcta tiene vergüenza de decir más de lo que hace.

El sabio sabe que ignora.

La conciencia es la luz de la inteligencia para distinguir el bien del mal.

La sabiduría se preocupa en ser lenta en sus discursos y diligente en sus acciones.

Los cambios pueden tener lugar despacio. Lo importante es que tengan lugar.

No hay error en admitir que tú solo no puedes mejorar tu condición en el mundo; para crecer, necesitas aliados con los que crecer juntos.

Yo no procuro conocer las preguntas; procuro conocer las respuestas.

Es más fácil superar las malas costumbres hoy que mañana.

La virtud no habita en la soledad: debe tener vecinos.

Los jóvenes y los criados son los más difíciles de manejar. Si los tratáis con familiaridad, se tornan irrespetuosos; si los ponéis a distancia, se resienten

El Maestro dice: El pródigo es arrogante y el avaro es mezquino. Es preferible la mezquindad a la arrogancia.

Un pueblo gobernado despóticamente y en el que se mantiene el orden por medio de castigos, puede evitar la infracción de la ley, pero perderá su sentido moral.

Yo sé por qué no se sigue el justo medio: el hombre inteligente va más allá, y el imbécil se queda más acá.

Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.

El hombre superior gusta de ser lento en palabras, pero rápido en obras.

No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla sino la negligencia del campesino.

El ir un poco lejos es tan malo como no ir todo lo necesario.

No contestes a una palabra airada replicando con otra de igual tenor. Es la segunda, la tuya, la que seguramente os llevará a la riña.

 

Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro.

Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente, hermano complaciente.

Un caballero se avergüenza de que sus palabras sean mejores que sus actos.

Frases Confucio

La naturaleza hace que los hombres nos parezcamos unos a otros y nos juntemos; la educación hace que seamos diferentes y que nos alejemos.

El que domina su cólera domina a su peor enemigo.

Cuando el objetivo te parezca difícil, no cambies de objetivo; busca un nuevo camino para llegar a él.

La venganza eterniza los odios.

El que conoce la verdad no es igual al que la ama.

Por mirar la pequeñez de un gusano podemos perder la grandeza de un eclipse.

Cuando veas el bien, procede como si nunca pudieras alcanzarlo completamente; cuando te veas frente a frente con el mal, procede como si fueras a probar el calor del agua hirviendo.

Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender es peligroso.

Cuando estamos frente a personas dignas, debemos intentar imitarlas. Cuando estamos frente a personas indignas, debemos mirarnos a nosotros mismos y corregir nuestros errores.

El que por la mañana ha conseguido conocer la verdad, ya puede morir por la tarde.

Un erudito que no sea serio no inspirará respeto, y su sabiduría, por lo tanto, carecerá de estabilidad.

Amar y reconocer los defectos de aquellos que se aman; odiar y reconocer las cualidades de aquellos que se odian, son dos cosas bastante raras bajo el cielo.

Quien volviendo a hacer el camino viejo aprende el nuevo, puede considerarse un maestro.

Cuando veáis un hombre sabio, pensad en igualar sus virtudes. Cuando veáis un hombre desprovisto de virtud, examinaos vosotros mismos.

Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.

Si la naturaleza prevalece sobre la cultura, se tiene a un salvaje; si es la cultura la que prevalece, a un pedante. Sólo del equilibrio nace el caballero.

Un hombre que tiene un alma hermosa tiene siempre cosas hermosas que decir; pero un hombre que dice cosas hermosas no tiene necesariamente el alma hermosa.

Aprender sin reflexionar es malgastar energía.

Hay tres caminos que llevan a la sabiduría: La imitación, el más sencillo; la reflexión, el más noble; y la experiencia, el más amargo.

Un caballero es tolerante y libre, un hombre común está lleno de ansiedad y temor.

El hombre superior es digno, pero no orgulloso; el hombre inferior, orgulloso, pero no digno.

Si te enfadas, piensa en las consecuencias.

En un país bien gobernado, la pobreza es algo que avergüenza. En un país mal gobernado, la riqueza es algo que avergüenza.

Los cautos rara vez se equivocan.

Aquél que procura asegurar el bienestar ajeno, ya tiene asegurado el propio.

No importa si se avanza poco; lo importante es no parar.

Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida.

Nunca hagas apuestas. Si sabes que has de ganar, eres un pícaro, y si no lo sabes, eres un tonto.

Estas tres señales distinguen al hombre superior: la virtud, que lo libra de la ansiedad; la sabiduría, que lo libra de la duda; y el valor, que lo libra del miedo.

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