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Actualizado: 18 de mayo, 2023
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La adopción de niños mayores

La adopción de niños mayores: una opción ignorada por la sociedad y llena de prejuicios.

Tradicionalmente se concibe la adopción como última opción cuando una pareja no puede concebir un hijo de forma biológica, pero como sociedad nos estamos equivocando bastante. La adopción de niños mayores o adopción tardía en su término formal, hace referencia a niños de 5 años en adelante.

Muchas veces estos infantes son rechazados, ya que las familias buscan recién nacidos. Se realizan muchos prejuicios sobre, “ya tienen memoria, no se pueden dominar, tienen su carácter formado”. Son mitos y prejuicios que impiden una hermosa adopción plena.

Lo que buscan los padres tradicionales es, como mencionaba, un neonato para empezar una familia de cero, dándole su primer biberón, acunándolo por las noches, enseñándole a caminar…

Lo que nos estamos perdiendo como sociedad son los demás roles que podemos hacer con un niño más grande, como llevarlo de la mano al jardín, enseñarle a leer y escribir. Andar en bicicleta por primera vez, jugar con una pelota, acompañarlos en sus clases de baile…

Los niños más grandes y aún más los grupos de hermanos, que no se deben separar, tienen una infinidad de amor por dar.

Muchas veces creemos que les cambiamos la vida, cuando en realidad son ellos llenos de amor e inocencia quienes nos cambian la vida a nosotros.

Muchos se podrán preguntar, ¿Cuánto tiempo se tarda en querer al hijo adoptado?

“La respuesta es simple, se los quiere porque se los quiere, porque son hijos, y porque cada familia comienza a amarlos desde el comienzo. Desde que toman contacto con él. Y antes también mientras hacían los tramites, tenían la ilusión de adoptar, y esperaban…” Eva Giberti.

Muchas veces lo explico de la siguiente forma, a un hijo concebido en el vientre materno, se lo espera durante 9 meses, en ese período se crean ilusiones mientras la panza crece. Se va gestando un nido de amor con el bebé que aún no se conoce. Mes a mes, de una consulta media a otra.

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En una adopción de niños mayores pasa algo similar, el cariño también se va gestando, pero burocráticamente, los tiempos de la justicia, son lentos, y llevan más tiempo. Mes a mes, conforme dichos trámites  van avanzando y se conoce el perfil del niño adoptado, el amor va creciendo.

Cuando llega el período de guarda, es el momento de mayor palpitación en los corazones de los padres, ya que al fin la justicia permite una convivencia con el infante, luego de varias visitas esporádicas. Creo inclusive que la dulce espera en la adopción es aún más linda. El momento anhelado es más deseado y se vivencia con mayor intensidad.

¿Qué pasa cuando hay hermanitos?

Lo más bello que puede pasar es que sean un grupo de hermanos. No los debemos separar, lo contrario se debe fomentar la unión entre ellos y acrecentar el vínculo que ya coexiste.

Cuando una pareja toma la decisión de adoptar es porque está dispuesta a formar una familia, si en ella hay hermanos, apostemos a una adopción plena con una familia grande. Los hermanos que carecen de padres y se encuentran en espera de adopción, suelen cuidarse entre sí, son muy protectores unos de otros. En ausencia de la figura materna y paterna, el hermano mayor es el sustituto, creando una unión leal, con un vínculo fuerte entre sus iguales.

El rol de los abuelos en la adopción

Los abuelos de esta generación, ya no son los abuelos de antes, donde “la sangre”, era lo único que importaba, los tiempos cambian, y las culturas también, hoy se priorizan los vínculos. Es por ello que hay mayor aceptación en las nuevas generaciones de niños adoptados.

Si bien en cuestión de rasgos biológicos no van a contar con el mismo ADN, es increíble como la “convivencia”, supera todas las barreras y los prejuicios.  Los niños se mimetizan con sus padres y nuevos familiares, toman de ellos sus costumbres, hábitos, los valores que se les inculque, inclusive los tics,

Con sus abuelos comparten cenas, fines de semana, cumpleaños, fiestas navideñas, reuniones con los demás primos, todo lo que retroalimente una unión positiva.

  • Giberti, Eva y colaboradores, (2001), “Adopción para padres”, Lumen Hymanitas, Buenos Aires – México.
Virginia Del Rosario Goya

Profesora de Psicología, "IPC". Especializada en "Arteterapia. Conferencista como Ex Vicedirectora, de la "Asociación Cultural Libertador General San Martín"Profesora de Acompañante Terapéutico, Instituto MEIT. Certificada en "Coaching". Escritora Autodidacta en temas de Psicología, Psicopedagogía, Arteterapia, Educación y Salud.