Frases célebres de Virginia Satir

Verificado Redactado por Bernardo Peña. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 1 mayo 2021.

Virginia Satir (1916-1988) fue una psicoterapeuta y escritora estadounidense que se especializó en el enfoque de la Terapia Familiar. Ganó mucho prestigio gracias a sus éxitos como terapeuta, lo que atrajo la atención de la comunidad científica. Escribió obras de culto como Terapia Familiar paso a paso y En Contacto Íntimo: Cómo relacionarse con uno mismo.

Virginia Satir fue especialmente hábil en el análisis de la conducta no verbal y en cómo llegar al conocimiento profundo de las personas a través, más que de sus palabras, de su comportamiento y sus microexpresiones.

Frases célebres de Virginia Satir

La vida no es lo que se supone que debe ser. Es lo que es. La forma de lidiar con ella es lo que hace la diferencia.

Lo que permanece desde el pasado individual del padre, sin resolver o incompleta, a menudo se convierte en parte de ella o de su crianza irracional.

Cada palabra, expresión facial, gestos, o acción por parte de un padre le da al niño un cierto mensaje sobre la autoestima. Es triste que muchos padres no se dan cuenta de lo que los mensajes que están enviando.

Quiero poder amarte sin aferrarme, apreciarte sin juzgarte, encontrarte sin agobiarte, invitarte sin insistencia, dejarte sin culpabilidad, criticarte sin censurarte, ayudarte sin disminuirte. Si quieres concederme lo mismo, entonces realmente podremos reunirnos y ayudarnos a crecer mutuamente.

Los sentimientos de valía sólo pueden florecer en un ambiente donde se aprecian las diferencias individuales, se toleran los errores, la comunicación es abierta y las reglas son flexibles – la clase de ambiente que se encuentra en un entorno familiar apropiado.

Tanto se le pide a los padres, y tan poco se da.

Los adolescentes no son monstruos. Ellos son las personas que tratan de aprender cómo hacer que entre los adultos en el mundo, que probablemente no están tan seguros de sí mismos.

Los sentimientos de pena sólo pueden florecer en un ambiente donde se aprecian las diferencias individuales, los errores son tolerados, la comunicación es abierta, y las reglas son flexibles – el tipo de atmósfera que se encuentra en una familia de crianza.

Creo que el mejor regalo que puedo concebir de otros es ser visto por ellos, escuchado por ellos, entendido y tocado por ellos.

Los problemas no son el problema; afrontarlos es el problema.

Nadie puede convencer a otro que cambie. Cada uno de nosotros custodia una puerta del cambio que sólo puede abrirse desde adentro.

Siempre hay esperanza y oportunidad para cambiar porque siempre hay oportunidad para aprender.

No dejes que las percepciones limitadas de las personas te defina.

Más frases de Virginia Satir

Necesitamos 4 abrazos al día para sobrevivir. Necesitamos 8 abrazos al día para mantenernos. Necesitamos 12 abrazos al día para el crecer.

Podemos aprender algo nuevo cada vez que creemos que podemos.

Cuando una persona se quiere a sí misma no lastimará ni devaluará ni humillará o destruirá a otros ni a sí misma. Si la persona se siente bien consigo misma enfrentará la vida desde la dignidad, la sinceridad, la fortaleza, el amor y la realidad.

Todo individuo aspira a la supervivencia, al crecimiento y a la comunicación con otros.

Las conductas consideradas “enfermas” o “locas” son peticiones de ayuda.

Los seres humanos están limitados por su conocimiento de sí mismos y su habilidad para relacionarse. Ello supone que la persona “enferma” puede aprender sobre sí misma y modificar su forma de relacionarse con los demás creciendo hacia un estado más armónico.

No debemos permitir que las percepciones limitadas de otras personas nos definan.

Soy dueño de mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis miedos.

Poseo todos mis triunfos y éxitos, todos mis fracasos y errores.

Yo soy yo. En todo el mundo, no hay nadie como yo.

Las palabras están vacías, a menos que creen imágenes en tu mente.

Tengo las herramientas para sobrevivir, estar cerca de los demás, ser creativo y comprender el mundo de las personas y las cosas fuera de mí.

La diferencia es una consecuencia inevitable de la vida humana y debemos aprender a aceptarla como un regalo, no como un llamado a la guerra.

No es la situación lo que determina nuestro comportamiento, es nuestra percepción de la situación.

Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego».

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